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México SA: Petróleo: mal y de malas

reforma energética

Anuncia el “ministro del año” que si el precio del barril mexicano de exportación se mantiene a la baja, el gobierno federal “ejecutará las coberturas petroleras”, aunque para que ello suceda –según dijo– “tendríamos que observar una caída muy drástica en las últimas semanas del año para que tuviéramos que empezar a ejercerlas; tendría que caer por debajo de 70 dólares” (lo que, dicho sea de paso, está muy cerca de suceder).

A lo largo de 2014 dicho precio ha caído más de 17 dólares (cerca de 19 por ciento), al pasar de 92.51 dólares al concluir 2013 a 75.11 dólares al cierre de ayer. No obstante, el secretario de Hacienda asegura que el presupuesto de egresos para el presente año no sufrirá ninguna alteración, “porque el gobierno mexicano tiene una muy saludable costumbre de cubrir en los mercados internacionales de derivados el precio del petróleo”.

Qué bueno, pero el problema no es tan simple, porque a la caída del precio del barril exportable se suma el descenso en la extracción interna y en los envíos a Estados Unidos (el principal mercado, y por mucho, para el crudo mexicano) y el aumento sostenido de la producción del hidrocarburo en el vecino del norte. Esta tercia de hechos adelanta no sólo que México “ejecutará sus coberturas”, sino que el presupuesto de egresos 2015 será impactado negativamente.

De hecho, sólo de enero a septiembre de este año el ingreso petrolero se redujo 163 mil 500 millones de pesos, y lo anterior se complica cuando, de acuerdo con la Energy Information Administration (EIA) del Departamento estadunidense de Energía, se documenta que las exportaciones mexicanas al vecino del norte registran un nivel promedio no visto desde cuando menos 1985 (casi tres décadas atrás), año en que promediaron 816 mil barriles por día.

La estadística de Pemex revela que al cierre de septiembre del presente año tal proporción fue de 841 mil barriles por día, para un promedio de 818 mil barriles en los nueve primeros meses de 2014. Aun así se registraron tiempos peores, como en abril pasado, cuando la exportación a Estados Unidos se redujo a 685 mil barriles en el periodo.

Cuando Enrique Peña Nieto se instaló en la residencia oficial el volumen de exportación de crudo mexicano al vecino del norte fue de un millón 61 mil barriles por día, de tal suerte que entre esa fecha y septiembre de 2014 el descenso ha sido de 21 por ciento. Si se consideran las exportaciones totales de crudo (América, Europa y Lejano Oriente), entonces la caída en el periodo ha sido de 16 por ciento.

De enero a septiembre del presente año, comparado con igual periodo de 2013, el erario nacional captó 3 mil 528 millones de dólares menos (algo así como 50 mil millones de pesos) por la caída del precio del barril de exportación, y aunque lo obtenido no es despreciable (28 mil733 millones de billetes verdes) el “agujero” es notorio.

La EIA también documenta que la actual producción de crudo en el país es equiparable a la registrada en 1990, cuando promedió 2.5 millones de barriles por día. Dicho sea de paso, por aquellas fechas un grupo de especialistas en el tema advirtió al gobierno mexicano sobre las consecuencias negativas que a futuro tendría la política fiscal que aplicaba en Pemex, el tiempo que lo urgía para invertir en nuevas exploraciones. Nadie le hizo caso y cinco lustros después allí están las consecuencias.

El máximo nivel de producción petrolera en México se registró en 2004 (3.5 millones por día), año en el que China (con tasas de crecimiento cercanas a 10 por ciento anual) alcanzó un nivel similar. Una década después, nuestro país a duras penas produce 2.4 millones (exporta alrededor de la mitad), mientras la nación asiática ahora sobrepasa los 4.2 millones por día.

El inefable Felipe Calderón recibió el país con una producción petrolera de 3 millones 345 mil barriles por día. Al finalizar su estancia en Los Pinos había caído a 2 millones 593 mil, monto con el que Enrique Peña Nieto se instaló en Los Pinos. Hoy resulta 200 mil barriles inferior al de diciembre de 2012. Al primero le benefició el alto precio petrolero; al segundo ni uno ni otra.

El tercer elemento es la creciente producción de petróleo en Estados Unidos, mercado al que México, a lo largo de los años, ha destinado entre 75 y 85 por ciento de su crudo. Y mientras allá invertían en exploración y tecnología, y hacían su “guardadito” de crudo y refinaban para exportar, aquí el gobierno se afanaba en vaciar las reservas, sin invertir en exploración, refinación ni tecnología, y sin más se comía los petrodólares en gasto corriente, mientras intentaba privatizar el oro negro.

Resultado: en el vecino del norte han incrementado sustancialmente su producción –garantizando su consumo petrolero– y haciendo pingües negocios con la exportación de productos refinados, mientras en  México el nivel de producción se encuentra por abajo del registrado cinco lustros atrás. Pero eso sí, ya privatizó.

Desde 2004 en México la producción de crudo no ha dejado de caer (32 por ciento en el periodo). En cambio, en Estados Unidos ha sucedido lo contrario: de ese año a la fecha su producción de petróleo se incrementó 53 por ciento (de 5.4 a 8.3 millones de barriles por día), por lo que se puede dar el lujo de despreciar un mayor consumo de crudo mexicano. Se ahorra unos cuantos miles de millones de dólares, mismos que deja de captar su vecino del sur.

En la geografía petrolera internacional, México destaca por ser uno de los países donde cae la producción. Sólo de 2013 a 2014 el descenso fue de 4 por ciento, mientras en igual periodo su gran comprador, Estados Unidos, reportó un crecimiento de 14 por ciento. Más allá del vecino del norte, entre las naciones que aumentaron su producción sobresalen Arabia Saudita (10 por ciento), Canadá (6) y Ecuador (5). Le siguen Nigeria e Irán (3 cada uno), Irak y Qatar (2), y China (1).

Rusia, Venezuela, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait se quedaron igual. Ala baja, además de México, destacaron Libia (56.5 por ciento), Reino Unido (11) y Egipto (7). Le siguieron Angola (5.6), Argelia (3.5) y Noruega (2.6).

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Entonces, de tiempo atrás los tres elementos están en contra de las finanzas nacionales (menor precio del crudo exportación y volumen extraído, y el aumento sostenido de petróleo estadunidense), pero aseguran que todo está bajo control (aunque sea del enemigo) y que van a ver si “ejecutan las coberturas petroleras”. Vamos bien.

JSL
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