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México SA: Referendo: tragedia griega

reforma energética

E n el filo de la navaja se encuentran Grecia y sus habitantes. La mafia financiera comunitaria, más el FMI, se apresta a cobrar carísimo la afrenta del primer ministro Alexis Tsipras, quien en días pasados muy cerca estuvo de doblar las manos, pero al final de cuentas (“no querían nuestra aprobación, sino que nos arrodilláramos”) rechazó el ultimátum de la troika y respondió con un referendo (a realizarse el próximo domingo) “para decidir sobre el plan humillante propuesto por los acreedores”.

Tsipras regresó la pelota a la cancha ciudadana, y el próximo 5 de julio será un día crucial para los griegos y su futuro inmediato –el cual no se vislumbra nada terso–, pero también para medir el alcance y credibilidad de movimientos alternativos como el encabezado por el primer ministro helénico, quien basó su triunfo del pasado enero precisamente en la oferta de “un cambio económico radical” y en el mandato ciudadano de poner fin al draconiano “ajuste” impuesto desde afuera.

En su “discurso de la victoria” el propio Tsipras dijo que “el pueblo me ha dado un mandato claro: dejar la desastrosa austeridad tras cinco años de humillación; el veredicto de nuestro pueblo significa que se acabó la troika” (integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Desde entonces quedó claro –de acuerdo con la arenga del primer ministro– que el nuevo gobierno griego contaba con carta blanca para, sin más, proceder en el sentido propuesto. Sin embargo, en los hechos parece no tener el apoyo requerido para tomar la decisión, y de allí su necesidad de regresar a la cancha ciudadana para sustentar la decisión de su gobierno, el cual, eventualmente, no obtendría una respuesta favorable.

Referendo, pues, pero el partido de Tsipras (Coalición de la Izquierda Radical, Syriza) no tiene mayoría absoluta en el Parlamento (de las 300 curules cuenta con 149), de tal suerte que los partidos opositores trabajarían a favor del “sí”, al tiempo que el chantaje de la troika ha calado hondo entre los griegos, quienes, en un intento por adelantarse a una suerte de corralito argentino, el viernes y el sábado se volcaron sobre bancos y cajeros automáticos para sacar algo de su dinero como medida precautoria, al tiempo que se agranda el agujero financiero por la fuga de capitales (estimada, en lo que va del año, en 40 mil millones de euros).

Pero lo anterior no hizo más que apresurar los acontecimientos, pues ayer el gobierno de Tsipras –quien inocentemente supuso que la mafia comunitaria se doblaría ante el voto ciudadano– ordenó el cierre temporal de los bancos y restringió a 200 euros el monto individual de retiro en cajeros automáticos. La bolsa de Atenas también permanecerá cerrada, de tal suerte que los pronósticos financieros y políticos para este lunes apuntan hacia una verdadera tragedia griega.

Por si faltara algo, mañana martes el gobierno de Tsipras debería pagar mil 500 millones de euros al Fondo Monetario Internacional, lo que a todas luces no sucederá debido a que el gobierno griego propuso, y el Parlamento aceptó, la realización de un referendo para que sean directamente los ciudadanos quienes acepten o rechacen el ultimátum de la troika. Así, el pronóstico es que el país helénico sea obligado a abandonar la moneda única, pierda su membresía en la eurozona y su economía enfrente una situación verdaderamente delicada (aunque no irreparable).

Sin embargo, el problema se agrava cuando el propio ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, reconoce que “existe una muy alta probabilidad de que los griegos vayan en contra de nuestra recomendación y voten favorablemente la propuesta” de la troika. No tiene confianza, pues, de que los ciudadanos apoyen aquello de dejar atrás “la desastrosa austeridad tras cinco años de humillación”, de tal suerte que el referendo más parece una táctica de Tsipras para ganar tiempo, aunque nadie sabe para qué, si finalmente la población privilegiaría la “humillación” frente a la posibilidad de construir caminos alternativos para una Grecia independiente.

Habrá que esperar el resultado del referendo, pero de acuerdo con lo planteado por Varoufakis y más allá de lo romántico, parece que la mayoría de los griegos no estaría dispuesta a “recuperar su dignidad” (Tsipras dixit) si ello les implica mayores problemas económicos (los cuales de cualquier suerte se profundizarán si aceptan el ultimátum de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, el cual lo único que pretende es seguir cobrando los adeudos, sin importarle, ni lejanamente, el hambre de los griegos).

Como en días pasados se mencionó en este espacio, desde el comienzo oficial de la crisis, en abril de 2010, y la implementación del “programa de salvamento y recuperación económica” impuesto por la troika, los griegos sólo han hecho dos cosas: pagar y pagar deuda, y contratar deuda para pagar la deuda, todo ello con un costo brutal, especialmente en el renglón social.

La “ayuda” de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional ha destrozado las de por sí endebles finanzas helénicas, y para garantizar el pago de la deuda ha hundido a la economía de aquel país. En el ranking mundial la economía griega se desplomó del escalón número 32 en 2010 (cuando se ubicaba sólo por debajo de la danesa) al peldaño 45 en 2014 (apenas por arriba de la pakistaní), con un desplome anual promedio superior a 6 por ciento. Oficialmente (información del Banco Mundial) hasta ahora el costo de la crisis, medido en términos de producto interno bruto, ha sido superior a 60 mil millones de dólares, y contando, sin considerar los pagos realizados por concepto de servicio del débito.

Con la “ayuda” comunitaria, los griegos han visto cómo se desploma todo: valor de su economía (13 peldaños en caída libre), bienestar social, centros productivos, empleo, ingreso y poder adquisitivo, pero a pesar de todo ello “existe una muy alta probabilidad de que voten favorablemente la propuesta” de la troika (Varoufakis dixit).

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Para animar la fiesta, arriba Felipe VI de España para fortalecer el “rescate” de su maltrecha economía, la cual ha encontrado en México su tabla de salvación, pues sus empresas de aquí obtienen el grueso de sus ganancias y de aquí se “exportan” multimillonarias cantidades para invertirlas y/o depositarlas en la banca española. Pero su visita también es útil para el lucimiento de Angélica Rivera, quien ya organiza otro número especial de la revista Hola para presumir lo bien que le va sin ser funcionaria.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.