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Opinión: Democracias en construcción

Democracia

Jonatan Gamboa*

La democracia representativa es, en el concepto, una forma de gobierno a través de la cual los soberanos (que somos todos los ciudadanos) elegimos a quién nos represente para administrar, legislar, decidir sobre los bienes y los rumbos de la nación, entre muchas otras cosas; en el concepto. Lo cierto es que a México le ha costado mucho entender cómo ejercer esta forma de gobierno y están arraigadas en nuestras prácticas muchas formas autoritarias que más bien parecen de gobiernos dictatoriales.

Lo demuestra así la historia de Nueva España y de México. A los mexicanos que hemos sido testigos de la historia de las últimas décadas nos queda muy claro que lo democrático queda muy lejos de ser realidad en nuestro país, por ejemplo cuando recordamos la “caída” (o “callada”, nunca quedó del todo claro) del sistema en 1988, también queda muy claro que los partidos hacen una mímica del valor de la democracia cuando vemos que el operador de esa “caída” que benefició al régimen de un partido, hoy es uno de los voceros principales del discurso del partido que surgió como oposición tras esa macabra experiencia electoral.

Partidos familiares, prácticas de compra de votos, actos de coacción en contra de la libre expresión, partidos que nacen y mueren sólo para reclamar recursos; y aún más, ejercicios de gobierno que están en contra de nuestras propias leyes, de los estatutos de los partidos y de los intereses sociales, y luego los protagonistas de estos actos regresan y ejercen otro cargo público sin ninguna reacción social ante ellos. Vivimos en un país en donde los gobernantes y sus partidos se burlan de los ciudadanos y éstos los legitiman una y otra vez.

Desde hace poco la anulación en las urnas se había presentado como un fenómeno en crecimiento de participación ciudadana en un acto simbólico de rechazo, y la respuesta no fue la reconfiguración del sistema, sino la modificación del proceso electoral para invalidar esa manifestación ciudadana, como se ha visto recientemente en muchos medios. El problema de fondo es que la participación democrática del ciudadano se ve reducida en general al acto de votar, y lo cierto es que este país requiere que los ciudadanos participen de forma más activa en formas de organización que vuelvan más dinámicas las formas de reproducción social, como es la participación en organismos de la sociedad civil, la generación de redes ciudadanas o la exigencia consciente a los representantes para que cumplan con sus obligaciones.

El ciudadano necesita construir la democracia en este país, porque el voto no es la solución para resolver los graves problemas de nuestra nación, y mientras sigamos delegando estas responsabilidades, no podemos esperar que nuestra voluntad sea respetada por quienes gobiernan, porque eso nos han demostrado con claridad. La invitación que aquí hacemos es que no pensemos desde la ciudadanía que el solo acto de votar es suficiente para que el país se desarrolle; organicémonos, volvámonos actores de nuestro desarrollo y exijamos que los representantes populares realmente nos representen, para así construir la democracia que nuestro México merece y necesita.

*Twitter: @JonatanGamboa FB: /JonatanGamboa