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Perlas de gallardía

Óscar G. Chávez

L as ansias de protagonismo mediático que padece de manera progresiva y galopante el alcalde de la capital, permiten de una manera muy puntual dar seguimiento no sólo a sus actos de gobierno y por ende de la obras pública y social; además de posibilitar a futuro, analizar el origen y contenido de las notas generadas por él, y especular sobre el gasto efectuado en materia de comunicación social.

Entendamos por ésta última la promoción que, con miras a la proyección de su persona efectúa desde que ocupó la alcaldía del municipio de Soledad. Promoción personal, según mi entender, no es en definitiva una estrategia de gobierno, mas sí personal y política, para lograr engrandecer su figura frente a políticos y ciudadanía.

El caso de Gallardo en el municipio vecino resulta interesante, más si consideramos que la misma estrategia que éste puso en funcionamiento, fue seguida a pie juntillas por su hijo y sucesor en aquella alcaldía. Ambos, con miras a expandir sus redes de cacicazgos regionales, pretendían alcanzar puestos de elección popular; propósito logrado a medias.

Recordemos que según cifras del año 2014, el gasto efectuado el año anterior por el ayuntamiento de Soledad en materia de comunicación social, rebasó casi por ocho millones de pesos el efectuado en el mismo periodo por el ayuntamiento capitalino. No es que Mario García Valdez no efectuara gastos en publicidad ni buscara proyectar su figura, recordemos que su obsesión casi enfermiza –surgida desde los tiempos que ocupó la rectoría–, por la gubernatura le hizo recurrir permanentemente a los medios en aquellos años.

Es lógico que si García Valdez aprendió algo durante su paso por la Universidad, y me refiero como rector, porque es claro que de su paso por la facultad de derecho nada aprendió como no hubiera sido a cruzar las calles para llegar a ella, fue la proyección de su imagen a través de los medios; sin embargo, a diferencia de Ricardo Gallardo, de una manera prudente y mesurada.

Supo utilizar a la institución para proyectar su imagen de manera institucional, es decir, proyectó mediáticamente a la Universidad y no de manera directa a su persona, supo que logrando difundir las acciones y logros de  su prebostazgo educativo, se proyectaba él como persona, sin necesidad de recurrir a la megalomanía mediática. Aunque la personal debió tratarla con algún acertado psiquiatra, ya que logró contenerla al máximo, al menos durante su rectorado.

Ricardo Gallardo por el contrario, pareciera no darse cuenta que el hecho de magnificar en los medios su imagen, le genera en efecto, cierta proyección entre la ciudadanía, sin embargo también posibilita a sus detractores ocasionales y permanentes, hacer una evaluación de su imagen que pareciera quererse empeñar en posicionar dentro de un popularómetro; mismo que en su momento se convirtió en una espada de Damocles para su hijo y fue una de las causas que generaron que este acabara tras las rejas.

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Hasta este momento las apariciones mediáticas de Ricardo Gallardo, como alcalde de la capital, han sido para mostrar sus descalabros iniciales y para dar a conocer el curso de las finanzas públicas del ayuntamiento, y de éste en general; en todas éstas de una manera velada se ha quejado del estado en que recibió el cargo. No obstante, y en el mismo tenor, ya una persona tan acuciosa, metódica, y crítica como lo es el notario Eduardo Martínez Benavente, al pescar al aire las declaraciones sobre la auditoría practicada a la administración de García Valdez, cuestiona la rapidez con que se efectuó la misma, al tiempo que lo hace con la cantidad que sufragó el importe de la misma y la procedencia de los recursos que se utilizaron para cubrirlo.

De la misma manera gracias a sus empeñosas apariciones en medios, sabemos –porque se ha cansado de mencionarlo– que su gestión nada tendrá que ver a las anteriores y que se conducirá de manera diferente en su administración. Casos como las obras inconclusas, gestión de recursos y entrega de beneficios sociales, se harán en tiempo y momento precisos.

La crónica periodística de sus actos así como nos ha hecho saber sobre le reparación próxima de avenida Universidad, nos ilustrará sobre qué empresa resultará beneficiada con la realización de ese reasfaltado. Ejemplo que será muy ilustrativo sobre el derrotero que seguirá la asignación de obra en este trienio.

Pronto sabremos de recolección de basura y colocación de luminarias; es posible que de lograr cancelarlas, las empresas que las realicen en consecución sean algunas vinculadas de alguna manera a su grupo de allegados o se relacionen de alguna manera con sus redes clientelares. Sabido es de sobra que en las licitaciones o asignaciones directas de proveedores de servicios a los gobiernos, siempre aparece la punta de una hebra que se convierte en madeja. Ya veremos a dónde nos llevan éstas.

Esperemos que Gallardo en algún momento adopte la estrategia de su vecino de enfrente y mesure su aparición frente a medios. Y ojalá considere que las perlas de protagonismo engarzadas al collar de la ambición, acaban rompiéndolo por peso.

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Textualidad inconexa: Ojalá la verde pareja Salazar Torrres-Barrera Guillén explique a Marcelo de los Santos Fraga, que el agua es un recurso de primera necesidad y que no debe de ser utilizada para regar con manguera de tres cuartos, ni de ninguna otra medida, las aceras de afuera de su casa; a estas alturas sólo un desquiciado o un imbécil lo harían. Que la compre mejor al Chato López.

Que alguien diga a un contador rioverdense, tío de una cantante de música grupera, que los trajes completos en color café –y más a cuadros– se ven horrendos y denotan mal gusto; parecen de burócrata sesentero encargado del archivo muerto y con oficina bajo las escaleras de servicio. Godínez, dijeran ahora.