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Por fin se fue Lía

Rogelio Hernández López

C omo periodista debo controlar simpatías o emociones. Y no debería alegrarme porque alguien renuncia o lo despiden de su empleo; pero no pude evitar una sonrisa al enterarme que había “renunciado” Lía Limón García.

Por fin se retiró del cargo de subsecretaria, como la responsable directa de las políticas del gobierno federal en materia de derechos humanos durante los últimos 27 meses. Ella estuvo allí desde el principio de este mandato. Queda pendiente el balance del rol que desempeñó en la crisis más grande que padece el Estado mexicano.

El secretario de Gobernación tendrá que explicar, algún día, por qué la mantuvo en el cargo todo este tiempo a pesar de que él sabía que carecía de los conocimientos y capacidades para encabezar un área tan sensible en todo el país.

Miguel Ángel Osorio Chong, como persona, también debe tener registrado las veces que Lía Limón García recibió instrucciones directas cuando él hacía compromisos de la Segob y ella las incumplía. Yo puedo dar constancia de al menos una de estas.

Deshonró la palabra del secretario

Entre las varias crisis que padecen las políticas de derechos humanos tiene que sumarse la que todavía padece el mecanismo de protección a personas defensoras de los derechos humanos y periodistas de la Secretaría de Gobernación, instalado en octubre de 2012.

Desde agosto de 2013 cuando esta nueva instancia estaba por cumplir un año mostraba falta de eficacia, yerros varios y atrasos. Los agravios a periodistas y activistas seguían creciendo. El Consejo Consultivo solicitó varias veces a Lía que tramitara una audiencia con el titular de la Segob para ayudarla. Ella sólo decía que sí pero no procedía.

En el Consejo tuvimos que pedir intervenciones externas para lograr ese encuentro con Osorio Chong que finalmente consiguió la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos del Senado de la República, Angélica de la Peña Gómez.

El 28 de octubre de 2013 se produjo el encuentro y allí hicimos la primera advertencia de que el mecanismo carecía de una estrategia y que estaba entrando a una crisis. De parte de la Segob estuvieron con el secretario, la subsecretaria Limón y el secretario ejecutivo del mecanismo, Juan Carlos Gutiérrez. Del Consejo llegamos siete de nueve: Agnieszka Raczynska (presidenta), Édgar Cortez, Jade Ramírez, José Buendía, Michael Chamberlain, Pablo Romo y este reportero.

Tras una hora y 5 minutos el secretario hizo, con sus palabras, once promesas de acción para que el mecanismo “tuviera la fuerza y diligencias necesarias para ayudar a quienes lo necesiten”. Dio instrucciones precisas a Lía Limón y a Juan Carlos Gutiérrez.

Ya pasó un año y cinco meses que Osorio Chong dio su palabra. Después de aquella reunión yo sí esperé que sería honrada la palabra del secretario. Eso no ocurrió. La mayoría de los problemas siguen o las medidas que se aplicaron fueron insuficientes.

En contraste, cinco meses después de la palabra del secretario se declaró la crisis. El 15 de marzo de 2014 fue separado del mecanismo Juan Carlos Gutiérrez, su operador principal acusado por Lía de inoperante; pero también días después el 20 de marzo renunciaron los cuatro directores fundadores quejándose de maltrato e incapacidades de la subsecretaria. En el Consejo Consultivo acordamos el 25 de marzo retirarnos de la Junta de Gobierno hasta que se reorientara la conducción y se dieran garantías para la protección eficaz. Tuvo que llegar al rescate del mecanismo el organismo estadunidense Freedom House para capacitar al personal y que pudiera abatir el rezago de evaluaciones de riesgo y medidas de protección, y el 27 de febrero de 2014, dos meses antes de cumplir un año de haber tomado posesión renunció el segundo coordinador del mecanismo Víctor Manuel Serrato. La crisis no se ha cerrado. Pero ella ya se fue.

Sin temor a ser desmentido puedo asegurar que la misma sensación de alivio la tuvieron decenas de personas dentro y fuera de Gobernación. Yo pude testificar cómo la subsecretaria reñía en público con quien discrepara, lo hizo con la senadora De la Peña, con la fiscal especial Laura Evangelina Borbolla, con la presidente del Consejo Consultivo Agnieszka Raczynska, con la que entonces era encargada de la subprocuraduría de los derechos humanos de la PGR, Eliana García, con los directores de mecanismo…

La actuación en general de la subsecretaria de Derechos Humanos provocó, según nota de la revista Proceso que “durante la evaluación del Comité contra la Desaparición Forzada, llevada a cabo en Ginebra, Suiza, los días 2 y 3 de febrero, Limón fue sacada de la delegación mexicana pese a que su nombre fue incluido en la lista entregada a esa instancia de la ONU. Su nombre también fue descartado para asistir al 154 Periodo de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde se tienen programadas cinco audiencias públicas”.

El consejero ciudadano del mecanismo Edgar Cortez escribió, el 4 de febrero de 2015, un repaso de los retos y pendientes del mecanismo que formalmente también presidía Lía Limón García.

“…el Mecanismo de poco sirve y servirá si no es capaz de, que mientras protege a periodistas y defensores, impulsa y trabaja para construir soluciones a los problemas de fondo. Por tanto el Mecanismo está en la encrucijada de ser un mero paliativo o pugnar ser un pivote que empuja hacia soluciones duraderas y generales….el Secretario tiene la obligación de nombrar una persona que sepa de derechos humanos y que realmente quiera contribuir a que el país salga de la actual crisis de derechos humanos. O ¿Estaremos pidiendo peras al olmo?”

En caso de que los trascendidos se cumplan, Lía Limón García será diputada federal plurinominal del Partido Verde, aliado político principal del partido en el gobierno. Por lo pronto aquí ya no seguirá haciendo daño.