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No dejen que nos maten

Héctor Alonso

La frase que motiva este texto la expusieron al mundo hace veintitrés años -en 1993- un grupo de mujeres bosnias que participaban en un concurso de belleza, organizado para clamar ayuda internacional ante el conflicto de los Balcanes, en la ciudad de Sarajevo devastada por la guerra y asediada por francotiradores serbios. En tal concurso la prensa internacional le preguntó a la ganadora Inela Nogić de entonces 17 años cuáles eran sus planes para el futuro, a lo cual contestó: “no tengo planes. Podría estar muerta mañana”.

Es desgarrador que la frase que pronunció Nogić en un contexto de guerra la padezcan de facto miles de mujeres en México y en SLP por la violencia machista y su nefasta cultura, y aún más desgarrador que las vidas que truncan los feminicidios en el estado corten de manera vil y deleznable sus historias y marquen a sus familias para siempre. En estos días, las noticias del más reciente feminicidio en SLP el de Viviana Vázquez, una joven madre universitaria de 24 años asesinada por algún desgraciado, nos llena de indignación y rabia, y sobre todo esa rabia e indignación es en general una reacción casi natural a la pasividad e incompetencia de las autoridades estatales y municipales que con ese nivel de inacción son cómplices por decirlo menos de los feminicidios y además son responsables de la impunidad criminal.

Es preocupante y no se debe tolerar por parte de los ciudadanos, que las respuestas del Gobernador y de las autoridades ante la crisis de inseguridad que vive la capital y el estado, sean solo respuestas evasivas y que transmitan el mensaje de que es solo es un problema de “percepción”.  Asimismo, es indignante que las prioridades y los compromisos del gobierno del estado parezcan ser primero para con las empresas trasnacionales armadoras de vehículos, a las cuales se les “donan” todos los insumos vitales para su operación, desde vastas hectáreas de tierra, hasta pozos masivos de agua y grandes suministros energéticos (véase: http://lajornadasanluis.com.mx/destacada/ford-agua-gas-electricidad-terreno-pagados-estado/).

Lo anterior refleja una ardua realidad, donde las autoridades locales responden primero a intereses trasnacionales antes que a las necesidades inmediatas de los potosinos. Es irracional y absurdo que el gobierno estatal se comprometa con millones de pesos para mantener a las armadoras de coches y despliegue costosas campañas de propaganda para exhibir la inversión trasnacional como su principal logro; y a la vez ignore todas las carencias que padecemos día a día: la inseguridad que se revela en asaltos cada vez más violentos, espacios públicos indignos y descuidados para toda persona; calles descuidadas sin luminarias y a oscuras en muchas colonias periféricas de la ciudad; escuelas sin vigilancia policial municipal con el riesgo de que secuestren a alumnas y alumnos cuando se van a su casa; inundaciones producto de desarrollos urbanos desregulados e irresponsables; trafico insostenible y un transporte urbano deficiente donde también se padecen asaltos violentos. Y la lista sin duda se hace más grande si el lector piensa en otros problemas inmediatos que se padecen pero que no se atienden por las autoridades.

Todas esas omisiones son una muestra de un gobierno que ya enfrenta una seria crisis de legitimidad y credibilidad. No es casualidad y se lo han ganado a pulso, al no ser capaces de protegernos ante los embates de la criminalidad, y no desplegar políticas públicas que atiendan las causas de esa inseguridad, que se encuentran en la gran desigualdad social y pobreza del estado. Al ser evasivos con respecto a los feminicidios y al responder de oficio y para salir del paso ante las exigencias colectivas de que se declare la alerta de género, que es: “el conjunto de acciones [inter]gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad.” (Véase: http://proyectojusticia.org/alerta-de-genero/).

Ahora bien, nuestro reto como sociedad es vencer el miedo, la desmovilización y la des organización ante la ineptitud de nuestras instituciones de justicia y gobierno. Y articularnos en un frente común con una demanda concreta por delante, la de exigir seguridad y que el gobierno vea por la gente antes que por sus propios intereses políticos. Nuestro lado como ciudadanas y ciudadanos también se encuentra muy descuidado, pues somos en cierta forma el reflejo de una sociedad desarticulada pero llena de problemas y demandas insatisfechas que no encuentran un cauce claro en la organización política.

Los partidos de oposición sin importar su ubicación izquierda-derecha parecen envueltos en sus propias pugnas o “grillas” internas, depredándose de forma patética, antes que emitir posicionamientos y acciones que vayan de la mano con las mujeres que padecen violencia y con los potosinos que carecen de la mínima atención gubernamental. En la calle, muchos de nosotros seguimos sin hablar, sin convivir, sin conocernos, en contrapartida las redes sociales en el internet se enfurecen ante lo atroz pero en el espacio público ni nos acercamos.

Lo anterior es un importante reto a vencer, pues para conquistar las demandas básicas de seguridad, que se combata a la corrupción institucional y que los feminicidios no queden impunes, un primer paso es vencer el miedo y construir confianza en los espacios públicos que nos han arrebatado. Y aunque el miedo esté presente ante las amenazas, el crear un frente ciudadano donde nos conozcamos y dialoguemos es el primer paso para construir una oposición civil contundente ante la incapacidad de las autoridades.

Llena de coraje el escuchar testimonios de compañeras diciendo que tienen miedo de que por la ausencia de seguridad pública las acosen, secuestren o maten, pero que tienen que correr el riesgo pues tienen que salir a trabajar para alimentarse a ellas y a sus familias. Y ante este dilema una salida es clara, y es la solidaridad como sociedad.

Por último es una obligación cívica ante la crisis de violencia feminicida el sumarse  el próximo 17 y 25 de noviembre, –días en que la comunidad potosina se movilizará para mostrar su repudio ante los feminicidios y exigir justicia–, para enviar el mensaje de que un ataque contra las mujeres es un ataque contra la sociedad y de que la gente está dispuesta a vencer el miedo del cual las instituciones han sido cómplices con su pasividad inaceptable.

Por el bien de todos ¡NI UNA MENOS!

En memoria de todas las mujeres asesinadas en SLP ¡NO A LA IMPUNIDAD!

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.