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México SA: Petróleo y presupuesto

reforma energética

T odo indica que el único arte dominado por quienes dicen saber gobernar es el de corte y confección, porque aún no arranca 2015 y ya aplicaron dos tijeretazos al precio del barril mexicano de exportación originalmente presupuestado… para el próximo año.

En los Criterios Generales de Política Económica 2015 el Ejecutivo federal presentó un precio de 82 dólares por barril de exportación. El pasado 5 de septiembre su propuesta fue presentada al Legislativo por el doblemente “ministro del año”, Luis Videgaray, quien ante los inquilinos de San Lázaro presumió la “solidez” del paquete económico (con el citado precio como uno de sus pilares) que ese mismo día dio a conocer.

Como siempre, la realidad desestimó tal “solidez”, y entre el 5 de septiembre y el 16 de octubre (cuando los diputados aprobaron la Ley de Ingresos de la Federación para 2015) el precio de la mezcla mexicana registró una caída de 14.59 dólares (de 91.29 a 76.70 billetes verdes por barril). Aun así, los de San Lázaro sólo  recortaron un dólar a la propuesta del Ejecutivo y para 2015 redujeron el precio del barril de los 82 dólares originalmente presupuestados a 81 dólares, y éste último se oficializó como el “bueno”.

No pocas fueron las voces autorizadas que reclamaron a los diputados por lo limitado que resultaba tal recorte, e incluso les recordaron la advertencia contenida en los propios Criterios Generales de Política Económica para 2015 (“el mayor incremento en la oferta implicaría una acumulación en los inventarios de crudo, lo cual podría generar presiones a la baja en el precio del hidrocarburo, y ello es consistente con la trayectoria decreciente en el precio implícito observado en los contratos de futuros”).

A pesar de ello, a la palestra brincó el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, para aplaudir el citado recorte practicado por los diputados, pues, dijo, “la aprobación en la Ley de Ingresos de un precio de 81 dólares por barril promedio para todo 2015 fue una decisión adecuada, prudente y correcta; era un ajuste necesario, porque ha habido volatilidad en los mercados internacionales”.

Pero lo “adecuado”, “prudente” y “correcto” no trascendió el discurso, porque la “volatilidad” siguió su camino y el precio del barril mexicano se mantuvo a la  baja, lo que motivó el segundo recorte en menos de dos semanas.

La Jornada lo publicó así: para 2015, “la Secretaría de Hacienda ajustó a 79 dólares su estimación del precio del barril de petróleo crudo de exportación. El cálculo es inferior en 3 dólares al precio estimado en la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación enviada a la Cámara de Diputados el 5 de septiembre, y en 2 dólares al precio calculado en la minuta aprobada por los legisladores el 16 de octubre. La noticia fue dada a conocer a un grupo de diputados por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en una reunión solicitada por los presidentes de las comisiones de Hacienda de las cámaras de senadores y de diputados” (Víctor Cardoso).

Y la Comisión de Hacienda del Senado sin más aprobó disminuir a 79 dólares el precio del barril mexicano de exportación, dentro del dictamen de la Ley de Ingresos. Obvio es que no faltaron los legisladores que aplaudieron tal medida, por tratarse, según dijeron, de “una decisión responsable, compartida con los diputados”. Sin embargo, ayer mismo el precio de la mezcla finalizó el día en 77.19 dólares, casi dos dólares por debajo del segundo recorte.

En los citados Criterios Generales de Política Económica, y con el barril a 82 dólares, el Ejecutivo dejó en claro que en 2015 el ingreso petrolero registraría una caída de 7.2 por ciento en términos reales (poco más de 50 mil millones de pesos) y que ese mismo año la plataforma de exportación mermaría en alrededor de 25 mil barriles por día.

Sin embargo, la realidad ha sido más cruel que la alegría gubernamental, y el doblemente tijereteado precio promedio del barril mexicano de exportación se fijó en 79 dólares (con ganas de nuevos recortes) para efectos de la Ley de Ingresos de la Federación 2015, lo que obviamente impactará el armado de las partidas  presupuestales para el mismo año (aquí de nueva cuenta las tijeras entran en acción, como en el caso de la estimación sobre el “crecimiento” económico), a menos de que los huecos que abra el menguado ingreso petrolero se tapen con más endeudamiento, el cual, de por sí, alcanza niveles sin precedente.

Lo anterior, porque de acuerdo con el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Damián Zepeda, el más reciente recorte del precio por barril implicará una merma presupuestal de 8 mil 200 millones de pesos. Sin embargo, si se toman como base las cifras de los Criterios Generales de Política Económica, al reducir tal precio de 81 a 79 dólares en 2015 y considerando el tipo de cambio aprobado por el Legislativo (13.40 por uno) el erario dejaría de captar 29.21 millones de pesos por día, para sumar 10 mil 662.4 millones en el año. Y por si fuera poco, ya vienen las elecciones intermedias y el aparato necesita mantenerse aceitado.

Para dar una idea de qué se trata, esos 10 mil y pico de millones de menos equivalen a cinco veces el presupuesto 2015 para la Presidencia de la República (el nuevo avión es aparte); dos veces el asignado a la Secretaría del Trabajo; el 70 por ciento del autorizado a la Secretaría de Turismo y casi la mitad del correspondiente a la Secretaría de Economía. Además, la Secretaría de Hacienda adelantó que los tijeretazos al precio de la mezcla mexicana de exportación “representaría un impacto negativo de 0.06 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB para el año entrante”.

Ahora que, como buenos fieles a la causa neoliberal, los geniócratas “tienen fe” en el maná que al país llegaría por la nobleza de las trasnacionales petroleras que se instalarán (o ya lo hicieron) en el país gracias a la “reforma” energética, pues sus inversiones mágicamente taparían los huecos financieros.

En fin, el panorama 2015 nada bien pinta, pues el coctel de la baja en el precio petrolero se adereza con el recorte a la estimación de crecimiento y el “nerviosismo” (Carstens dixit) por una eventual “reversión de capitales”. Y colorín colorado, esta tétrica historia no ha terminado.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Una vez más y por aplastante mayoría (la número 23 al hilo), la Asamblea General de la ONU condenó el ilegal embargo estadunidense contra Cuba: 188 países a favor y dos en contra (los gringos e Israel).