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México SA: México paga por exportar

reforma energética

¡Qué lástima! La captura de El Chapo no fue suficiente para contener el desplome del precio petrolero ni para dar por concluida la “volatilidad pasajera” (Videgaray-Carstens dixit) en el mercado cambiario, la cual, un día sí y el siguiente también, tumba al esquelético pesito mexicano o (versión optimista) robustece el dólar.

Apenas en lo que va del recién parido 2016 el precio del barril petrolero de exportación registra una caída cercana a 20 por ciento, y ayer su precio se ubicó en 22.07 dólares, no registrado desde 2003, en pleno sexenio del cambio.

Lo anterior parece un simple seguimiento del precio petrolero, un reporte más del desplome en esta materia. Sin embargo, va mucho más allá, porque Petróleos Mexicanos y el erario nacional, a partir de ya, comienzan a registrar pérdidas reales, es decir, no es que ganen menos, poquito o salgan tablas, sino que registran quebrantos desde la producción misma de crudo. En síntesis, cuesta más producirlo que el dinero obtenido por su venta.

Justo un año atrás, el director general de la ahora empresa productiva del Estado, Emilio Lozoya, reconoció, en entrevista con El Financiero, que “a Pemex le cuesta 23 dólares cada barril de petróleo, monto que es de los más competitivos a escala mundial, lo que permite que el crudo siga siendo rentable. El costo total de producción de petróleo es de 23 dólares”.

Por aquello ayeres, cuando Lozoya aseguraba que exportar crudo aún era rentable para el erario, el barril mexicano de exportación se vendía por arriba de 40 dólares (arrancó 2015 en 45.44 billetes verdes y cerró enero en 40.44). Cada barril, pues, dejaba una ganancia cercana a 20 dólares, de acuerdo con las cifras del director general de Pemex.

Pero un año después, en lo que va de enero de 2016, el precio del barril está ya no en el suelo, sino por debajo de él, y con el registrado ayer el costo total de producción se encuentra 93 centavos de dólar por debajo del precio de exportación. Yen apenas 11 días calendario el precio de exportación pasó de 27.37 a 22.07 dólares, 5.30 billetes verdes menos, o si se prefiere una caída cercana a 20 por ciento.

Lozoya no ha actualizado el costo total de producción de un barril de crudo mexicano. Lo más probable es que el de enero de 2016 sea mayor al por él divulgado en igual mes de 2015. Pero aun si en este renglón no hubiera cambios, es un hecho la pérdida real por barril exportado, o lo que es lo mismo México paga por exportar crudo, ergo, ya no es rentable como decía el director de la empresa productiva del Estado.

De acuerdo con la propia explicación de Pemex, “el costo total de producción incluye todos los costos directos e indirectos incurridos en la producción de petróleo, crudo y gas, y considera todos los gastos asociados con la operación y mantenimiento de pozos, equipos e instalaciones, mano de obra, materiales, insumos y combustible consumido, incluyendo el gas para bombeo neumático, nitrógeno y otros productos químicos, gastos de reparación y mantenimiento no capitalizables y otros costos, tales como honorarios, servicios generales, reserva para beneficio a los empleados asociada al personal activo, servicios corporativos y gastos indirectos de administración. Excluye gastos que no se hacen en efectivo, como amortización de inversión, gastos capitalizables en los pozos y la depreciación de activos fijos, así como los gastos asociados a distribución y manejo de hidrocarburos y otros gastos e inversiones relacionados con las actividades de exploración y perforación”.

Ahora que tanto presume de que las finanzas públicas “están despetrolizadas” (ni la burla perdona, porque ha sido a fuerza, por decirlo suave, y no porque otra fuente de ingresos cómodamente supla al proveniente del oro negro), el gobierno mexicano podría reconsiderar la exportación de petróleo, pues al hacerlo sólo obtendría pérdidas, las cuales, de por sí, abundan en la empresa productiva del Estado.

En el Olimpo tecnocrático obviamente dirán que no se detendrá la exportación de crudo, porque pase lo que pase (versión oficial) las “coberturas petroleras” contratadas por la Secretaría de Hacienda “garantizan” el ingreso previsto para todo 2016. Sin embargo, tales coberturas no alcanzan, pues sólo incluyen 53.3 por ciento de las ventas foráneas previstas.

De acuerdo con la información de Hacienda, en el presente año las mencionadas coberturas amparan 212 millones de barriles de crudo a un precio de 49 dólares cada uno. Sin embargo, esa misma dependencia del Ejecutivo (o al revés) considera exportar (algo que aprobó el Legislativo) cerca de 398 millones de barriles, de tal suerte que en el mejor de los casos (y sin descontar los mil millones de dólares que se pagaron por la multicitadas coberturas) México recibiría poco más de la mitad de lo presupuestado en materia de ingreso petrolero. El resto, a saber de dónde.

Hasta ahora el precio petrolero de exportación se encuentra 56 por ciento por debajo de lo presupuestado para 2016 (50 dólares por barril, precio aprobado por el Legislativo), año en el que el gobierno peñanietista prevé exportar un millón 91 mil barriles por día. La tendencia es que dicho precio continúe a la baja, con lo que el hoyo financiero podría ser mayor, toda vez que alrededor de 510 mil barriles diarios quedan huérfanos de coberturas.

Entonces, ya ni el siempre salvador barril de petróleo, que en apenas tres años se desplomó de 102 a 22 dólares. Deprimente panorama, al que se suma la volatilidad pasajera en el mercado cambiario, que de plano ya le agarró el gusto al país. Y la captura de El Chapo puede curar el sistema nervioso de muchos políticos y preservarles la chamba, pero nunca la realidad económico-financiera nacional.

Ayer el dólar en ventanilla se vendió a 18.20 pesitos, 40 por ciento más que el primero de diciembre de 2012, cuando a Los Pinos arribó el equipo que, dijo, “sí sabe gobernar”. Agarraos, pues, que ya arrancó 2016.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

De la lectoría, sobre la captura del hijo predilecto de Badiraguato y el funcionamiento del corporativo: “Mucho escándalo por detener a El Chapo. Es como si el director general de una importante empresa trasnacional falleciera; la empresa no para, la rienda del negocio la toma el segundo de a bordo o alguien de afuera, pero de que sigue operando sigue operando. ¿A poco el corporativo del capo se va a detener? Mejor que el gobierno de México deje de adjudicarse cosas que no hizo y se ponga a trabajar en desmantelar ese negocio. ¿O será que no le conviene?” (E.S.B.)

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.