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No espero nada, pero espero

Guillermo Luévano Bustamante

C omienza la gestión al frente del Poder Ejecutivo del estado de San Luis Potosí del que fuera candidato priverdealiancista Juan Manuel Carreras López. Y yo como los amorosos de Sabines no espero nada pero espero.

Creo que las grandes transformaciones en el país no saldrán de la opción política que hoy dirige la presidencia de la República y el gobierno del estado de San Luis Potosí. Muy por el contrario me parece que la coalición formal e informal que encabeza el Partido Revolucionario Institucional es un obstáculo para la democratización dela vida pública en México.

No soy un profesional de la política. Me interesa más la revisión de los asuntos públicos como activista, como ciudadano, como profesionista desde la antropología jurídica y política. Pero sé que los grupos en el gobierno, reciclados por la influencia de ex gobernadores, por su capital económico, cultural y simbólico, forman tradiciones familiares y sociales que constituyen luego elites.

Quien llevará al país hacia mejores rumbos será el propio país, los movimientos articulados de su sociedad, de los grupos populares, de la clase trabajadora. Lo que hasta ahora han hecho las elites políticas y las económicas, que suelen mezclarse y confundirse, es adjudicarse mediante procesos electorales, desiguales y hasta tramposos, la representación política y luego saquear a la nación. En correspondencia, las elites locales han dedicado sus esmeros a beneficiarse indebidamente de los recursos públicos, de los naturales, del trabajo ajeno en este San Luis Potosí tan aquejado.

Del gobierno de Carreras no espero nada, pero espero que cuando menos sea menos aletargado que el de su antecesor correligionario, más proactivo, menos despilfarrador y que no sea autoritario. Que respete los derechos humanos y que promueva los derechos sociales. Pero esa lista de peticiones se dirige a otro buzón, al de la sociedad potosina, como invitación a sacudirse la modorra que provocan los años de inmovilidad.

De poco sirve tener presente la lista de numerosos agravios del gobierno si esa indignación no trasciende las fronteras de la burla inofensiva, de la rabia contenida. El torancismo fue un desastre en San Luis Potosí y aun así se alzaron victoriosos sus adeptos en las elecciones. Pareciera que de verdad Carreras representara un proyecto diferente. Como si existiera de veras el nuevo PRI.

@guillerluevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.