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¿Para cuándo un transporte urbano de calidad en SLP?

transporte

El hecho que las personas que no poseen un vehículo privado puedan moverse en la ciudad de una manera eficiente, en relación costo y calidad del servicio que utilizan, constituye un importante problema público. Y en la capital del Estado esto no es una excepción. Sobre este problema el IMCO una vez más ofrece un preciso diagnóstico: http://porciudad.comparadondevives.org/es/analisis/transporte, que parece ser no excluye a SLP, porque lo que se diagnostica en efecto se padece en el sistema de transporte público de esta ciudad.

Como casi en todo problema que involucre el diseño e implementación de política pública, el dilema es un asunto de decidir entre muchas alternativas presentes y sobre todo entre intereses contrapuestos, en pocas palabras es un problema donde la política real no se encuentra ajena. En el caso de México, la mayoría de las políticas de transporte, como se encuentra en el diagnóstico del IMCO, han priorizado el uso del transporte privado sobre el público. Lo cual ha tenido como efectos, el aumento del parque vehicular en muchas zonas metropolitanas, y SLP no es la excepción pues ocupa el lugar número 12 en el índice de motorización calculado por el INEGI[1], es decir, en SLP hay 365 vehículos particulares por cada 1000 habitantes, cifra que es superior a la media nacional de 332 vehículos por cada 1000 personas.

Los datos disponibles, indican entonces que el problema del transporte urbano en SLP, es un importante pendiente que atender con seriedad y visión de largo plazo, y no con acuerdos políticos de corto plazo como parece ocurrir año con año. Ya que solo se atienden, como en la mayoría de los problemas públicos del Estado, los síntomas pero no las raíces y las causas de los problemas. Las mismas cifras de INEGI al respecto muestran que el índice de motorización ha ido en asenso en SLP, pues tiene un promedio de crecimiento de 3.1 por ciento anual, y de seguir así, la ciudad y su zona metropolitana padecerán importantes problemas de tráfico, aunados a la ya de por sí muy contaminada atmosfera en la capital potosina.

En razón de que se priorizan políticas de transporte para una sociedad “autocéntrica”, o enfocada solo en el transporte privado. Casi ninguna ciudad del país ha invertido recursos para tener un sistema de transporte público eficiente y de calidad que ofrezca buenos incentivos para dejar de utilizar el carro particular. Al contrario, la mayor parte de la población, si tiene oportunidad de adquirir un vehículo propio para dejar de utilizar el transporte urbano caro y de mala calidad, sin duda opta por conseguir su propio coche. He aquí otro dilema de acción colectiva, ya que si no existe infraestructura adecuada y un balanceado costo-beneficio-calidad en los sistemas de transporte público, aunque estos puedan transportar a masas, el individuo racional siempre preferirá por comodidad su propio automóvil.

Lo anterior es solo una cara de esta problemática. Y me atrevería a decir, que la cara política del problema es aún mayor, y quizá la que mayores costos deja al usuario. Pues más que ser un problema técnico o dócil, es un problema de voluntad política entre el gobierno que toma decisiones y los grupos de interés de quienes poseen las concesiones del transporte urbano en SLP. Ahora bien, como indica el mencionado texto del IMCO, gran parte del problema se encuentra en un mal esquema de concesiones privadas. Es decir, tanto en México como en SLP, los sistemas de transporte urbano rara vez cuentan con las siguientes tres condiciones: 1) que la concesión de transporte sea una ruta o corredor de transporte que defina el propio gobierno por medio de estudios de demanda; 2) que las concesiones sean entregadas a empresas de transporte y no de facto a individuos; y 3) que el gobierno fije los términos de operación y estándares de calidad (Tarifas, vehículos, responsabilidad legal…), asi como su vigilancia y cumplimiento por el concesionario.

En razón de las tres condiciones anteriores, podemos observar que en SLP nuestro sistema de transporte urbano, se encuentra entonces, sometido por los grupos de interés, o el llamado “pulpo camionero”[2] de SLP, dónde menos de 30 empresas de transporte algunas con dueños bien identificados, y siempre presentes en las negociaciones de aumento a las tarifas de transporte, inciden siempre a favor de sus beneficios lucrativos, en vez del beneficio en el servicio y de la población que utiliza sus camiones. También las condiciones laborales en estas empresas son en algunos casos de constante explotación, con operadores que ganan bajos sueldos, y debido a largas jornadas tras el volante, expuestos a accidentes, y a serios problemas de salud y estrés mental y emocional.

En este sentido, parece que pesan más los intereses de estos grupos en el proceso político y negociaciones en la política de transporte urbano, que la capacidad de regulación efectiva, de rectoría, planeación y sanción, del Gobierno Estado de San Luis Potosí. Y esto se ve año con año, sexenio tras sexenio. Ya que cada gobierno evade las causas del problema y prefiere llevar acuerdos tranquilos con los concesionarios que en realidad mandan en el plano de transporte urbano en SLP.

Y si bien el problema parece complejo y además complicado. Hay sin embargo, formas de enfrentarlo y mejorar su deficiente situación. La salida que en lo particular propongo, es en gran medida una apuesta institucional. Es decir, que el Estado destine recursos para reglamentar y dar certeza sobre los planes del sistema transporte en la ciudad. De esta manera los problemas de movilidad y transporte no quedarían solo en los intereses de algunos, sino que se consensuarían entre más actores y las acciones a tomar se sustentarían en evidencia.

Entonces es de suma importancia, crear como en el Estado de Jalisco, un Instituto de Movilidad y Transporte, para estudiar con un enfoque analítico y basado en evidencias, las problemáticas que padece el sistema de transporte urbano en SLP, y crear las propuestas técnicas para su solución. Además empoderar a esta posible institución sería fundamental para que ésta en efecto regule con eficacia a los concesionarios, y que sus estudios técnicos puedan implementarse y tengan un impacto relevante.

Por último, también este es un tema en el cual el próximo gobierno municipal de SLP puede enfrentar y donde tiene que involucrarse. Pues a pesar que la materia de transporte urbano, se encuentra regulada por el Gobierno del Estado, el municipio tiene facultades para regular el tránsito en su territorio, y de esta forma es un actor muy importante en la planeación de infraestructura y planes del transporte público. Es un problema que de forma ineludible afecta al municipio y no se puede seguir ajeno a ello.

En conclusión. El problema del transporte público en SLP estará de manera inevitable presente en estos nuevos gobiernos entrantes. Éstos tienen la oportunidad real en su periodo de gobierno, de mejorar las condiciones del transporte público en la ciudad y crear incentivos para el uso del mismo. Para ello se debe exigir voluntad política a los que gobiernan para no sacarle vuelta al problema, y un constante involucramiento en los usuarios los cuales siempre padecerán las deficiencias de la falta de calidad en el sistema de transporte urbano de SLP.

[1] http://globalmedia.mx/noticia/26195/slp-entre-las-entidades-con-mas-vehiculos-en-mexico

[2] http://www.ciudadanosobservando.org.mx/news/el-transporte-urbano-mal-de-muchos-/

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.