Desconoce Arquidiócesis de SL su situación respecto al predial
15 enero, 2015
Principales deudores del predial 2014
15 enero, 2015

México SA: Partidos estiran la mano

reforma energética

D esprestigiados, con nula credibilidad y en el sótano de la confianza ciudadana, los partidos políticos alegremente hacen fila en el Instituto Nacional Electoral y estiran la mano para recibir, cada uno de ellos, multimillonarias cantidades para el proceso comicial 2015, el cual desde ya pinta para un abstencionismo descomunal.

Sin importarles el rechazo ciudadano, esas empresas políticas recibirán 5 mil 357 millones de pesos como “financiamiento público” para –se supone– los gastos de campaña inherentes al proceso electoral que culminará con los comicios del próximo 7 de junio, por medio del cual se “renovará” la Cámara de Diputados (independientemente de ellos se elegirán nueve gubernaturas, las presidencias municipales en 17 estados de la República y las 16 delegaciones del Distrito Federal, lo que implica financiamiento adicional).

De acuerdo con las más recientes encuestas, los partidos políticos y sus heraldos en el Congreso (diputados y senadores) gozan de una credibilidad inferior, incluso, a la de la policía, lo que ya es mucho decir, pero ello, como acostumbran, no los hace sudar ni los acongoja. Simplemente están en espera del cheque.

Ayer el Consejo General del INE aprobó que “los 10 partidos políticos en México recibirán este año 5 mil 356.8 millones de pesos y los diputados federales tendrán como tope de gastos de campaña un millón 260 mil 38.34 pesos. El PRI recibirá la cantidad mayor: mil 376 millones (26 por ciento del total), el PAN mil 158 millones (21 por ciento) y el PRD 886.1 millones (16 por ciento)” (La Jornada, Claudia Herrera).

Del grupo de los partidos pequeños el más beneficiado es el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que obtiene 444.7 millones de pesos (8.3 por ciento) y luego el Partido del Trabajo 389.7 millones de pesos (7.3 por ciento). Nueva Alianza obtiene 371.2 millones de pesos y Movimiento Ciudadano, 368.3 millones de pesos. O sea cada uno, 6.9 por ciento de la bolsa completa. Por ser su primer año en el que compiten por ratificar el registro, los partidos Morena, Humanista y Encuentro Social, recibirán la misma cantidad: 120.874 millones de pesos, cada uno, desde luego (ídem).

Previamente, el INE recibió lo suyo, es decir, un presupuesto ligeramente superior a 18 mil 572 millones de pesos, del que sale el dinero para los partidos políticos. Y todos contentos, menos los ciudadanos a quienes las empresas políticas mantienen totalmente fuera de la jugada a la hora de seleccionar candidatos a, según dicen, “puestos de elección popular.

A lo anterior deben sumarse 3 mil 62 millones de pesos asignados al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y poco más de 152 millones que se canalizan a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade). Si se consideran todas las instancias involucradas, las elecciones federales intermedias de 2015 le costarán al ciudadano la friolera de 21 mil 876 millones de pesos, monto equiparable al presupuesto anual destinado a desarrollo agrario, territorial y urbano, y seis veces superior al destinado a la Secretaría de Energía para igual lapso.

Ya con las cifras definitivas en la mano y aprobados los presupuestos para todo el aparato, el balance para la ciudadanía resulta por demás oneroso, y no sólo por el monto económico sino, especialmente, por la ausencia de resultados favorables al desarrollo del país y al bienestar de la población, a la corrupción galopante y a las rotundamente antidemocráticas prácticas de “selección” de candidatos a los denominados “puestos de elección popular”, entre otras razones. En la danza de los millones todos salen altamente beneficiados, menos aquellos que quiéranlo o no pagan el festín, al que ni lejanamente son convidados.

Así, entre el año 2000 y 2015 de las arcas públicas han salido alrededor de 215 mil millones de pesos (el recuento de las cifras es de la propia la Cámara de Diputados, que no incluye “apoyos” privados –en efectivo y en especie– ni inyección de recursos por parte de “manos extrañas”; mucho menos cochupos, “moches”, igualas, “excedentes” y conexos) para “financiar” partidos políticos y organismos electorales, monto equiparable a 50 por ciento de lo que el gobierno federal destinó, en igual periodo, a ciencia y tecnología, o si se prefiere a dos tantos el presupuesto federal para desarrollo social autorizado para 2015.

En vísperas de la elección presidencial de 2012 en este espacio se comentó que la democracia mexicana ha resultado carísima para los ciudadanos por dos vías: la financiera –expoliación del erario– (lo que de cualquier forma no canceló la “inyección” de recursos por otras vías ni la descarada participación de “manos extrañas”; recuérdese, para no ir más lejos, Monex y Soriana, sin olvidar ocasiones previas con el Pemexgate y los Amigos de Fox, por ejemplo) y la ostentosa falta de resultados (económicos, sociales y políticos), es decir, el nulo costo-beneficio por el dinero utilizado, y una democracia sin resultados.

En algunos partidos políticos los candidatos a los “puestos de elección popular” comienzan a asomar la cabeza; en otros, las pugnas internas unos tardan más en salir que los otros en bajarlos; en algunos más de forma por demás vergonzosa los aspirantes abandonan sus puestos, y todos en deshonrosa estampida de búfalos tras un hueso con más carnita. Y todavía tienen el descaro de pedir el voto ciudadano.

A lo largo del periodo referido más de 50 mil millones de pesos terminaron (oficialmente) en las chequeras de las empresas políticas. De ese monto, alrededor de 16 mil millones fueron para el PRI, cerca de 14 mil al PAN y 9 mil, en números cerrados, al PRD, es decir, a la trilogía concertacesionadora por excelencia, con los resultados por todos conocidos y, sobre todo, padecidos, a la cual la ciudadanía le tiene sin cuidado.

Como en este espacio se ha cuestionado, ¿las empresas políticos y las denominadas instituciones electorales realmente valen y desquitan el oro que los mexicanos gastan en ellos? ¿Los ciudadanos se merecen un trato así? Obviamente no, pero les vale y el proceso comicial de 2015 lo confirma.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Mientras al inquilino de Los Pinos se le trabó el disco retórico (no sale de las “reformas”), ¡ánimo!, que ya falta poco para recuperar el faltante: ayer, el barril mexicano de exportación se vendió a 38.48 dólares, 1.12 billetes verdes más que el día previo. Y el dolarito a 14.81 bilimbiques.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.