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México SA: Remesas y motor social

reforma energética

L os autodenominados “dirigentes” de esta República de discursos, “reformas” y “modernizaciones” fallidas deben rendir tributo a quienes el propio modelo económico que defienden a capa y espada (el “camino correcto”, cacareado de Miguel de la Madrid a Enrique Peña Nieto) expulsó de su tierra, porque a estas alturas el ingreso por remesas de la paisanada supera al obtenido por la exportación de petróleo (no se consideran las narco divisas, que no son pocas).

Tantos trabajadores expulsaron y tanto se deterioraron los gobernantes y su modelo económico, que en los primeros cuatro meses de 2015 el ingreso por remesas superó en alrededor de 12 por ciento al captado por la venta externa de oro negro (el cual, gracias a la “reforma” energética, ahora será “compartido” con el capital privado nacional y foráneo).

Como siempre, el siempre atinado inquilino de Los Pinos erró el tiro al asegurar que “son nuestros empresarios los motores del desarrollo económico y social de México, porque si no fuera por (sus) inversiones (…) no estaríamos generando esta dinámica económica que deseamos tenga el país, porque es el detonante del desarrollo social y del bienestar que queremos para las familias mexicanas… (Son el) motor del desarrollo económico y social de México, por ser hombres que arriesgan sus inversiones en favor de generar prosperidad para la nación”. Y se quedó tan tranquilo.

Pues bien, un punto útil para el análisis es que en el transcurso del siglo XXI y sin restricción alguna los motorizados empresarios han “exportado” capitales (léase invertido fuera de las fronteras nacionales) más de 272 mil millones de dólares (alrededor de 25 por ciento del producto interno bruto, PIB, a precios actuales), y contando, con un “crecimiento” económico de 2 por ciento como promedio anual, lo que no precisamente fortalece el discurso oficial de que “arriesgan” sus utilidades para la “prosperidad” de la nación, de donde han obtenido todo el dinero que han sacado.

Del otro lado, y en el mismo periodo, los millones de expulsados de su tierra han inyectado a la economía mexicana más de 280 mil millones de dólares (de igual forma cerca de 25 por ciento del PIB), con todo y que el gobierno, los empresarios motorizados y el modelo económico los obligaron –precisamente por falta de oportunidades, ausencia de prosperidad en su país de origen y desconchinflada “dinámica económica”– a dejar su tierra natal para buscar la vida fuera de sus fronteras. Por si fuera poco, gobierno, empresarios y modelito económico armaron otro jugoso negocio basado en la precariedad de esos mismos expulsados, es decir, el trasiego electrónico de remesas y las exorbitantes comisiones que cobran.

Así, en lugar de fungir como animado vocero oficial de las actividades empresariales, por intrascendentes que éstas sean (como en el reciente caso de la inauguración de un centro comercial), el inquilino de Los Pinos tendría que poner manos a la obra para mejorar las condiciones laborales y sociales de la paisanada en el vecino del norte, evitar la expulsión de mexicanos de su propia tierra por razones económicas y mejorar sustantivamente el entorno casero (no el de la casa blanca) para quienes aquí permanecen, pues los empresarios (y con esa lógica se mueven) buscan utilidades, mejor mientras más abultadas, y no en convertirse en “motores” de causas que ni lejanamente les interesan.

Sólo hay que imaginar a los zares de la minería Germán Larrea (el de Pasta de Conchos), Alberto Bailleres y Alonso Ancira, más Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Roberto Hernández, la viuda de Eugenio Garza Lagüera y demás multimillonarios marca Forbes, o de plano los dueños de Higa o OHL “arriesgando sus utilidades para la prosperidad de la nación”. Ni Walt Disney, pues.

Pero bueno, de acuerdo con el grupo financiero BBVA-Bancomer (un conglomerado financiero que sin duda alguna también “arriesga sus utilidades para la prosperidad de la nación”, las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos que laboran en Estados Unidos se convirtieron “en la principal fuente de divisas para el país, al superar los flujos de inversión extranjera directa. Ese flujo de divisas seguirá creciendo este año y los subsiguientes” (La Jornada, Roberto González Amador).

Esa misma fuente detalla que “en promedio, el ingreso de inversión extranjera directa es de entre 20 mil millones y 22 mil millones de dólares al año, y para 2015 se anticipa que las remesas que reciban las familias mexicanas alcancen los 25 mil millones de dólares. No es bueno ni malo en sí mismo que el país reciba más divisas por remesas que por inversión extranjera directa… Es una radiografía”. Y entre enero y abril de 2015 el saldo acumulado por remesas fue de 7 mil 735.8 millones de dólares.

En cambio, tanto exprimieron a la gallina de los huevos de oro negro, que en el primer cuatrimestre de 2015 el ingreso por exportación de crudo a duras penas llegó a 6 mil 679 millones de dólares, contra casi 13 mil millones en igual periodo de 2014, una caída de 48.23 por ciento (equivalente a una diferencia negativa de 6 mil 237 millones de billetes verdes). Y el mayor “agujero” financiero se registró en el mercado tradicional para ese producto mexicano, es decir, Estados Unidos, país al que se le facturaron 5 mil millones de dólares menos entre una fecha y otra (54.4 por ciento de diferencia).

Entonces, a la vuelta de los años, y tras cientos de “reformas”, “mejorías” y “modernizaciones, más millones de discursos, en realidad uno de los grandes motores sociales del país ni lejanamente es el del gobierno y sus prósperos empresarios, sino el de los propios expulsados de su tierra, quienes lo mantienen aceitado y en funcionamiento.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Un gran abrazo al querido Carlos Payán, quien ayer recibió el Premio a la Libertad Expresión en Iberoamérica, otorgado por Casa América Catalunya. “Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja, como la tierra que soñó Zapata”, dijo el galardonado y, como bien condensó Armando G. Tejeda, corresponsal jornalero en España, ofreció “una clase magistral de historia y periodismo; recordó los difíciles años fundacionales de La Jornada, en los que trabajó codo con codo con personajes cruciales en la historia del pensamiento crítico y el compromiso por la defensa de los derechos humanos en México, como García Márquez, Saramago, Toledo, Tamayo, Carmen Lira y todos los periodistas que contribuyeron con su trabajo a crear un periódico que este año cumple su trigésimo primer aniversario”. Felicidades a él y a la casa. ¡Salud!, y muchos más.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.