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Periodistas, ¿qué nos toca hacer para impedir agresiones y crímenes?

Colegas, les revierto la pregunta que cada día se extiende más cuando asesinan o agreden a periodistas y nosotros hacemos campaña mediática para quejarnos: ¿Y ustedes qué más hacen para evitarlo?

Tiene sentido esa pregunta. Nuestras reacciones son decir, con reportajes y/o denuncias que “la fiscalía es inútil”…“el Mecanismo de protección tiene demasiadas ineficiencias”… “los gobernadores no se interesan realmente”… “el presidente no se ocupa del asunto y al contrario”.

Al menos yo hago eso desde el año 2000 y otros muchos también. A veces participamos en manifestaciones de protesta. Pero el fenómeno ya tiene casi 20 años. Y sigue creciendo.

¿Qué hacemos aparte de la denuncia y la protesta?

Algunos responderán que la responsabilidad de proteger es del Estado, de los gobernantes. Sí, pero ya está probado que haga lo que haga siempre será poco para las dimensiones del fenómeno. Hagámonos la misma pregunta: ¿Qué más podemos hacer desde nuestro lado?

Nuestra asimetría

En general los medios y periodistas mexicanos estamos en asimetría respecto a lo que exigimos al Estado; lo estamos también frente a lo que hacen los organismos internacionales que se ocupan de nosotros.

Dos ejemplos inmediatos de que las organizaciones internacionales son más activas que la mayoría de nosotros, con excepción de las y los periodistas mexicanos que sí se ocupan del tema y que son muy pocos:

La Red Internacional de Periodistas difundió, apenas el 29 de mayo, un reporte amplísimo elaborado por Ana Prieto con un arqueo a las “deficiencias” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y del sistema de protección a periodistas en México. Su sentido principal fue para denunciar que “ha recortado el ya limitado presupuesto del Mecanismo y, por lo tanto, su capacidad de acción”. Y tiene razón.

Para el próximo martes, 18 de junio, el estadunidense Comité para la Protección para Periodistas (CPJ) está organizando una “cumbre sobre la libertad de prensa en México” y, por supuesto, que el tema central será el de asesinatos y las agresiones a periodistas. Es seguro que allí habrá justificadamente otra andanada de enjuiciamientos al gobierno y sus instancias de protección.

Participarán en esa cumbre personajes del CPJ y de otros países, directivos de las ONG sin periodistas que nos defienden y diez colegas mexicanos.

Para hablar de la “Impunidad en crímenes contra la prensa en México” estarán Joel Simon (director del CPJ), Corín Robertson, Embajadora de Reino Unido en México; Adela Navarro (directora de Zeta Tijuana), |Ismael Bojórquez (director de Ríodoce), Patricia Espinosa (hermana de Rubén Espinosa), Lucy Sosa (reportera de Chihuahua) y Anabel Hernández (independiente).

Con el tema de “Libertad de prensa en México” participarán Genaro Lozano (analista en Reforma) | Blanche Petrich (La Jornada), Luz Mely Reyes (directora de Efecto Cocuyo, Venezuela), Mary Beth Sheridan (corresponsal del Washington Post) y Enrique Acevedo (conductor de noticias de Univisión).

También para denuncias específicas se programó a Nayeli Roldán (Animal Político), Griselda Triana (periodista de la UAS), Luis Fernando García (director R3D) y Patricia Mayorga (Proceso).

Y por si faltase tema para el juicio se programó “Medios y el Estado” para el que se invitó a la intelectual Gabriela Warkentin, a la socióloga Ana Cristina Ruelas (directora de Artículo 19) y a Daniel Moreno (director de Animal Político).

Para “la cumbre”, sólo se programó a dos personas del gobierno en turno: a la diputada Tatiana Clouthier y a Jesús Cantú (el número dos de la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia). Ellos podrán argumentar poco en defensa del gobierno.

Luego de este foro que tendrá repercusiones internacionales, vendrán otros organizados por terceros; y nosotros protestaremos tras cada agresión o crimen mortal.

¿Y?

Carecemos de agenda gremial

Quizá la única coincidencia que podemos tener las y los periodistas con gobernantes, políticos, organizaciones civiles y analistas, es que este flagelo sólo podrá detenerse si participamos todos los afectados a interesados, que cada uno haga su parte, y bien.

Pero, aparece otra vez la pregunta: ¿Nosotros los periodistas que más hacemos?

Insisto. Para el tamaño del fenómeno son muy pocos los organismos y frentes que existen de periodistas que impulsan la autoprotección. El individualismo es un gran problema frente a esto.

Ni siquiera se ha podido extender la práctica de diseñar un protocolo individual de autoprotección,

¿Cuántos planes colectivos de reacción rápida conocemos por fuente de reporteo o por estado?. Seguro que muy pocos y no hay uno nacional.

La mayoría no hemos visibilizado que las y los periodistas somos el sujeto más vulnerable del proceso informativo y que tenemos que encontrar remedio a cada debilidad, ya sea individual o colectivamente.

Reconozcamos esas seis grandes vulnerabilidades que afectan a la mayoría y preguntémonos qué hacer colectivamente:

Agresiones. En promedio se registran 350 por mes en el país. Las y los reporteros de estados, medios pequeños y fuentes policiacas son los más victimados; es irrefrenable la tendencia de asesinatos: 14 en 7 meses.

Régimen laboral injusto. Salarios y prestaciones que muy pocas veces son de nivel profesional; Empresas que despiden ilegalmente y que no protegen de agravios, ni capacitan.

Leyes que dificultan la profesión de informar porque se privilegia el acaparamiento del mercado publicitario y porque se reconocen pocos derechos profesionales.

Malas prácticas que propician corrupción de gobernantes y políticos de todos los partidos en sus relaciones con periodistas que lo aceptan. Y estos no son pocos.

Debilidad en la formación profesional, por deficiente formación académica y escasez de pautas éticas que facilitan malas prácticas y aumentan riesgos.

Debilidad gremial como factor que aumenta la vulnerabilidad, paradójicamente, por exceso de organismos no unitarios ni desarrolladores del profesionalismo.

Mientras más vulnerables más expuestos al agravio, a la corrupción.

A cada vulnerabilidad se le puede encontrar remedio o al menos principio de solución. Sí podemos poner de nuestra parte y creo que es mucho.

¿Y qué les parecería, si para empezar propiciamos un eje que ligue a todos los grupos con sitios o muros en la web, que en principio sea sólo para reacción rápida cuando percibamos amenazas y agresiones como lo hacemos con los asesinatos? Una Red de Redes de Autoprotección sí es posible ahora.

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