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¿Pacto por San Luis?

Guillermo Luévano

L a semana pasada el gobernador nominal de San Luis Potosí, el médico Fernando Toranzo Fernández se pronunció por la conformación de un “Pacto por San Luis”. No detalló la idea, que desconozco si provenga de una reflexión profunda previa o fue una ocurrencia lanzada en el marco de una gira de trabajo en la que inauguró instalaciones educativas. Más parece lo segundo, a menos que haya en los próximos días un planteamiento serio y formal, estructurado, sobre los términos en los que proyecta esa alianza meta-constitucional que, por el nombre, suena a una versión local del “Pacto por México”.

Una réplica maltrecha que en principio llegaría tardísimo, dado el desgaste de esa alianza partidista constituida por el PAN, el PRI y el PRD nacionales. Tarde como parece que va el gobierno del Estado en decisiones contundentes y de gran calado.

Tardísimo si pensamos que en los cinco años del mandato del médico priísta no ha habido nunca una mínima manifestación de intenciones de acercarse a, o dejarse acercar por, las organizaciones de la sociedad civil, ni siquiera hubo una vocación de colaborar con las otras dos expresiones partidistas que potencialmente podrían conformar ese acuerdo.

El descrédito en el que ha caído la versión nacional de esa alianza, inicialmente deforme, luego normalizada con las intenciones de sus contrayentes que fueron difuminando sus plataforma ideológicas y conformaron una gran estrategia de aprobación expedita de reformas que llaman estructurales y que confirmaron trágicamente el carácter antipopular de sus políticas económicas, hace parecer inviable la intención de Toranzo.

La notoriamente ausente gestión del sedicente gobernador del estado imposibilitaría un acercamiento real tanto con el PAN y el PRD; impensable siquiera con los indicios previos de la gestión priista que encabeza la administración pública en San Luis desde el 2009.

Muy por el contrario, la vocación autoritaria, vengativa y a veces caprichosa del titular del ejecutivo nominal y de quien ejerce el cargo por la vía de los hechos, Cándido Ochoa, previenen sobre el carácter posible de esa alianza anunciada.

Se percibe de difícil concreción una intención como la anunciada porque además, en el preámbulo del proceso electoral de 2015, cada partido tratará de sacar tajada por su cuenta. Y si como se perfila habrá al menos tres bloques dominantes en las boletas, encabezados por PRI, PAN y PRD, con la coadyuvancia de los partidos minoritarios en la entidad, como el Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Partido Verde, Conciencia Popular y Nueva Alianza, salvo Morena, según parece.

Y en todo caso, de llegar a darse una réplica potosina del pacto partidista, que en el caso nacional derivó en desastrosas consecuencias para el país por la vía de sus reformas neoliberales, el ejercicio acá se antoja más autoritario todavía. Si Toranzo solo se aventuró a reprimir y encarcelar a las personas que se le han opuesto, desde dirigencias sindicales, estudiantes y líderes sociales, con la colaboración de los otros partidos –o más, si se le sumaran-, el margen de actuación potencialmente desregulado y acalladas las oposiciones institucionales, derivarían en un cierre de sexenio lesivo para San Luis Potosí.

@guillerluevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.