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Por favor, euforia

Luis Ricardo Guerrero Romero

Habremos escuchado relatos extraños, historias que comúnmente no eran difíciles de creer, ya saben todos, dijo de aquellas personas que hablan con entes del más allá, con poderes extraordinarios capaces de contactar a la gente que vivió antes o vivirá mucho después. Pues este es el caso de un sujeto que poseía por su voluntad el poder de hablar con alguien que habitará después este planeta. Pero cabe hacer mención de que el poder de conversar con este ser aún no presente en su totalidad en el mundo sólo lo sabía él, es decir que, la información que tenemos acerca de tal facultad de platicar con un feto sólo la hemos recuperado por un rumor, un rumor que se suspira.

El caso es sencillo, a través del pensamiento, el ocultista y extraño señor de apellido bélico y tierno a la vez, se comunicó durante el tiempo de gestación con su pariente varón: Dante, también bélico, pero ahora un guerrero exquisito. Comúnmente le contaba sobre todo a lo que se enfrentaría en esta realidad a la cual sí pidió venir —porque el amor tiene otro lenguaje, y sus padres hablaban en el mismo idioma que él, entonces los tres se escucharon en el cariño familiar—. De todo lo que el citado tío lograba charlar con Dante se rescata en unas cartas encontradas, un consejo que de sobremanera era insistente desde el día cero de vida hasta la fecha de hoy, sea el año que sea.

El consejo dicta así: “Seas el inocente párvulo, seas el arrojado adolescente, el perspicaz joven, o al llegar a tu respetada madurez y luego tus honrados seniles años, por favor Dante: ¡euforia!”. Euforia porque es pariente de la eureka, y ya sabrás la historia de esta interjección helénica, y tu y yo somos parientes, y ya sabrás qué simboliza y te hace sentir tener parte con otros. No obstante, no sólo por el hecho de que estas palabras: euforia y eureka sean parientes es por lo que te recomiendo que ante todo y en todo vivas eufórico. Sino por lo siguiente:

Este mundo al cual has llegado le falta felicidad, los clamores por la ausencia de alegría sudan en todo el planeta, y sólo el hombre, tú Dante, el hombre, puede dar sentido a lo que vayas viviendo, es decir, nunca esperes que las cosas te doten de magnanimidad, porque sólo en ti estará darle vida a la vida. Por favor euforia, ayer, hoy y los próximos años de existencia en este mundo se precisa de la euforia.

Las ciencias de la salud han descrito el estado eufórico como un padecer en el hombre cuando éste es afectado por algún agente externo a su naturaleza. Pero la ciencia tiene su lenguaje y eso es trabajo de otros discutirlo. Tú, en cambio, sé eufórico como lo describieron los antiguos griegos, o sea, sé un hombre que lleve el bienestar al lugar donde se planta, y qué hombre mejor para dejar bienestar que un tipo feliz. Por eso Dante, euforia.

La palabra euforia habrás de entender, es la unión del prefijo ευ (eu) y el lexema φερω (fero), bien y llevar, respectivamente es su significado. De tal suerte que podemos concluir que la euforia es aquel sentimiento que lleva a un bienestar, y compréndelo Dante, esto asimismo es una sensación, lo cual significa que será imposible vivir siempre eufórico, pero no por ello dejes de procurar ser un eufórico Dante.

Al día se emplea poco este adjetivo de eufórico, y no es por ignorancia, sino por impericia. Aunque sé, no será jamás tu caso. ¡Bienvenido al Reino Dante!