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México: Videgaray: letras de oro

reforma energética

E n el Muro de Honor de San Lázaro hay espacio suficiente para inscribir en letras de oro las sabias palabras del competente “ministro del año”, las cuales, en síntesis, daban garantías a México porque la caída de los precios petroleros le hacía algo más que los mandados, y en 2015 los ingresos provenientes del crudo estaban no sólo “asegurados”, sino “blindados”, con lo que se esfumaba cualquier posibilidad de “impactar el gasto público”.

Pues bien, en el clásico uno, dos, tres boxístico, Luis Videgaray mordió el polvo, algo que no tendría la menor importancia (Arturo de Córdoba dixit) de no estar en juego la estabilidad del país y el bienestar de millones de mexicanos. Según caían las hojas del calendario, las sabias palabras del también “pensador global” se desmoronaban y no soportaban la confronta con la realidad.

Así, en unas cuantas semanas los petroprecios se desplomaron, el “blindaje” resultó de saliva, al gasto público se le aplicó el consabido tijeretazo, y el que al final de cuentas hizo los mandados fue el propio funcionario. Como muestra, un botón: la información más reciente del Inegi, correspondiente a enero de 2015, documenta el desplome (47.3 por ciento, equivalente en líquido a cerca de 2 mil millones de dólares menos) de las exportaciones petroleras, independientemente de la caída (11.11 por ciento) del precio del crudo de exportación en igual mes.

El Inegi reportó que “el ingreso de divisas por las exportaciones petroleras registró un desplome anual de 47.3 por ciento en el primer mes de 2015, según los resultados oportunos de comercio exterior. Este derrumbe ocasionó un déficit de mil 19.2 millones de dólares en la balanza comercial petrolera en enero. Por exportaciones petroleras ingresaron al país 2 mil 16 millones de dólares en enero (se esperaban más de 4 mil millones), mientras por las importaciones realizadas salieron 3 mil 34.8 millones de dólares en el mismo mes” (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga).

A finales de enero Luis Videgaray anunció el primer recorte presupuestal de 2015 (es decir, el que, según él, no se realizaría por aquello del “blindaje”). El tijeretazo superó los 124 mil millones de pesos, y a los genios de Hacienda no se les ocurrió mejor idea que fuera la flamante empresa productiva del Estado, Petróleos Mexicanos, la que cargara con el grueso del recorte, aplicado especialmente en el renglón de inversiones, con lo que tumbaron al consorcio público al que, según ellos, harían “más productivo”.

De tiempo atrás Pemex registra menor producción de hidrocarburos; sus precios de exportación se desplomaron casi 50 por ciento, y para rematarlo le recortan el presupuesto y cancelan inversiones. Y en el gobierno federal todavía dicen que no existe intención alguna de borrar del mapa a la otrora paraestatal, aunque todo apunta a su desmantelamiento.

Ante ese panorama, la empresa productiva del Estado decidió nadar de muertito, de tal suerte que el tan cacareado “tesorito enterrado” (en el que el gobierno fincó su “plataforma de desarrollo”, amén de utilizarlo como pretexto para abrir las puertas de par en par al capital privado) seguirá intocado… para los mexicanos, porque, como anunció su director general, Emilio Lozoya, Pemex “pospondrá” sus planes de exploración en aguas profundas.

Pero el asunto no queda allí. Como el desplome de los petroprecios nos hacía el mandado (Videgaray dixit), Pemex se deshará de un número aún no determinado de trabajadores, con el beneplácito de Carlos Romero Deschamps, quien –ese sí– tiene asegurada la chamba de matarife laboral. Además, la reconfiguración de refinerías esperará mejores tiempos, si es que para entonces queda algo de la empresa. Así, la dirección de la ex paraestatal se ve obligada a replantear su Plan de Negocios 2014-2018.

Entonces, Pemex produce y exporta menos crudo, enfrenta una feroz competencia en el mercado del oro negro, su principal cliente –el vecino del norte– ahora no sólo es autosuficiente, sino que exporta petróleo, y el que México alcanza a comercializar en el exterior registra un precio “matado”. Y para “contrarrestar” el brutal impacto de todo ello, los genios deciden recortarle el gasto a la ex paraestatal, especialmente el programado para incrementar la producción e intentar exportar más y el destinado a importar menos. Lo mejor del caso es que en el gobierno peñanietista aseguran que “estamos decididos” (versión oficial) a “fortalecer” a la ahora empresa productiva del Estado para que “compita en igualdad de condiciones” con los vampiros trasnacionales. Es el clásico “no me ayudes compadre”.

Ya encarrilados, las reservas de hidrocarburos siguen la misma ruta. Informa La Jornada (Víctor Cardoso) que “durante 2014 Pemex concretó con éxito apenas una tercera parte de los pozos perforados, lo cual constituye el menor índice registrado por la petrolera mexicana desde 2007, reveló la Comisión Nacional de Hidrocarburos. El reporte menciona que, incluso, el porcentaje de éxito obtenido en sus intentos por encontrar más hidrocarburos cayó casi a la mitad respecto de 2013. De 61 por ciento de éxito, se desplomó a 33 por ciento. El año pasado Pemex perforó 24 pozos en distintas regiones del país; de ellos, sólo ocho fueron considerados productivos, mientras los restantes 16 fueron improductivos (13) y productivos no comerciales”.

En 2014 Pemex utilizó más de 283 mil millones de pesos, 78 por ciento del presupuesto aprobado, para la inversión exploratoria. “La restitución de reservas va de la mano del éxito en los pozos petroleros perforados. Ese año perforó 22 pozos, la más baja desde 2007 cuando el número fue de 49, con un porcentaje de éxito de 53 por ciento. Estadísticas de la CNH muestran que en 2008 la efectividad cayó a 42 por ciento, aunque el número de perforaciones creció a 68. Un año después, en 2009, se repitió el fenómeno, pues de 71 pozos perforados el porcentaje de éxito fue todavía menor, de 39 por ciento”.

Y como no dan una en materia de seguridad, todavía Pemex cancela la transportación de gasolina y diésel por ductos “para evitar robos”, es decir, hurtos que se han documentado desde cuando menos dos décadas atrás. Si en Hacienda creen que así la ex paraestatal competirá “en igualdad de circunstancias”, entonces estamos fritos.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Dicen que a punto está de salir del horno el “Sistema Nacional Anticorrupción”, pero sólo hay que ver las firmas que lo avalan para conocer qué tan efectivo será… Abrazos y besos para mi adorada Camila por su velita número 9.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.