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Multas por confianzudos

Jaime Nava Noriega

P oco a poco empiezan a desmoronarse las promesas de campaña y los vientos de cambio, que al inicio de la administración estatal y municipal se sintieron con fuerza, ahora no despeinan ni al más fiel de sus aplaudidores. A menos de un mes de haber rendido protesta como alcalde de la capital, la realidad del municipio parece hacer que Ricardo Gallardo Juárez cambie de parecer en diversos temas, como el más reciente: la fotomulta.

Mientras se encontraba en búsqueda de votos entre los potosinos Gallardo Juárez prometió eliminar la fotomulta porque era utilizada por la administración de Mario García Valdez con fines recaudatorios; ahora, ya como alcalde capitalino y luego de conocer el desastre financiero que dejaron las administraciones anteriores, Gallardo ha decidido que mantendrá la fotomulta porque el ayuntamiento necesita obtener ingresos de todos los bolsillos posibles.

Los potosinos, confianzudos y de memoria corta, nos estamos acostumbrando cada vez más a que los políticos dejen de cumplir sus compromisos. Los acuerdos que se hacen de cara a la ciudadanía deben cumplirse siempre, sin dilaciones ni pretextos pues no sólo se trata de una promesa sino que quien promete se convierte en el depositario de la confianza y esperanza de una ciudadanía que merece el más absoluto respeto.

Resulta más preocupante que la ciudadanía opte por hacerse respetar tan poco y se limite a mostrar su descontento en muros que sólo existen en Internet y cuyo efecto es bastante limitado. Acostumbrados a que reculen nuestros políticos, estamos a unas semanas de que un nuevo incremento a la tarifa del transporte público se dé gracias al actuar de diputados de la pasada Legislatura quienes aprobaron que los dueños de los camiones mantengan sus ganancias cada año.

Los incrementos a la tarifa del transporte pueden equipararse a multas obligatorias que deben pagar los usuarios de este servicio público concesionado por permitir que sus políticos les excluyan de las negociaciones que realizan con los poderes fácticos en su perjuicio.

En su defensa, desde hace años, los dueños de los camiones han argumentado que son víctimas del estado, pues la prestación del servicio de transporte urbano ha dejado de ser negocio desde hace mucho; no obstante, los camioneros de la caridad, contraria a su lógica capitalista, siguen manteniendo un servicio e impidiendo el ingreso de nuevas y eficientes formas de transporte en el estado. Si las concesiones de transporte ya no son negocio ¿por qué siguen aferrados a ellas?

Así las cosas en San Luis Potosí, la ciudadanía con o sin automóvil deben pagar multas cuyo origen es el mismo en ambos casos: una promesa de campaña más sin cumplir. Sin embargo, en el caso del incremento a la tarifa del transporte urbano el problema es mayor pues ningún usuario queda exento de pagar el incremento mientras que, por otra parte, los quejumbrosos poseedores de un automóvil lo único que deben hacer para evitar pagar una fotomulta es respetar los límites de velocidad.

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos (281 días)

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

@JaimeNavaN

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.