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México SA: Tijeretazo 2016

reforma energética

L a economía va de mal en peor, la de por sí raquítica perspectiva de “crecimiento” se reduce mes tras mes y como parte de la “modernidad”, como si se tratara de un plan vacacional, el tijeretazo presupuestal se organiza y anuncia con un año de antelación, en una suerte de crisis en abonos.

Con el traje de baño puesto y con ganas de ir aunque sea a la esquina con tal de reducir los niveles de estrés, los mexicanos han sido enterados que por cuarto año consecutivo el “México en movimiento” (Peña Nieto dixit) no pasa de ser un mero eslogan propagandístico y que aquello de que “lo mejor está por venir” no es más que otra cruel ocurrencia de Luis Videgaray, el afamado cuan eficiente “ministro del (d)año”.

Para 2016, “la Secretaría de Hacienda propuso al Congreso de la Unión un ‘ajuste preventivo’ al gasto ‘adicional” por 135 mil millones de pesos, que permitirá “mantener el compromiso con la trayectoria de déficit decreciente. A pesar de la medida, el gobierno federal confía en alcanzar un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de entre 3.3 y 4.3 por ciento, superior en un punto porcentual a la estimación para este año” (La Jornada, Víctor Cardoso).

Hacienda envió al Legislativo los llamados precriterios presupuestales para 2016, “en los que el gobierno federal calcula una caída en los ingresos públicos de 88 mil 700 millones de pesos respecto a lo previsto para este año, resultado de menores ingresos petroleros por 287 mil 300 millones de pesos. También, una disminución de 170 mil millones de las entidades de control directo, Pemex y CFE, a consecuencia, particularmente, de la reducción de las tarifas eléctricas, compensada parcialmente por mayores ingresos tributarios (ISR, IVA y IEPS) por 208 mil 600 millones de pesos, de manera significativa por la aplicación del IEPS a las gasolinas, a lo que se añadirían 7 mil 100 millones “como reflejo de la mayor actividad económica. Con ese escenario se prevén ingresos presupuestales por 4 billones 74 mil 92.9 millones de pesos, que significan 2.1 por ciento menos en términos reales (una vez descontada la inflación) que en 2015, y un gasto neto pagado por 4 billones 660 mil 91.9 millones de pesos, es decir, 3.5 por ciento menos que este año”.

Así, en el supuesto de que en 2016 las proyecciones de Hacienda se cumplan, aprobadas todas las “reformas que México necesita” y consumidas dos terceras partes del sexenio peñanietista, el resultado, siempre en el mejor de los casos, sería igual de mediocre que el registrado en los cinco gobiernos previos, pues la tasa promedio anual de “crecimiento” económico no pasaría de 2.3 por ciento.

Sin embargo, lo anterior está en duda, porque los especialistas en economía del sector privado consultados permanentemente por el Banco de México de nueva cuenta redujeron su pronóstico sobre el crecimiento económico nacional, pero no sólo el correspondiente a 2015, sino los de 2016 y 2017. En el primero de los años la nueva estimación es de 2.95 por ciento. Sin ser exactos, los cálculos de dichos especialistas suelen ser más cercanos a la realidad, es decir, todo lo contrario con respecto a las estimaciones de la Secretaría de Hacienda.

Esa dependencia del Ejecutivo asegura que “al igual que para 2015, el documento de precriterios (generales de política económica) plantea un marco macroeconómico prudente para 2016 y cuantifica el ajuste de gasto que será necesario para cumplir con la trayectoria de déficit decreciente comprometida por el gobierno de la república. En específico, proyecta los ingresos para 2016, utilizando un precio del petróleo de 55 dólares por barril, lo que representa una disminución de 24 dólares con respeto al presupuesto 2015, e implica que en 2016 se requerirá un ajuste adicional al gasto programable por 135 mil millones de pesos respecto al estimado de cierre para 2015. Esto es equivalente a una reducción anual de 4.3 por ciento, alrededor de la mitad de lo que sería necesario si no se hubiera comenzado a reducir el gasto desde principios de 2015. También se estima que el ajuste resulta 360 mil millones menor a lo que hubiera sido necesario de no haberse aprobado la reforma hacendaria de 2013”.

Haciendo gala de su diccionario de eufemismos, la Secretaría de Hacienda asegura que “las medidas preventivas de ajuste de gasto en 2015 (léase el tijeretazo de enero pasado), la reingeniería del gasto público para 2016 (léase el desplome de los precios petroleros y el recortadero presupuestal para 2016), así como una profunda y adecuada implementación de la agenda de reformas estructurales (que de nada ha servido) que aprobó el Congreso de la Unión, permitirán una evolución adecuada de las finanzas públicas en los ejercicios fiscales de 2015 y 2016 (léase muy bajo “crecimiento” económico), manteniendo la responsabilidad fiscal (léase sacarle las tripas a todos los sectores productivos), así como estableciendo bases sólidas de programación y presupuesto de los recursos públicos en el mediano y largo plazos (léase más de lo mismo)”.

Originalmente, para 2015 la Secretaría de Hacienda previó un crecimiento real del producto interno bruto de 3.7 por ciento (tres meses después, todos, menos esa dependencia, consideran que si bien va el PIB no pasará de 2.5 por ciento); para el presente año estimó un tipo de cambio de 13 pesos (en los hechos, rebasa los 15); un precio promedio de 82 dólares por barril de exportación, que poco después redujo a 79, pero que en los hechos cerró el primer trimestre en 44.61 dólares; 2 millones 400 mil barriles por día como plataforma de producción de crudo (actualmente no pasa de 2.28 millones) y un millón 90 mil barriles diarios para la exportación, que no alcanzará.

En sus mágicos precriterios para 2016, Hacienda considera que con todo y recorte presupuestal (“ajuste preventivo” le llama), un menor avance económico de Estados Unidos y una reducción en el volumen de petróleo exportado, el PIB mexicano crecería más que en 2015 y que el tipo de cambio promedio sería de 14.5 pesos. Dicho sea de paso, la magia del “ministro del (d)año” no sirvió para nada en 2013, en 2014 y en 2015, de tal suerte que 2016 no tiene por qué ser la excepción.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Entonces, agarraos, mexicanos confiados, que “lo mejor está por venir” (Videgaray dixit)… Y el billete verde en ventanilla cerró semana bancaria en 15.45 bilimbiques.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.