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  • “Movimiento Nacional Mexicano”
  • Grupos de choque contra migrantes
  • La batalla de las comisiones

Julio Hernández López

Una de las fotografías de la Marcha por Texcoco (MpT) que más atención ganó fue la de una señora con bastón que, sonriente, sin pose combativa alguna, llevaba en la mano una hoja impresa con expresiones contrarias a los migrantes: “No +” era la primera parte de la leyenda a la que, además de otras consideraciones, en tipografía menor, se agregaba “¡Inmigrantes Indeseables!”. Otra caminante, corpulenta, mostró un rectángulo negro de cartón al que faltaba un pedazo: ““¿Quién mordería mi cartulina: un chairo o uno de la caravana migrante, porque resulta que ambos tienen hambre?”

En el primer caso, el adverso a los “¡Inmigrantes Indeseables!” se reprodujo casi en su totalidad una pancarta del chileno Movimiento de Acción Nacional Socialista, MANS (@MANSCHILE_ , en Twitter), cuyo lema es “Por la familia, el pueblo y la Patria, ¡siempre adelante!” (https://goo.gl/WKbxUG). También proclama ese movimiento: “Chile para los Chilenos”. Fascista, promotor de la ideología nazi, militantemente adverso al marxismo y las expresiones políticas y sociales de izquierda, el MANS.

A la pancarta chilena fascista solo se le cambió el nombre de la organización en turno, el Movimiento Nacional Mexicano (MNM), con su emblema, el águila de uno de los momentos imperiales de nuestra historia. Lo demás es idéntico: “No + : Delincuencia, Inseguridad, Tráfico de drogas, Usura, Prostitución”. El mismo mensaje contra los “inmigrantes indeseables” y la consigna “¡Nuestro Pueblo Primero!”.

El citado Movimiento (que repartió volantes durante la Marcha por Texcoco) postula que la migración es “un acto de cobardía”, y que “México debe ser patrimonio exclusivo de los mexicanos( sólo a excepción de casos de turismo), por lo tanto los migrantes no tienen derecho a disfrutar de los beneficios del mexicano, y menos aquellos que en vista de un mal gobierno en su país natal vienen al nuestro a querer tomar privilegios que le corresponden solo al pueblo mexicano”.

En ese sentido, el MNM asegura que desde el octubre está formando un grupo de choque, para ejecutar “las acciones de defensa para repeler al enemigo invasor, que ruin y cobardemente a (sic) ingresado a nuestro país, no sólo violando las leyes migratorias, sino que también violentando en contra de nuestro hermanos, de Chiapas. Aquí les dejo el link del grupo para aquellos hermanos del Estado de Nuevo León, zonas aledañas o para aquellos que puedan viajar al Estado” (https://goo.gl/mi2Yxx ).

En otra parte de su “Postura Ideológica”, los compañeros de viaje de la Marcha por Texcoco plantean: “‘Un golpe de estado sólo se puede llamar revolución si el nuevo gobierno resulta, para el pueblo, un beneficio en comparación al anterior’. Creemos firmemente que no hay mejor guerra que la que no sucede pero si es inminente y el enemigo insensatamente despiadado, resulta absurdo y cobarde deponer las armas a cambio de humillante misericordia”.

El obradorismo hace su juego en dos pistas: en una, el rudo Ricardo Monreal mantiene viva la iniciativa para regular el cobro bancario de comisiones e intereses, “cercano a la usura”. Asegura el zacatecano que dicha iniciativa, presentada por la morenista Bertha Caraveo a título propio y de Monreal, seguirá adelante en el proceso legislativo. No tendrá titubeos, señaló el exgobernador que en reciente jaloneo por la candidatura a gobernar la capital del país sostuvo similares arrestos, hasta que terminó negociando a la baja. Por su parte, Mario Delgado, el ebrardista que ejerce el rol de “bueno”, recibe a representantes empresariales con quienes pactó hacer foros para escuchar sus inquietudes en materia financiera y fiscal.

Los famosos “mercados”, el verdadero factor de poder, seguían castigando y amagando. La Bolsa Mexicana de Valores cerró a la baja, atribuyendo el descenso a similares comportamientos internacionales y a la inquietud e incertidumbre respecto al tema de las comisiones bancarias. El duelo de vencidas continuará.

No dará sosiego a sus adversarios la decisión de Andrés Manuel López Obrador de realizar una “consulta” más, en términos procesales similares a los del ejercicio realizado para apuntalar la suspensión del proyecto aeroportuario de Texcoco. Los próximos 24 y 25, ya con la banda tricolor en espera de ser instalada en tabasqueño pecho, se preguntará sobre tres proyectos estratégicos y diez programas de atención social. Uno de ellos, el del Tren Maya, comenzará a ser construido el 15 de diciembre. Todos serán expresamente defendidos por el propio López Obrador.

Aún cuando ningún grupo o declarante se opone en sí al ejercicio de la consulta popular o ciudadana como mecanismo para la toma de decisiones, el tipo de consulta obradorista genera un rechazo que se sustenta en la falta de condiciones democráticas verificables. Tal como sucedió en el caso Texcoco-Santa Lucía, las mesas receptoras de votos se colocarán en poco más de mil puntos del país, mediante una distribución discrecional, sin mecanismos básicos de control de padrones, votaciones y resguardo de urnas, con la buena fe y la honestidad de los organizadores como garantía de autenticidad de los resultados a anunciar.

Las consultas obradoristas se convierten así en un mecanismo de agregación de fuerza política y social a decisiones de gobierno tomadas o en curso. Es amplísimo el abanico de posibilidades que pueden ser sometidas a este procedimiento y, a partir de tales ejercicios, dar por avaladas determinadas posturas políticas, medidas operativas o modificaciones legales. Cierto es que el sistema político jamás proporcionó a los ciudadanos los mecanismos de participación mediante consultas (lo cual lleva a algunos a dar fuerte aprecio a que “algo” se esté haciendo ahora), pero lo que el actual momento político requiere es la sujeción de estos procedimientos a una legalidad que legitime las decisiones, sin sombras ni discrecionalidad. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.