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México SA: Pemex no quiere producir

reforma energética

Como si estuviera en jauja y el gobierno federal de su lado, Petróleos Mexicanos se ha dado el lujo de hacerle el fuchi a casi un centenar de campos petroleros que la Secretaría de Energía le asignó en agosto de 2014 como resultado de la ronda cero y con la finalidad (versión oficial) de “garantizar los niveles de producción actuales y la posibilidad de aumentarlos a través de asociaciones” (con capitales privados, obvio es).

El 13 de agosto de 2014 la Secretaría de Energía publicó los resultados de la ronda cero y Petróleos Mexicanos se manifestó más que satisfecho, pues el gobierno peñanietista le concedió “todo lo solicitado”. De hecho, la propia empresa productiva del Estado lo resumió así: “la Sener asignó a Pemex el 83 por ciento del total de las reservas probadas y probables de hidrocarburos (denominadas 2P) y el 21 por ciento de los recursos prospectivos del país. Obtuvo el 100 por ciento de las reservas 2P solicitadas, así como 67 por ciento de los recursos prospectivos solicitados. La mayoría de los recursos asignados se encuentran en cuencas convencionales, aunque también se le otorgaron recursos en aguas profundas y en formaciones no convencionales. Pemex continuará siendo uno de los productores más competitivos y gradualmente evolucionará, en sintonía con la industria, hacia áreas más complejas y que conlleven mayor costo”.

La felicidad invadía a la directiva de la ex paraestatal, y el alto grado de satisfacción por el acuerdo tomado quedó de manifiesto con un apretado abrazo entre Pedro Joaquín Coldwell, el titular de la Sener, y Emilio Lozoya Austin, director general de Pemex. De allí para adelante, prometían, todo sería miel sobre hojuelas, pues la “reforma” no sólo fue aprobada por el Congreso, sino que estaba en plena operación (versión oficial, otra vez).

De hecho, Coldwell se mostró orgulloso por “iniciar la estimulante tarea de poner en marcha la reforma energética”, mientras Lozoya se vanagloriaba porque con tales asignaciones “se garantiza la viabilidad de la empresa a corto y mediano plazos, y se establecen las bases para el desarrollo a largo plazo, con lo que continuará siendo un actor central de la expansión de la industria energética en México. Garantiza la estabilidad de la producción a costos competitivos, y es un primer efecto dinamizador de corto plazo que queremos contabilizar en el haber de la reforma energética”. ¡Ole!

Pero, como dicen los clásicos, del plato a la boca se cae la “reforma”, y un año después Pemex no sólo se encuentra en una delicadísima situación financiera y productiva, sino que ahora hace pública su intención de “regresar al Estado 95 asignaciones de campos petroleros en producción, que le dio en resguardo hace más de un año pero que no solicitó, y le han generado costos y pérdida de valor a la empresa”, según declaración del director operativo de Pemex Exploración y Producción, Gustavo Hernández García, retomada por la agencia Reuters, durante un foro organizado por el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM.

De acuerdo con Reuters, el funcionario de Pemex aseguró que “dado que no estaban en el radar de nosotros, que no los solicitamos en la ronda cero, lo que estamos haciendo es plantear la devolución al Estado de esos campos para que él haga con ellos lo que considere conveniente”. Eso dice, pero huelga decir que lo conducente y conveniente es ponerlos a producir para que la otrora paraestatal incremente su producción, mejore su volumen de exportaciones y oxigene sus finanzas, porque se supone que esa es su función, ¿o no?

En agosto de 2014 el eufórico Lozoya presumió que a Pemex le dieron “todo lo que solicitó”; 15 meses después el alicaído Hernández García dice que no, que le entregaron de más, que no hay dinero con qué ponerlos a producir y que la Sener se los puede guardar donde le quepan, y entre una declaración y otra se registra el desplome de los precios petroleros y el severo zarandeo financiero.

Tal vez si el “ministro del (d) año” no hubiera recortado el presupuesto de la ahora empresa productiva del Estado, a Lozoya y Hernández García se les hubiera ocurrido cerrar la boca y poner a trabajar esos 95 campos que ahora rechazan, pero de cualquier suerte no será por la vía de rechazar proyectos productivos como se recuperarán las finanzas de la empresa bajo su resguardo, a menos que la intención sea precisamente esa: asfixiar financieramente a la ex paraestatal, enterrarla lo más profundo que puedan y después soltar un par de lágrimas de cocodrilo, mientras las trasnacionales y sus compinches internos arrasan con los campos petroleros otrora nacionales.

Dice el director operativo de Pemex Exploración y Producción que los campos que la empresa ha rechazado “de alguna forma tenían alguna producción, algún volumen, menor en comparación con los volúmenes importantes de los campos marinos, pero al fin y al cabo producción y al fin y al cabo costo”, el cual, por cierto, no supo o no quiso detallar (“tendríamos que ir a revisar campo por campo”), como tampoco el margen de ganancia, que sin duda lo hay. Pero si con ese criterio funcionan, entonces la ex paraestatal va directamente a la ruina, porque parece que la directiva de Petróleos Mexicanos está en espera de que le llueva dinero sin mover un dedo.

La Secretaría de Energía presumía que con la ronda cero “Pemex contará con recursos petroleros importantes para mantener un nivel de inversión en exploración, desarrollo y extracción sustentable, pudiendo acceder a nuevas áreas como resultados de las rondas en las que compita. Pemex no se achica, se fortalece al otorgarle volúmenes de reserva significativos y darle la posibilidad de desenvolverse como empresa productiva del Estado, llevar a cabo alianzas estratégicas, y concentrar sus actividades en aquellas áreas en las que tiene la capacidad técnica, financiera y operativa de extraer los recursos en forma eficiente y competitiva. La riqueza petrolera no se mide en kilómetros cuadrados sino en miles de millones de barriles de petróleo crudo. Lo importante es el volumen de las reservas y de los recursos prospectivos”.

Pero en Pemex no se han enterado.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Para “hacer frente” a lo que denomina “volatilidad pasajera” del tipo de cambio, a lo largo de 2015 el dúo dinámico (Videgaray-Carstens) ha sacrificado alrededor de 20 mil millones de dólares en reservas internacionales… y el dólar se mantiene arriba de 17 pesos (17 mil bilimbiques para los neonatos). El éxito de la fórmula ha sido tal, que las reservas registran su peor nivel desde octubre de 2013.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.