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Revés y recomposición
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Luis Ricardo Guerrero Romero

El editor de un desconocido diario impreso en la ranchería de doña Helen esta semana publicó un artículo sobre las formas raras del lenguaje de su comunidad. Y una de las notas más insignificantes que allí podemos ver nos dice que:

Parece un poco fantasioso, pero con gran porcentaje revisamos que todo lo que vemos, tocamos, olemos y gustamos tiene la cualidad de estar pegado. Ahora mismo somos capaces de leer estas letras porque unas vocales y consonantes están pegadas y despegadas. Ya que, si revisamos bien nuestro lenguaje oral y escrito, e imaginamos cómo se vería todo junto, seríauntantocomplicadoverlavidasiempretodapegadael,hombrerequieredelejerciciode despejar perosobretodode pegar.

Desde antiquísimo sabemos que la mitología del “Andrógino” en El Banquete de Platón, nos describe a un ser de cuatro extremidades superiores y cuatro inferiores, dos cabezas y dos corazones, que fueron separados por la ira de un dios, quien al verlos tan felices y omnipotentes a estos seres, optó por segmentarlos y así, andarían por el mundo buscando su complemento.

Ese es un ejemplo de una cosa pegada y luego despegada. Pero un ejemplo más, podría ser la descripción de la historia de Lilith. La primera mujer de Adán según la tradición hebraica (tradición negada por el canon occidental) dotada de maldad y venganza por sentirse remplazada por Eva, la amante de Adán. Lilith no es un personaje que se encuentre en la biblia del canon, es más bien una suerte de leyenda, como en muchos otros casos. A Lilith se le encuentra en otras versiones bíblicas como una lamia. (En nuestro estado hay una lamia en la plaza Milenio tapando con su mano el brote de vida: el agua). Lo anterior indicaría que Eva, en la tradición ya mencionada está junto con pegado con Lilith.

La palabra pegar entendida como el efecto de dos cuerpos que se juntan, tiene un antecedente en el griego antiguo πηγος (pegos), y no es un falso cognado, puesto que su significado refiere a las cosas espesas y que se compactan, aunque también tiene significado de sólido.

Pegar es la acción de compactar y en muchas ocasiones con una sustancia espesa, pegajosa. No hay duda de que usamos pegar para referir otras acciones: ¡ya pegó la carrera!, mi esposa me pegó, ¡pégate más que tengo frío! En este último ejemplo es obvio que no se invita al receptor a darse de golpes, sino como en los casos anteriores a adherirse.

La palabra pegar en latín se enuncia: haero, estar fijo, estar sujeto permanentemente. Al sustantivo haero se le pegó el prefijo ad, que generó nuestro: adherir, o sea, pegar. De tal modo que encontramos que adherir es una palabra pegada, y pegar es una palabra adherida en nuestro vocabulario.

En épocas electorales nos resta decir: échese unos pegues, pero no dejemos de adherir responsabilidad a nuestros actos.

Por supuesto, esta publicación tuvo poco pegue en los lectores, pues en el rancho de doña Helen sólo había tres personas alfabetizadas: el editor, su esposa, y la amante del editor, doña Helen. El resto de la población, sólo se divertía y reflexionaba con los dibujitos del desventurado impreso.