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PVEM: la hora del reciclaje

Red de corrupción, facturas y demás
Marianela de vacaciones
UASLP armoniza cobros

Han transcurrido 35 días desde que se dio a conocer un video en el que el entonces diputado Enrique Flores Flores explicaba al presidente municipal de Ébano qué tenía que hacer para que le desaparecieran las observaciones por más de 40 millones de pesos a las cuentas públicas del municipio que gobierna y que otros legisladores estaban involucrados en el negocio junto a empleados de la Auditoría Superior del Estado.

“Este güey trae al hermano metido, este güey controla la auditoría, auditores y la chingada…”, se le escucha decir a Flores Flores en el video que le otorgó la mala fama de la que hoy goza. El “güey” de la llamada “ecuación corrupta” es el diputado del Partido Verde, Manuel Barrera Guillén, el único de los cuatro implicados que aún permanece en su cargo; a pesar de que organizaciones de la sociedad civil, empresarios, comerciantes y ciudadanos le han exigido que se retire.

Al despreocupado Barrera Guillén se le están empezando a acumular las evidencias de corrupción. La semana pasada poco le importó que se balconearan los miles de pesos que ha facturado en gasolina que bien le habría alcanzado para darle dos vueltas a la tierra o los más de 140 mil pesos que facturó en Aguascalientes a nombre de Maribel Ruiz Sandoval, una multiproveedora capaz de facturar desde sueldos de personal administrativo hasta artículos de limpieza.

Dentro de todas las cosas que se pueden adquirir y facturar con cargo al Congreso del Estado, destacan compras hechas por Manuel Barrera Guillén a un supuesto vendedor en Aguascalientes de nombre Francisco Benjamín Lozano Canseco. Hasta ese lugar fue el diputado verde a gastar miles de pesos en cemento, arena de río, grava y cal calidra. ¿Desde cuándo las iniciativas se realizan con materiales de construcción?

En El Saucito y en la Auditoría Superior del Estado conocen bien a Francisco Benjamín Lozano Canseco, en el panteón porque allá se reúne con otros espíritus para asustar a los visitantes y en la ASE porque resulta que es la misma persona que facturó 600 mil pesos en diciembre de 2016 para la fiesta que el organismo fiscalizador les organizó a sus trabajadores. En esa ocasión, Lozano Canseco no se dedicaba a vender cemento o cal; sino pantallas planas, tabletas, aparatos de audio, dulces, karaoke y mariachis.

En su momento se dijo que al festejo habían asistido los diputados: J. Guadalupe Torres Sánchez, Óscar Bautista Villegas y Manuel Barrera Guillén. Los primeros dos negaron esa versión y el único que aseguró haber acudido a la costosa posada fue Barrera Guillén; sin embargo, versiones posteriores pusieron en duda si el evento sucedió o no.

Si José Barrera Guillén, además de ser hermano del diputado Manuel, desde hace años trabaja en la ASE ¿será mera casualidad que el Congreso y la Auditoría compartan a un enigmático proveedor? Para despejar cualquier duda, una nueva denuncia fue interpuesta ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, con copia a la Auditoría Superior de la Federación, en contra de los cuatro diputados que conforman la red de blanqueamiento: J. Guadalupe Torres Sánchez, Óscar Bautista Villegas y, especialmente, Manuel Barrera Guillén.

El desagradable aroma que emite el Partido Verde indica que llegó la hora de aplicar la operación reciclaje; aunque Barrera no quiera.

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En las oficinas de la Dirección del Colegio de Bachilleres los empleados trabajan de mala gana y la culpa se la atribuyen a la nueva directora Marianela Villanueva Ponce porque, a menos de tres meses de haber asumido ese encargo, su oficina permanece vacía.

“¿Y Marianela? Supongo que de vacaciones, es una mera suposición; no se piense mal, aunque su oficina se encuentra en soledad absoluta. ¿Nosotros? En bendita chinga”, publicó uno de los empleados del Colegio de Bachilleres.

En su cuenta de Twitter, el último mensaje escrito por Villanueva Ponce fue el sábado 8 de julio y en él hizo referencia a que una de sus hijas se encontraba presentando su examen de admisión a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Luego de ese fin de semana, no volvió a su puesto laboral.

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La buena noticia para algunos estudiantes de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí es que al fin fueron escuchadas las voces de grupos universitarios que desde hace años pedían que disminuyera el costo de las cuotas.

Aparentemente las autoridades universitarias se pusieron de acuerdo para “armonizar” los cobros y varias licenciaturas se vieron beneficiadas con esta medida. Por ejemplo, la carrera de Filosofía pasó de costar diez mil pesos a cuatro mil 960.

La medida rompe con la tendencia de incrementar las inscripciones sin mayor justificación que la necesidad de obtener recursos no etiquetados en perjuicio de miles de familias, porque para nadie es un secreto que, para que sus hijos estudiaran una licenciatura, los padres se veían obligados a trabajar horas extra, vender o empeñar una parte de sus bienes, contraer deudas o restringir su gasto en detrimento de la calidad de vida de miles de personas.

Buena parte de la oferta académica tendrá tarifas menores a los cinco mil pesos, aún hay otras facultades cuya reducción no fue tan significativa y mantienen cobros entre seis y ocho mil pesos. No obstante, es un primer paso dado en la dirección correcta. Ojalá la UASLP encuentre la manera de bajar al mínimo posible los precios de la educación superior.

(Redacción: Jaime Nava)

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