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México SA: Oportunidades = pobreza

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C on la novedad de que, por segunda ocasión en lo que va del sexenio, el gobierno federal ha descubierto que el resultado más notorio del denominado “programa antipobreza” ha sido… la generación de mayor número de pobres en el país, mientras la proporción se ha mantenido prácticamente inalterada desde que a Carlos Salinas se le ocurrió crear el Programa Solidaridad, en 1988.

De acuerdo con la coordinadora de Prospera (heredera de Oportunidades), Paula Hernández, “a pesar de los programas de transferencias condicionadas, en 2012 la pobreza de los mexicanos era similar a la de 1992. Hasta ahora se desconoce la población que ha salido de la pobreza con estos programas. En 2012, de 600 mil familias que salieron de Oportunidades por haber mejorado sus condiciones de vida, el 70 por ciento volvió al programa. Ahora con Prospera –que entró en función el año pasado– se desconoce la población que ha dejado la miseria, y apenas este año se hará un censo a 800 mil familias para conocer sus condiciones de vida” (La Jornada, Angélica Enciso).

La primera ocasión en la que el gobierno federal descubrió que el “programa estrella” no era útil (salvo en lo electoral) para abatir los niveles de pobreza fue el 2 de septiembre de 2014, fecha en la que el actual inquilino de Los Pinos anunció que el hambre en el país cambiaba de nombre y logotipo: a partir de entonces Oportunidades se borraba del mapa y aparecía Prospera, toda vez que “la proporción de mexicanos en pobreza es prácticamente la misma desde hace tres décadas” y las “limitaciones” del primero “son cada día más evidentes”.

Por ello cambió el nombre y así, supone, se superará la pobreza en el país. Pero lo cierto es que desde su creación, el 2 de diciembre de 1988, el “programa estrella” ha cambiado de denominación en cuatro ocasiones, y el número de depauperados no ha dejado de incrementarse, con todo y las multimillonarias cantidades que, según dicen, se han inyectado para su “combate”.

En más de tres lustros de operación, el citado “programa estrella” se denominó Solidaridad (“el balance moral de la modernización”, según dijo) con Carlos Salinas de Gortari; Progresa, con Ernesto Zedillo; Oportunidades, con Fox, Calderón y el primer bienio de Enrique Peña Nieto, y Prospera a partir del 2 de septiembre de 2014. En el balance el número de mexicanos en pobreza pasó de 38 millones en 1988 a cuando menos 61 millones en 2012, y contando. A mediados de julio próximo se conocerán las cifras oficiales (Coneval) sobre este asunto, correspondientes al primer bienio de EPN en Los Pinos.

En ese bienio por reportar la constante ha sido la falta de crecimiento económico, la insuficiente generación de empleo formal y la constante pérdida de poder adquisitivo, de tal suerte que es previsible que el reporte del Coneval correspondiente a 2012- 2014 (diciembre-diciembre) nada grato será, sobre todo si se recuerda que al cierre del calderonato esa institución reconoció que ocho de cada diez mexicanos eran reconocidos como pobres y vulnerables.

En 27 años el resultado concreto del “programa estrella” rebautizado en tres ocasiones (el nombre original fue Solidaridad) ha sido el incremento de 23 millones de pobres en el país (cifra oficial), a razón promedio anual de poco más de 850 mil por año y millones de votos para el partido en el poder provenientes de la clientela depauperada. Así, cada 24 horas de estancia en Los Pinos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón (falta el reporte de EPN), 2 mil 329 mexicanos se sumaron al inventario nacional de pobres. Entonces, ese es el verdadero “balance moral de la modernización”.

El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM ha documentado que “el gasto gubernamental en los programas de combate a la pobreza –a nivel federal, estatal y municipal– se incrementó en términos absolutos 98 por ciento entre 1970 y 2012. El gasto total desembolsado por el gobierno federal en programas de combate a la pobreza a nivel nacional ha sido continuo, pero no ha resuelto el problema de la pobreza. En dicho periodo, el número de pobres en México se incrementó 58.2 por ciento”.

Entonces, subraya el CAM, “si el total de recursos utilizados en los distintos programas creados durante estos 42 años para combatir la pobreza, realmente se hubieran ejecutado para disminuirla, tomando en consideración, únicamente los datos oficiales, no habría un incremento de pobres”. Lejos de ello, en ese periodo millones de mexicanos cayeron en pobreza, y de ellos cerca de 20 millones se registraron a partir del Programa Nacional de Solidaridad. En 1970, apunta el centro de análisis, alrededor de 31 millones de mexicanos se encontraban en tan precaria situación; en 2012 el inventario sumaba 61.3 millones.

“Si realmente año con año se incrementó el presupuesto para combatir la pobreza y el hambre, ¿por qué aumentó la pobreza? (se duplicó en el periodo referido), ¿cuántos de los recursos originalmente destinados llegaron a los mexicanos en pobreza?, ¿cuántos de los recursos se quedaron en el aparato gubernamental y bajo qué argumentos? Lo cierto es que basta mirar a la población para corroborar la vigencia de los mismos problemas. Mientras el modelo económico siga parchándose, mayores y más complejos serán los problemas”. Y hoy se llama Prospera, porque Oportunidades “no sirvió”.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Sigue la mata dando: “tres políticos mexicanos aparecen en lista de cuentas millonarias en Suiza”, que se relacionarían con un fraude fiscal operado por un banco en ese país. El corresponsal de La Jornada en Madrid, Armando G. Tejeda, devela los nombres: Carlos Hank Rhon, Luis Téllez y Alfredo Elías Ayub; el primero, hijo de El profesor (“vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”); el segundo funcionario en los gobiernos salinista, zedillista y calderonista, además de representante en el país del tenebroso Grupo Carlyle, consejero del Grupo México (el de Larrea), ligado al Grupo Sempra Energy, presidente de la BMV, y ahora despacha en el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (en 2009 acusó a Carlos Salinas de robarse la mitad de la “partida secreta”, de tal suerte que todo indica dónde quedó la otra mitad), y el tercero fue director de la CFE de 1999 a 2011, la “empresa de clase mundial” con elevadísimos índices de corrupción… También el ex gobernador de Oaxaca José Murat, pero por el lado de las casas, uno de los grandes vicios, todo indica, de la clase política… Y lo que se acumule.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.