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México SA: Videgaray: mal de muchos

reforma energética

P ues nada, que la “sensación de incredulidad y desconfianza” (Peña Nieto dixit, durante su austero viaje al Reino Unido) resulta inversamente proporcional al comportamiento económico, esto es, la primera –que es un hecho, no un estado de ánimo– crece a paso veloz y el segundo se desmorona, mientras los pretextos gubernamentales se multiplican.

El derrumbe del peso puede ser la puntilla para el grupo que presumió “saber gobernar”, la cereza de su cada día más grande pastel de novatadas, mentiras, errores y excesos. Pero en línea con la terrorífica cuan costosa tesis de “el catarrito” que mantuvo el gobierno calderonista durante la crisis de 2008-2009, el equipo peñanietista no dejo de presumir que la economía mexicana es “sólida” como el acero y que, dada la “fortaleza” de las finanzas públicas y la estabilidad macroeconómica, los vaivenes internacionales no impactarían internamente.

Primero fue el desastroso resultado económico de 2013 y 2014, periodo en el que la tasa anual promedio a duras penas alcanzó 1.7 por ciento, la menor desde tiempos de Miguel de la Madrid, mientras el aferrado “ministro del año” prometía el oro y el moro, en medio del permanente recorte de la expectativa de crecimiento. Siguieron el desplome de los precios petroleros y, por lo mismo, el tijeretazo presupuestal (confiados, en el círculo dorado de Los Pinos aseguraron que el primero nos hacía los mandados, porque para eso estaban las coberturas y el segundo no se aplicaría por aquello de la “solidez” de las finanzas públicas). De hecho, ya está cantado el recorte para 2016.

Comenzó el zarandeo de la divisa mexicana, pero el “ministro” aseguraba que no era más que una simple “volatilidad pasajera”, que no pasaba nada, que para eso teníamos un tipo de cambio flotante y que, por si fuera poco, allí estaba la “solidez” macroeconómica. Los mandados, pues, y mientras hablaba y hablaba el tipo de cambio se disparó a casi 16 por uno.

Siempre de última hora, ya que el margen de maniobras es escaso y costoso, la Comisión de Cambios (Hacienda-Banco de México) metió la mano y ayer dio el banderazo de salida para sacrificar (entre el 11 de marzo y el 8 de junio, justo al día siguiente de las elecciones) alrededor de 4 mil 700 millones de dólares de las reservas internacionales para atemperar, si ello es posible, la “volatilidad pasajera” en contra de nuestra famélica moneda. Ese monto es independiente de los 200 millones de billetes verdes que subasta cada que el tipo de cambio se incrementa más allá de “lo normal”.

La experiencia de las muchas devaluaciones que registra el llamado “México moderno” indica que el uso de reservas internacionales para supuestamente “contener” a los especuladores es un sacrificio sin resultados para el país, o lo que es lo mismo, un intento de llenar un barril sin fondo. Pero insisten.

La decisión de la Comisión de Cambios, de acuerdo con el comunicado correspondiente, dice así: “en virtud de que continúa la volatilidad en los mercados financieros internacionales, y para prevenir que presiones adicionales pudiesen perturbar el funcionamiento ordenado del mercado cambiario, determinó que se reduzca el ritmo de acumulación de las reservas internacionales durante los próximos tres meses en una proporción equivalente a una cuarta parte de la acumulación neta esperada para los próximos 12 meses.

“Para este fin se establece un mecanismo similar al utilizado exitosamente en otros periodos de volatilidad en el mercado cambiario, que consiste en lo siguiente: a partir del 11 de marzo y hasta el 8 de junio de 2015 el Banco de México ofrecerá diariamente 52 millones de dólares mediante subastas sin precio mínimo. Al término de este periodo se evaluará la conveniencia de extender este mecanismo. Se mantiene, además, el mecanismo de subastas anunciado por la Comisión de Cambios el pasado 8 de diciembre de 2014, el cual consiste en subastas diarias por 200 millones de dólares a un tipo de cambio mínimo equivalente al tipo de cambio Fix determinado el día hábil inmediato anterior, conforme a las disposiciones del Banco de México, más 1.5 por ciento. Cabe recordar que, a partir de esta última fecha, se han vendido dólares en dos ocasiones por medio de estas subastas por un total de 400 millones de dólares”.

Hasta allí el comunicado. Pero Videgaray justificó la medida, no por la devaluación de la divisa mexicana, sino por la “apreciación importante” del dólar, es decir, el peso no ha perdido nada; simplemente, el billete verde ha ganado todo. Y en estos casos no podía faltar aquello de mal de muchos, consuelo de unos cuantos, porque el “ministro” celebró que “hay que reconocer que esto es parte de un fenómeno global” y que el bilimbique se ha depreciado menos que el dólar canadiense. “De hecho, si nosotros medimos el valor del peso mexicano frente a otras monedas, lo que observamos es que el peso mexicano se ha fortalecido”. Y asunto resuelto.

Entonces, entiéndase bien: el uso de reservas internacionales no es para contener la caída del peso, sino para evitar mayor apreciación del dólar. Con eso y un jarrito de atole, México ya la hizo.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Hartos de la corrupción, el descaro y la ineficiencia de la Delegación Alvaro Obregón –cuyo “jefe” Leonel Luna pidió licencia en pos de una diputación local–, el próximo viernes 13 de marzo los vecinos de Olivar de los Padres, Nabor Carrillo, Lomas de San Ángel Inn y colonias aledañas realizarán una reunión informativa (a las 14 horas en Avenida de las Torres esquina calle Don Manuelito) para manifestar su “enérgica oposición” a la construcción de miles de departamentos, en una zona donde las vialidades y los servicios de tiempo atrás están saturados gracias a los “arreglos” entre los “Leoneles” y los llamados “desarrolladores”. Los directamente afectados “protestamos por la construcción masiva de edificios en avenida Toluca, calles aledañas y calzada Desierto de los Leones, que ha desquiciado la zona, y la situación empeora cada día. Es insoportable que para recorrer una distancia máxima de dos kilómetros, en automóvil o transporte público, los vecinos debamos perder una hora, dada la saturación de las de por sí escasas vialidades. Además, se ha detectado que muchas de estas construcciones trabajan sin los permisos legales correspondientes, aunque sí con el aval del negociante Leonel Luna, dos veces delegado en dicha demarcación. Nuestra salud y bienestar están amenazados por el caos vehicular que padecemos. Por ello, exigimos la inmediata cancelación de las obras que son un atentado contra la ciudadanía”.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.