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México SA: Saliva para la crisis

reforma energética

Saliva para la crisis

Acuerdo de mentiritas

Gobierno liliputiense

Por el bien de la República, según dijeron ayer en Los Pinos, se firmó un Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar repleto… de aire y saliva, lo que confirma –por si hubiera duda– que México tiene un gobierno espantosamente pequeño ante la apabullante magnitud de los problemas nacionales.

La de ayer fue una reunión con acuerdos inversamente proporcionales al número de participantes, quienes fueron los mismos de siempre, con los discursos de siempre y la cara dura de siempre, que se comprometieron a llevar a cabo lo que en realidad legalmente están obligados a cumplir.

Nada nuevo bajo el sol, pues, recuerda, guardada toda proporción, aquel Pacto de Solidaridad Económica promovido por Miguel de la Madrid cuando despachaba en la residencia oficial y que firmaron los factores de la producción el 15 de diciembre de 1987. Se trataba, entonces como hoy, de que las agrupaciones sociales y los ciudadanos conozcan las posibilidades y límites de su acción y el gobierno asuma su papel de conductor de la organización y participación de la sociedad, es decir, de nada, aunque el único que pagó la factura, y con creces, fue el sector social.

Y ello se daba, decía el ya fallecido ex presidente, en un ambiente desfavorable de la evolución de la economía internacional, en especial en lo referente a los bajos precios de exportación del petróleo, las altas tasas de interés y el aumento de precios de las importaciones de alimentos. Y si en ese entonces el Pacto enfrentó el escepticismo inicial de diversos grupos sociales (MMH dixit), tres décadas después, y dados los resultados, lo que impera es la creciente irritación ciudadana.

Armado en las rodillas y decorado a todo vapor para consensuarlo resultaron suficientes 48 horas (el pasado fin de semana, para ser exactos). ¿Y a qué se comprometieron? (favor de reírse al final de los enunciados):

“El sector empresarial a través de sus organizaciones asume el compromiso de coadyuvar a que no se incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, evitando repercusiones injustificadas o fenómenos de especulación, particularmente en el caso de los productos que forman parte de la canasta básica.

“El sector laboral se compromete a intensificar los procesos de productividad que permitan incrementar la competitividad.

“El sector del campo se compromete a trabajar en la mejora de la productividad del campo en beneficio de los pequeños y medianos productores y de la oferta nacional agroalimentaria.

El sector gubernamental se compromete a impulsar las acciones que permitan mantener la estabilidad de los precios de la canasta básica, así como vigilar y sancionar cualquier abuso en los términos de ley; modernizar el transporte público y facilitar la movilidad urbana; mejorar las condiciones de crédito mediante la banca de desarrollo; emprender las medidas que fomenten la inclusión laboral de los grupos vulnerables; a realizar una campaña de información y facilitación para la entrega de recursos del sistema de ahorro para el retiro a adultos de más de 65 años que no lo hayan recibido y que tengan ese derecho.

Por si fuera poco, el gobierno aplicará, según dice, otras medidas de austeridad, incluyendo la reducción en 10 por ciento de la partida de sueldos y salarios de servidores públicos federales de mando superior y reflejará la austeridad que exige el momento.

Los factores de la producción se comprometen a seguir impulsando la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo y reforzar acciones en favor de la libre competencia.

Y para cerrar con broche de oro, otra frase de colección del inquilino de Los Pinos: Aquí no hay, ni cabe, el interés personal, político o de grupo. Nuestro único interés es México.

Todo, desde luego, sin calendario, sin metas, sin seguimiento, sin evaluación. Entonces, con eso, y un jarrito de atole, México está salvado, porque rápida, fácil y efectivamente se fortalecerá la economía nacional y se protegerá la familiar. Cuando menos eso dicen los del acuerdo firmado ayer en Los Pinos, en una tomadura de pelo que se suma al de por sí grueso inventario.

¿Alguien duda de la dimensión exacta que tiene el gobierno que llegó para mover a México?

Lo que sí llamó la atención de todo este enjuague fue la ausencia de la Coparmex. El organismo cúpula patronal lo explicó así: El pasado viernes 6 de enero, el gobierno federal propuso a los organismos empresariales agrupados en el CCE, suscribir un documento para presentarlo el lunes 9 de enero como el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Aunque el fin de semana se estuvieron discutiendo la estructura y contenido del documento, la propuesta final con el texto fue entregada por el gobierno federal a las 11 horas del lunes 9 de enero, dos horas antes de su firma pública.

Luego de una consulta interna, detalló el organismo, se decidió no suscribir el acuerdo por las siguientes razones: la situación económica y social actual exige, sí, un amplio acuerdo, un consenso de todos los sectores sociales; México necesita estar más unido que nunca; dicho consenso no se puede construir en tres días; urge un acuerdo, sí, pero es más importante que sea fruto de un verdadero y amplio consenso social, y no sólo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública; cualquier acuerdo que se quiera suscribir deberá incluir metas claras, objetivos puntuales, métricas que sirvan para evaluar los avances; el momento exige que todos los actores, todos, asuman compromisos concretos en beneficio del país; particularmente el gobierno, quien administra los recursos públicos, está obligado a asumir compromisos específicos para mejorar el manejo del presupuesto, eficientarlo, transparentarlo y, en su caso, corregir o castigar su mal uso.

Y de cereza: Coparmex ha sido reconocida en la sociedad como la conciencia del sector privado. Pues bien, es esa conciencia precisamente la que hoy nos impide suscribir un acuerdo improvisado, incompleto e insuficiente.

Por lo anterior, destacó que los mexicanos necesitan urgentemente un liderazgo que ponga la mirada en los temas relevantes, que con serenidad los afronte sin miedo, con cambios de fondo, que genere consensos sociales en todos los sectores. Que verdaderamente coloque a México como prioridad. Adiós, Enrique, adiós.

Las rebanadas del pastel

El tipo de cambio no se enteró del acuerdo y ayer el dólar se vendió a 21.81 papelitos que alguna vez se llamaron pesos.

Twitter: @cafevega

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.