Enojos y el Club de Periodistas
3 abril, 2017
Escribir o no escribir
3 abril, 2017

El presente de los niños

Carlos López Torres

En el Seminario Permanente de Desigualdad Socioeconómica, organizado hace unos días por El Colegio de México, la presidenta consejera del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, Sylvia Schmelkes, tuvo el tino para señalar una de las causas reales que subyacen bajo el fracaso de la educación en México, cuando reconoció: “no podemos negar que vivimos en uno de los países más desiguales del mundo y que nos ha resultado muy complicado evitar que la educación que se ofrece a la población mexicana deje de reflejar ese hecho”.

Independientemente de si a la hora de tomar las decisiones para elaborar políticas educativas los funcionarios toman en cuenta esas realidades, el aserto de la funcionaria es de tal complejidad que al parecer en materia educativa todavía se mantiene una visión parcializada sobre el tema, lo que evidentemente impide que el proceso educativo en el aula se lleve a cabo íntegramente, y en el mejor de los casos, se vincule superficialmente a la existencia presente que viven nuestros niños hoy en día, sobre todo cuando se exige al maestro enfatizar la enseñanza de las matemáticas y lenguaje.

Aunque los burócratas de la enseñanza todo quieren que la escuela resuelva mediante campañas, improvisadas y coyunturales la mayor parte de las veces, lo cierto es que tales intenciones comunicadas burocráticamente para que se atiendan temas como el de la obesidad, el bullying, la drogadicción y la ludopatía, entre muchos otros problemas que reflejan los niños, terminan por cansar a los docentes ante la impotencia de la institución escolar que no logra el acompañamiento de autoridades, sociedad y padres de familia por más que lo reclaman.

La otra arista, la de la desigualdad, tiene que ver con la inobservancia de las leyes, la no aplicación de las mismas o su violación, en cuyos casos la sociedad se encuentra indefensa, especialmente los menores y jóvenes, las mujeres, los periodistas y otros grupos minoritarios.

Pero lo más grave, el aquí y ahora, que se ven obligados a padecer especialmente los niños, es cuando se inician o son inducidos en la comisión de actos que tienen que ver con la infracción de la ley. Ello suscita reclamos como el hecho por la diputada Josefina Salazar, quien ante el aumento del consumo de drogas en las escuelas, aunque no da cifras, solicita la intervención de los tres órdenes de gobierno para que mediante campañas de información y concientización coadyuven en la solución del problema.

De cara a realidades como el aumento considerable del pandillerismo, con la inclusión cada vez mayor de niños en esa forma de organización juvenil tan extendida; con la creciente participación de menores en el consumo de drogas y la comisión de infracciones a la ley, incluso con armas, sin el despliegue por parte de la autoridad de campañas de prevención eficientes y eficaces, reiteramos que la escuela poco puede hacer.

Los nuevos problemas se enfrentan con nuevas concepciones y estrategias, con renovadas políticas públicas y organismos ciudadanos ampliamente participativos y eficaces que fiscalicen la aplicación de la ley. Sí, urgen más y mejores leyes que sean acompañadas por una sociedad vigilante.