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El miedo a AMLO

  • Pejeleaks en postes y calles
  • “Encuestas” telefónicas
  • Videos con Meade “salvador”

Julio Hernández López

Cinco agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México detuvieron hace pocos meses a un joven que pegaba carteles en la vía pública para conseguir a quiénes dar clases de música. Apenas veinteañero, delgado, vestido con camisa blanca y una chamarra tipo estudiantil con franjas blancas en los puños y el cuello, alcanzaba a gritar “¡quiero trabajar!”, mientras el quinteto de policías lo zarandeaba, vestidos ellos de uniforme azul, con armas largas y cortas en las manos.

Una joven de blusa blanca, pantalón de mezclilla y mochila en la espalda, lloraba y trataba de defender a quien era sometido, con la intención de subirlo a la patrulla con identificación MX-505-P1. Un testigo de los hechos comenzó a grabar y a protestar, ante lo cual fue confrontado por los policías, uno de los cuales le advirtió que olía a mariguana, aunque el videograbador no se atemorizó ante las amenazas de los agentes. El chofer de un camión repartidor de cerveza gritó “¡culeros” a los policías y uno de ellos le contestó con una sonora mentada de madre en forma. El video comenzó a circular el 6 de enero de este año, aunque algunos internautas aseguran que los hechos sucedieron días atrás, en diciembre de 2017 (https://goo.gl/KtKsEj).

Este lunes hubo una colocación masiva de carteles de Pejeleaks en la Ciudad de México, sin que en las calles hubiera policías, patrullas ni autoridades que impidieran las flagrantes violaciones al reglamento de publicidad o, aún peor, la evidente campaña de propaganda sucia contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

En la gran urbe, donde funcionarios de diversas oficinas y niveles compiten en estos días de máximo descontrol por encontrar pretextos para amagar a negocios y ciudadanos con sanciones, que suelen terminar en “mordidas” (quien fue jefe de desgobierno, Miguel Ángel Mancera, ha dejado el cargo para buscar una senaduría), nadie sabe y nadie supo quiénes instalaron en postes y lugares públicos la propaganda sucia de Pejeleaks, lo cual requirió decenas de vehículos y de trabajadores durante un tiempo suficiente para ser detectados por la celosa policía capitalina.

Pejeleaks es un sitio creado especialmente para difundir fabricaciones en las que de manera tramposa se mezclan algunos datos ciertos (sin implicaciones delictivas) con otros abiertamente difamatorios respecto a López Obrador, su familia y su equipo de colaboradores. Fue alojado en internet el 19 de agosto de 2017 y comenzó a publicar esas falsas noticias el cinco de febrero del presente año. Los datos de la persona o empresa contratante del servicio en internet están resguardados.

La instalación callejera de carteles promoviendo ese sitio, y el reparto de mano a mano, coincidieron con el incremento de las llamadas telefónicas que con diversos pretextos, sobre todo, la realización de “encuestas de opinión”, tratan de instalar en el público votante ciertas premisas adversas a López Obrador, pues los falsos encuestadores hacen preguntas que en sí mismas son descalificaciones o insidias contra el candidato de Morena.

La campaña negativa contra el aspirante tabasqueño está presente también en los videos de propaganda que el Partido Revolucionario Institucional ha confeccionado para fortalecer el “miedo” a ese aspirante, en una nueva edición del estribillo de  “López Obrador, un peligro para México” que en 2006 manejó el calderonismo.

Uno de esos videos muestra a una mujer que a media madrugada (las 3.28) se muestra preocupada por el futuro de su hija, estudiante. “Ahora que tenemos maestras tan bien preparadas”, dice la madre (como si las presuntas glorias de la “reforma educativa” ya fueran realidad en curso) y que la joven Julia “está tan contenta”, el tal “Peje quiere echar atrás la Reforma”. El tono de la actriz es duro, seco, con un reproche dolido (ante el hilo narrativo, debería ser imposible no soltar un “¡pinche Peje!”). Además, ese presunto verdugo de los alumnos, la educación y el próspero futuro nacional “ni siquiera quiere que los niños aprendan inglés” (“Peje jijoesú”, debería decir en español, pues le habrían cancelado las posibilidades angloparlantes, cualquier espectador desprevenido).

La escena de cama llega al clímax cuando la compungida madre suelta las dos palabras definitorias: “Tengo miedo”. Ante ello, el macho de la película tranquiliza y augura: “Tranquila. Va a ganar Meade”. Luego de veinte segundos de angustia, aparece el héroe en traje de ejecutivo, quien pronuncia palabras casi medicinales: “¡Confía en mí! Voy a ser tu presidente”. La historieta cierra con los tres triángulos de colores que ahora constituyen una especie de suplantación de lo que alguna vez se conoció como PRI: pálidos el verde y el rojo respecto a los tonos originales del priismo que no mostraba vergüenza cromática, ahora con el añadido de un azul también desleído, como si no se quisiera reconocer el panismo concurrente en la nueva visión escénica del prianismo tecnocrático).

En otra videograbación, una mujer joven pregunta a la dueña de un negocio, al que le están instalando protecciones metálicas contra robos (como sucede en tantos lugares del país), “¿Qué es esto, doña?”. La respuesta, llena de inquietud: “¿No oyó lo del Peje?”. Caray, “ora, ¿con qué salió?”, revira la mujer que había hecho la primera pregunta. Y la respuesta: “Que quiere sacar a los narcos a la calle, que si el perdón, que no sé qué. ¡Imagínese cómo se va a poner esto! Tengo miedo”. Y, claro, ante el “tener miedo” de los mexicanos, aparece el mensaje sedante: “Tranquila. Va a ganar Meade”. ¡Uf: qué descanso!

Aún cuando son significativas las maniobras contra el moreno puntero en fuga, cabe el temor de que sean el preámbulo de otras que busquen estremecer el foro electoral, sus encuestas y los ánimos votantes. La desesperación de los grupos que representan y dominan las cúpulas económicas y políticas, ante la persistencia delantera de López Obrador, puede resultar mala y trágica consejera. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.