Operativo en penal Neza-Bordo termina en riña
3 noviembre, 2017
La verdad sin correspondencia
4 noviembre, 2017

¡Porque brujas somos todas!

Las brujas  eran mujeres que estudiaban remedios naturales, parteras, mujeres que se encargaban de los abortos, independientes, liberadas sexualmente, curanderas, profetas, artesanas; la actividad de estas mujeres sostenía comunidades humildes y campesinas. Esto fue lo que las volvió sospechosas y fueron perseguidas, torturadas, violadas hasta ser asesinadas. Muchas eran líderes espirituales de las mismas comunidades, mujeres viudas de la tercera edad y dependientes del estado, así como mujeres sin marido, hermanos, hijos  padre, eran las acusadas de brujería para apropiarse de sus propiedades

La reivindicación de las brujas es importante para nosotras ya que se estima que 9 millones de mujeres fueron víctimas de genocidio sólo en Europa y Estados Unidos, en los siglos 16 y 17, pero a lo largo de la historia de la humanidad ha sido muy peligroso ir contracorriente y ser mujer y las brujas son un ejemplo de ello, las brujas no eran personas malas y feas, como las ha descrito la literatura universal, sino mujeres generadoras de un conocimiento específico, en un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante, por lo que fue perseguido y destruido junto con ellas en las hogueras, pero lo que este sistema no sabe es que este saber es heredado y permanece en las cuerpas de las mujeres en sus entrañas.

A las brujas las buscaban y perseguían por ser capaces de decidir sobre sus destinos y por definir su identidad, no por lo que se les trataba de indoctrinar sino por lo que ellas decidían creer y practicar.  Las cacerías de brujas de antaño no eran otra cosa que persecuciones de mujeres que optan por actuar de formas distintas a las que esperaba una sociedad fanática y patriarcal y que, por lo tanto, debían ser erradicadas, hecho que no ha cambiado mucho, aunque hoy en día la persecución se extiende a cualquier mujer que se atreve a salir a la calle a intentar sobrevivir.

Las brujas en cuentos y  películas europeas y anglosajonas que consumimos desde la infancia son mujeres sin esposo o pretendientes, sin intención o posibilidad de apegarse a los ideales de belleza que la narrativa nos vende como correctos, y por lo tanto son, por pura lógica, malas.  No es ninguna  coincidencia que cuando las mujeres nos atrevemos a alzar la voz y decidimos no acomodar los deseos de otrxs antes de los propios: al no ser dulces, al no casarnos, al no ser madres o de perdido vírgenes,  se nos llama brujas también. Parte de entender a la historia con perspectiva de género requiere  precisamente de re-asignarle a la brujería su papel como un movimiento político y de protesta,  contra la ciencia, la religión, contra las prácticas machistas de la medicina de cualquier época y lugar.

Las brujas eran mujeres autónomas y  sabias que respetaban la naturaleza, mujeres que fueron víctimas de un genocidio misógino y con el cual sentó sus bases el sistema capitalista. En el que iglesia y Estado se aliaron (como si ahora no lo estuvieran).

Si bien en América Latina la caza de brujas tuvo características distintas a la que se dio en distintas ciudades europeas, fueron las mujeres quienes más tenazmente defendieron el antiguo modo de existencia y quienes de forma más vehemente se opusieron a la nueva estructura de poder, probablemente debido a que eran también las más afectadas.

Tal y como refleja la existencia de muchas deidades femeninas de importancia en las religiones precolombinas, las mujeres habían tenido una posición de poder en esas sociedades

Eran mujeres con saberes ancestrales sobre herbolaria, medicina, astronomía, agricultura; saberes que fueron transmitidos oralmente aun cuando quedaron totalmente invisibilizados por la llegada de la ciencia moderna, y cabe decir que la base de esa ciencia “exacta” son esos mismos saberes pero expropiados por los grandes hombres ilustrados. La caza de brujas en Europa y América Latina supuso la imposición de un orden sobre los cuerpos de las mujeres, destinadas al trabajo reproductivo y otros mandatos heteropatriarcales.

El término “caza de brujas” ha sido despolitizado y arrebatado por los propios hombres que ven amenazados sus privilegios al equiparar siglos de violencia sexual y feminicida con ya ni la persecución ante las instancias legales, educativas o laborales correspondientes, sino la mera visibilización de su violencia patriarcal. A raíz de las denuncias de acoso escolar en la UASLP, el profesorado masculino ha mencionado que se les ha implementado “una cacería de brujas”; o cuando en fechas recientes se visibilizó el acoso y violencia sexual en el negocio cinematográfico (no sólo en Hollywood) el cineasta Woody Allen (quien violó a su hijastra) declaró que esperaba que las acusaciones no suscitaran “una cacería de brujas”. Como si existiera un punto de comparación.

El término “caza” se ejemplifica con la violencia sexual y feminicida que la Iglesia y un naciente Estado moderno ejercieron sobre estas mujeres. Fue sobre las mujeres en quienes se encarnaron los castigos más crueles (el diseño de muchos de los aparatos de tortura tomó como guía las zonas más sensibles del cuerpo de las mujeres con el fin de hacer más daño) y la carga del “pecado original” explicitada en tratados de demonología y el famoso “martillo de las brujas”. Otro ejemplo más de que nuestros cuerpos son (y han sido) nuestro territorio en disputa.

Este hecho tuvo una coyuntura histórica muy importante para nosotras las mujeres pues sólo nosotras sabemos y hemos sido partícipes de una historia que es sólo nuestra y hoy la reivindicamos porque todas somos brujas.

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo