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Prensa no lucrativa, propuesta de nueva figura mercantil

Rogelio Hernández López

Estoy seguro que no serán pocas las personas a las que interese saber una noticia relacionada con el estudio y análisis de los medios y el periodismo, y además conocer otra recreación de la propuesta original de Miguel Ángel Granados Chapa para crear la figura jurídica de “Medios no lucrativos de interés público” y ubicar allí a los que son del Estado, los sociales, los comunitarios e incluir a cientos de pequeños periódicos digitales hechos por periodistas, que garanticen cumplir con la responsabilidad social de informar. La intención es restructurar el mercado de la información…

Primero la noticia. La Revista Mexicana de la Comunicación (RMC) inicia una nueva época. Ahora su edición ya no será responsabilidad central de la Fundación Manuel Buendía, sino de la Universidad Autónoma Metropolitana-Cuajimalpa y su director será el periodista José Reveles Morado, conocido por su trayectoria en Excélsior, Proceso, El Financiero y por sus libros de investigación: Las manos sucias del PAN; Las historias más negras; Levantones, narcofosas y falsos positivos; El cártel incómodo; El affair Cassez, y muy pronto el que muestra aspectos desconocidos de la fuga de Joaquín Guzmán, El Chapo.

Recrea idea de Miguel Ángel

Hace unas semanas, cuando José Reveles me confío que el primer número de esta nueva época sería dedicado a Miguel Ángel Granados Chapa, le propuse reivindicar nuevamente una idea original que él presentó desde 1985 y reconfiguró en 2009, idea que algunos periodistas creemos cardinal para configurar una respuesta a varios problemas estructurales del ejercicio del periodismo en el México de 2015.

–Platícame ¿cuál es la idea? –inquirió Reveles.

–Lograr el reconocimiento jurídico para el periodismo no lucrativo en contraposición al periodismo mercantil– respondí de botepronto.

–¿Qué medios abarcaría esa figura del periodismo no lucrativo? – Hurgó.

Mi respuesta fue, más o menos, lo siguiente:

–Miguel Ángel –relaté–, hace ya 30 años hizo un ensayo jurídico-político para modificar el esquema legal de propiedad de los medios de comunicación masiva. Propuso ampliar el régimen jurídico para agregar, además de los medios de prensa mercantiles, a los medios no lucrativos, a los que no movería el interés de la ganancia.

El objetivo medular –proseguí– sería ampliar la pluralidad de la información de prensa y enriquecer el ejercicio más informado de la libertad de expresión.

– ¿Sólo los medios públicos entrarían a ese concepto? – tanteó Reveles

– No. En esa nueva figura jurídica que exponía Miguel Ángel –traté de explicarme– entrarían los medios oficiales o de gobierno, los medios comunitarios, los de instituciones autónomas como las universidades y también los de asociaciones de periodistas.

Ahora habría que agregar y reconocer al nuevo sujeto del periodismo mexicano en la era de Internet: los periódicos digitales que, para diciembre de 2015 ya podrían ser más de 2 mil 500 en todo el país. Estos han sido creados a partir de medios impresos pequeños, de grupos de periodistas despedidos, de periodistas veteranos y otros recién egresados. Esos que, en la mayoría de los casos, supusieron que la web sería alternativa para permanecer en el periodismo con más libertad, pero que padecen para subsistir. Lo común es que los producen pocas personas, con poca inversión y muchos padecimientos.

En México, son tantos los periódicos digitales que ya perturban las agendas temáticas y los alcances de los medios industriales, provocan dolores de cabeza a los jefes de prensa de municipios y estados que no saben cómo estirar sus presupuestos del gasto publicitario. En la teoría del caos, son el factor que más desestabiliza el modelo de conveniencias anterior. Y ni unos ni otros (los medios públicos, los mismos medios privados no lucrativos, ni los políticos, ni los corporativos) vislumbran cuál sería el nuevo orden del futuro inmediato.

Frente a todo eso, resalta la idea original de Granados Chapa. Una idea cardinal, como se sabe, es una elaboración verdaderamente fundacional para el futuro

– Ya no me cuentes. – interrumpió mi entusiasmo Reveles – Me parece muy bien reivindicar esa idea de Miguel Ángel con ese enfoque. ¿Qué datos tienes?, inquirió. Pepe sabe que tengo años siguiendo el tema de la situación de los periodistas. Pero además le conté:

–He visto esa preocupación en los cuatro años más recientes entre decenas de colegas que se mudaron a medios digitales, en jefes de prensa, en legisladores locales, en investigadores académicos y profesores de universidades estatales. Desde 2011 he tenido que viajar a más de 20 entidades por mis actividades de protección y capacitación de la Casa de los Derechos de Periodistas AC; he tenido contacto con más de mil hombres y mujeres que ejercen, gozan y padecen el periodismo. Ellos son mis fuentes empíricas. Para ellos produzco semanalmente una columna (Miradas de reportero) y tengo algunos reportajes tipo ensayo sobre los nuevos fenómenos en el ejercicio del periodismo y la búsqueda de soluciones….

– Prepara el material y lo vemos – concluyó José Reveles. Junté mis notas, actualicé datos. Semanas después le entregué un texto de 26 mil caracteres. El miércoles 11 de noviembre me confirmó que mi texto está incluido para esa edición de la nueva época y que ya estaba en la imprenta. Ese trabajo, para el ámbito académico, comienza con el siguiente resumen o abstract.

“Una idea original de Miguel Ángel Granados Chapa, desde septiembre de 1985, se abre paso y podría ser la respuesta del Estado mexicano para disminuir la contradicción principal del modelo de comunicación social que permitió la concentración de la propiedad, el acaparamiento del gasto publicitario y la mercantilización excesiva de las noticias: reconocer jurídicamente a la prensa no lucrativa como sujeto de interés público y facilitar su acceso al mercado. El nuevo actor legal lo conformarían los medios públicos, los medios sociales y comunitarios, los periódicos digitales e impresos producidos por asociaciones no lucrativas de periodistas. Esta nueva figura jurídica podría sentar las bases para redistribuir la propiedad, la oferta informativa del mercado y el gasto publicitario, ordenar el abigarramiento legislativo, estimular el nuevo modelo de relación prensa-Estado que se abre paso y, esencialmente pluralizar un poco más la información periodística.(Ver ensayo en la revista Mexicana de la Comunicación. Nueva Época. UAM-C. Director José Reveles).

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