El poder del pasado: arqueología y patrimonio cultural
27 octubre, 2017
Metrobús L7: avanza denuncia penal contra Mancera
27 octubre, 2017

Pandillas hermanadas

Ignacio Betancourt

Gobernantes y delincuentes (¿alguien puede percibir las diferencias?) requieren de los pobres para su insano bienestar, porque simple y sencillamente de los pobres extraen su mayor botín. Es muy doloroso afirmarlo pero la vileza de ciertos seres humanos no tiene límites, es evidentemente trágico entender que las grandes fortunas de los políticos y los enlistados en las revistas que se ocupan de los supermillonarios, por lo general se construyen con la destrucción y el expolio de miles de ciudadanos. El oscuro origen de los brillantes dinerales nace de la oscura destrucción y la muerte de seres humanos, multitudes que de manera generalizada son mejor conocidos como “los pobres”.

Algo que podría resultar inimaginable para el ciudadano común, las descomunales riquezas de las mujeres y hombres más prósperos del mundo, o de un país, o de un estado, o de un municipio, proviene de la complicidad entre pandillas de explícitos delincuentes y pandillas de respetables funcionarios gubernamentales siempre hermanados con políticos y grandes empresarios que no se cansan de insistir en lo bondadosos que son creando políticas públicas dizque populares y fundaciones caritativas para ayuda de los desvalidos; falso que los pobres lo sean por holgazanes, como no se cansan de repetirlo quienes curiosamente más se ostentan como sus benefactores, ya sea creando empleos (explotando) o fundaciones caritativas (aparentando), lo cierto es que nunca dicen que son ellos quienes los han llevado a la miseria, la misma que luego afirman querer remediar ¿Qué sería de los multimillonarios si no existiera la caridad?

La carta de un campesino del sur del estado de Chihuahua (de la sierra tarahumara pues) acusado de sembrar droga, quien ingenuamente dirigió su petición escrita a la Secretaría de la Defensa Nacional, ilustra de manera espectacular la realidad mexicana (se respeta la literaridad de su escrito publicado en la prensa nacional): Por favor no me tumben no tengo en mi casa nada ni piso ni comida para mi familia ni dinero para vestirla. Ni zapatos trayn mis hijas no tengo nada lo pido por favor que me comprendan y me dejen por favor que me comprendan y me dejen por favor sacar dinero. Les pido una disculpa por este papel. Una explícita víctima pidiendo comprensión a quienes, directa o indirectamente, lo empujan a lo ilegal. ¿Qué decir frente a esta realidad? ¿De verdad serán tan respetuosos de las leyes, y tan buenos cristianos como no se cansan de ostentar? Primeramente empobrecen hasta lo máximo a los campesinos para que su única alternativa sea sembrar amapola, y esto que hacen en el llamado “triángulo dorado” (los límites de Chihuahua, Durango y Sinaloa) se repite al infinito, de distintas maneras, pero por todo el territorio nacional.

Mas pese lo anterior, priístas y panistas aún insisten en seguir gobernando, desconociendo cínicamente la situación a la que han llevado a millones de ciudadanos que les producen millones de pesos. Hay que ser muy miserable para empecinarse en tales menesteres y aún pedir un voto a favor. Concluyo esta terrible columna con una nota de César Arellano, quien en La Jornada escribió en días pasados la declaración de algún policía que persigue maleantes: A los grupos delincuenciales es raro encontrarlos. Ellos en cuanto saben que estamos ahí abandonan el lugar.