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Queda la opción de los más airados reclamos

Ignacio Betancourt

Un país en donde la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) recibe cerca de ciento cincuenta quejas de ciudadanos, en contra de autoridades de todo tipo por su deficiente actuación tras el sismo del pasado 19 de septiembre es de manera explícita un desastre, independientemente de los desastres telúricos. Algo no está funcionando en México debido a la corrupción y la negligencia sin límite de funcionarios (pequeños y grandes) que se manifiestan a través de compadrazgos, amiguismos, encubrimientos y complicidades inimaginables. Pese a la evidente culpabilidad de funcionarios y empresarios no se castiga a nadie, y al contrario, se permite de nuevo a evidentes culpables la continuidad de sus insaciables y voraces negocios. Lo anterior provoca pérdida de vidas humanas, por no llamarlo crímenes, asesinatos, homicidios; situación reconocida hasta por el propio ombusdman nacional Luis Raúl González Pérez. Pero no pasa nada.

Mientras tanto el señor presidente de la República, quien aparte de fotografiarse en todo tipo de publicaciones con las más espectaculares víctimas y aparecer en todos los noticieros televisivos abrazando a ancianas que él ha empobrecido con sus políticas públicas, tampoco señala a ninguno de los culpables de atrocidades que no son naturales sino propiciadas por las múltiples instancias que ellos dirigen. Es decir, funcionarios y constructores aún aprovechan como pueden las desgracias de miles de agobiados ciudadanos. Ese es el país que hoy padecemos millones de mexicanos a lo largo y lo ancho del patrio territorio. ¿Hasta cuándo se podrá seguir aguantando tal situación? Por lo pronto queda la opción de los más airados reclamos en contra de quienes se siguen llenando los bolsillos a expensas del dolor y la vulnerabilidad de miles de hombres y mujeres, ciudadanos que ya no sienten lo duro sino lo tupido.

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, aún debemos soportar las ofensivas declaraciones de doña Roberta Jacobson (embajadora en México de los Estados Unidos del Norte). La cínica dama señaló al participar en un llamado séptimo Foro de la Democracia Latinoamericana, evento organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) en el palacio de Minería, que México debería estar muy vigilante de las  amenazas a la democracia (sic) y a los derechos humanos (sic) en el hemisferio (sic). Sin el menor rubor declaró la señora Jacobson: “Nos enorgullece que como región trabajamos para prevenir retrocesos democráticos en países como Venezuela y Nicaragua, y que continuamos presionando para que haya democracia en Cuba.” Según nota de Claudia Herrera en La Jornada, la diplomática se retiró antes de que concluyera la mesa en la que participaba, negándose a responder las preguntas de los reporteros quienes le pedían una opinión respecto a las amenazas contra el TLCAN que en días recientes lanzó el señor Trump. La señora debe ser una caradura para comportarse de tal manera, y también los ciudadanos por aguantar tales modales.