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México SA: Petróleo y veladoras

reforma energética

Petróleo y veladoras

México con la OPEP

Recorta producción

Con los dedos cruzados y las veladoras encendidas, el gobierno mexicano aceptó participar en la estrategia de los países productores de petróleo para reducir la producción internacional de crudo, con el fin de aumentar el precio de venta, en una ecuación aparentemente simple (menos barriles = mayor ingreso), aunque más que complicada en el plano político.

Después de varios intentos fallidos, el pasado 30 de noviembre las naciones integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidieron reducir su producción diaria de crudo en un millón 200 mil barriles, a partir del primer día de 2017. El acuerdo incluyó invitar a los países petroleros que no forman parte de ese organismo, con el fin de que recortaran alrededor de 600 mil barriles adicionales por día, consenso que se alcanzó diez días después de la fecha citada y en el que mucho tuvo que ver el equipo negociador ruso (que aceptó recortar 300 mil barriles por día).

El objetivo de los miembros de la OPEP y el de los que no pertenecen al cártel es el mismo: mediante prorrateo, reducir la oferta de oro negro para que su alicaído precio comience a repuntar, aunque difícilmente alcanzaría el registrado hace tres o cuatro años atrás, es decir, por arriba de los 100 dólares por barril. De lograrse esa meta, las finanzas públicas de muchas naciones productoras –como la nuestra– recibirían una buena dosis de oxígeno.

El problema (como suele pasar en estos acuerdos) es que más tardan en consensuarlos y firmarlos que en quebrantarlos, porque siempre aparece un país que tarde que temprano comienza a producir más de lo acordado, y los demás simplemente reaccionan como fichas de dominó. Pero la situación de los países petroleros es tan delicada, que deberán actuar como bloque y respetar dichos acuerdos si es que en realidad desean obtener buenos resultados.

Para el caso de México –que no forma parte de la OPEP– el acuerdo alcanzado lo compromete a reducir su producción diaria en 100 mil barriles, algo que por lo demás deberá cumplir sin mayores complicaciones, porque aquella registra una baja continua desde, cuando menos, el comienzo del gobierno peñanietista. Entre el primero de diciembre de 2012 y el cierre de octubre pasado dicha producción ha declinado en 20 por ciento (algo así como 400 mil barriles diarios menos, de acuerdo con las cifras de Pemex).

La Jornada lo informó así: “la OPEP y 11 países no miembros –incluidos México y Rusia– acordaron el sábado pasado, en una reunión en Viena, recortar su producción de crudo en un total de 558 mil barriles por día. Se trata del primer acuerdo global desde 2001 para disminuir el bombeo de crudo en conjunto. La cifra quedó por debajo del objetivo inicial de 600 mil barriles, pero aun así es la mayor contribución que han hecho hasta ahora. Este recorte es adicional al millón 200 mil barriles anunciado por la OPEP el pasado 30 de noviembre y fue concretado después de casi un año de discusiones dentro de la organización.

“La rebaja acordada recientemente por la OPEP representa una reducción de 4.45 por ciento y busca bajar a 32.5 millones de barriles diarios la oferta conjunta, a fin de estabilizar el mercado petrolero global. A ello se añaden ahora los recortes de México –que hace un esfuerzo particular, puesto que su producción ya está en declive–, Rusia, Kazajstán, Malasia, Omán, Azerbaiyán, Bahrein, Guinea Ecuatorial, Sudán del Sur, Sudán y Brunei. Los países miembros de la OPEP son Argelia, Angola, Ecuador, Gabón, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. Ahora, la atención del mercado de centrará en el cumplimiento del trato. El acuerdo, que entrará en vigor en enero de 2017, tendrá una duración de seis meses, con posibilidad de renovarlo por seis meses más”.

Y tras el consenso alcanzado en materia de producción, comenzaron las apuestas: el ministro venezolano de Energía y Petróleo, Eulogio Del Pino, aseveró que la cesta petrolera venezolana pudiera rondar entre los 50 y 60 dólares el barril, esto tras los acuerdos alcanzados en la reunión de Viena, Austria. Con este recorte vamos a lograr restablecer el equilibrio de los inventarios en unos seis o nueve meses, y esto va a permitir para la cesta venezolana que el barril de nuestro petróleo repunte. Desde Venezuela se ha planteado la necesidad de una cumbre en el primer trimestre del año; si es posible en febrero.

He allí los acuerdos que pretenden poner fin a dos años de precios petroleros en el subsuelo. Sin duda alguna los países productores se tardaron una eternidad ya no en llegar a acuerdos, sino siquiera en sentarse a la mesa a revisar las posibilidades y actuar en consecuencia. Pero como bien advierte el editorial de La Jornada, en economía, como en política, la mayoría de los acuerdos no nacen de las intenciones, sino de las necesidades.

En el caso de México, como siempre, la retórica oficial celebra lo inexistente, pues desde el micrófono de la propaganda del régimen se cacarea que las finanzas públicas del país ya se despetrolizaron. De cualquier suerte no hay que olvidar que el 20 de enero de 2016 el precio del barril mexicano llegó a niveles de alarido: 18.90 dólares, y que a lo largo del año su mejor nivel no pasó de 45, cuando las arcas nacionales se nutrían con barriles de 100 y algunos dólares más.

Cuando Peña Nieto se instaló en Los Pinos en el precio promedio del barril mexicano de exportación rozaba los 102 dólares. El pasado viernes se vendió a 44.28, y la abismal diferencia es el brutal impacto, contante y sonante, en las finanzas públicas despetrolizadas. Y de lo perdido, lo que aparezca: la Secretaría de Hacienda informó que el pasado 7 de diciembre el gobierno mexicano recibió 2 mil 650 millones de dólares por concepto de cobertura sobre los ingresos petroleros para el ejercicio fiscal 2016.

Ánimo, pues, que si la estrategia funciona (la de la OPEP y naciones –ahora– aliadas) México estaría en posibilidad de fortalecer las finanzas nacionales a corto plazo, y no mantenerse a la espera de que la masiva inversión foránea (así lo presumieron al momento de presentar la reforma energética) se materialice algún día, si ello en realidad sucede.

Las rebanadas del pastel

Preparaos, que si el país ya mostraba severas condiciones de inactividad, pues a partir de hoy se congelará porque arranca el prolongado cuan famosísimo puente Lupe-Reyes.

Twitter: @cafevega

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.