Al borde
6 febrero, 2015
éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo
Gaseras poderosas
6 febrero, 2015

¿Quién mató a la letra muerta?

Ignacio Betancourt

D ice el artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder político dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. ¿Por qué tan poderosa facultad popular será ignorada por la inmensa mayoría de los mexicanos? Compleja y espinosa debe ser la respuesta pero por lo pronto queda claro aquello de la letra muerta. Habría que indagar ¿quién la mató? ¿con que intenciones? ¿Cómo es que se han llegado a volver letra muerta las principales leyes de un país? ¿Será que finalmente resultaron inútiles las millones de muertes de quienes en siglos anteriores dieron su vida para tener un país de leyes? ¿Y los muertos recientes? (Vivos se los llevaron y vivos los queremos) ¿Y la inteligencia y la luz y el conocimiento para cambiarlo todo? ¿Y la dignidad de los honestos? ¿Y el valor de los hartos de padecer injustamente?

Quien no entiende que no entiende, no solamente es un peligro para el país, si no además para sí mismo (ya no le sirve a nadie). El Copete Parlante se equivoca tiro por viaje (mejor dicho, sus asesores), la más reciente farsa teatral (Andrade en la SEF) habría sido un gran éxito si se hubiera anunciado como actuación pornográfica en un teatro de revista, la ironía de la representación actoral habría sido magnífica. Lamentablemente no era un sketch, era la más insultante de las realidades políticas en agravio de ciento veinte millones de mexicanos (¿aplaudirá la audiencia?); si fuera teatro se llamaría “La terrible y trágica historia del patrón que ordenó a su empleado juzgarlo.” Debería escribirse la dramaturgia de tan significativo evento de humor involuntario (lo cual se vuelve cosa muy seria para la población). Finalmente, tener presente siempre que el respeto sólo existe cuando es recíproco es importante; un respeto unilateral sólo es sumisión, mejor que nadie lo olvide.

Hará cuestión de un mes Peña Nieto se vanaglorió de la claridad de rumbo de su gobierno, que va apermitir en el año 2015 percibir los beneficios sociales de sus hiper nefastas reformas sociales, solicita la opinión de todos pero: sólo dentro de la claridad de rumbo que se ha trazado este gobierno. Es decir, opinen pero sólo para coincidir. Cuando ya se ha anunciado un terrible primer recorte en el presupuesto de este año (y para la segunda mitad del mismo probablemente varios más) ¿deberemos entenderlo como claridad de rumbo?

Ahora que las mentiras oficiales (históricas y de todo tipo) han sustituido juridicamente (y de facto) cualquier veracidad ajena a los patrióticos intereses de los gobernantes, tal aberración se manifiesta en todo su esplendor con la llamada reforma laboral que se impuso para incrementar empleos y aumentos salariales y cuyos consecuencias son, según investigadores de la Facultad de Economía de la UNAM: ha disminuido los ingresos de los trabajadores, alargado las jornadas de trabajo y provocado crecimiento del desempleo. ¿Quién podría creer a tan desvergonzados y encorbatados reformadores?

Afortunadamente la ONU a través de la UNESCO (junto con la Academia Mexicana de Ciencias) ha hecho el lanzamiento oficial del Año Internacional de la Luz en este 2015, para combinar las actividades del mundo con “las de las ciencias sociales y las naturales”; esperemos que resulté positivo para México pues según los científicos este país: “tiene una irradiación solar fantástica”; ojalá tanta luz ilumine a los mexicanos para que puedan mirar mejor las atrocidades del poder económico y político y así eliminarlas.

Pasando al semanal tema de la nefasta Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, Juan Carlos Ruiz Medrano y Mauricio Gómez Aranda a pesar de estar dedicados de tiempo completo a su chapulinesca eternización burocrática, no cejan en el empeño de imponer en secreto un reglamento para la Ley Estatal de Cultura que habrá de excluir cualquier inicitiva ciudadana, y al mismo tiempo insisten en continuar agrediendo al centro Cultural Mariano Jiménez, ahora intentan llenarlo de actividades decididas unilateralmente y sin resolver ninguna de las carencias del Centro, faltan focos, papel de baño, escobas, trapeadores, etc.

Proximamente el Colectivo “Es hora de hacernos agua” (Sociedad civil) anunciará día y fecha de la celebración de la primera mesa redonda ¿Elecciones sí o no, por qué y para qué? Al realizar tal ciclo de reflexiones públicas no se pretende imponer una opción sobre otra, se trata simplemente de aportar la mayor cantidad de elementos para argumentar más informadamente y decidir las acciones que mejor contribuyan a fortalecer la organización popular, para así cambiar las insoportables condiciones de vida que padece la mayoría de la población (aunque la frase suene a lugar común expresa una realidad muy cabrona).

Del poeta húngaro Attila Jozsef (1905-1937), va la primera y la última parte de su poema “Marzo”: Una tibia llovizna cae serenamente/ y la espiga del trigo joven sube hacia el cielo./ En una chimenea la cigüeña se instala/ y el invierno, abatido, se muda a los glaciares./ Llegó la primavera con su alegre violencia,/ llegó la primavera con verdes estallidos./ Delante del taller de un carpintero/ exhala la esperanza olor a pino.// ¿Qué dicen las revistas? Una banda saquea/ a España y la devasta./ En China un general estúpido/ quita a los campesinos/ sus pedazos de tierra. La guerra hace amenazas./ las camisas más limpias ya se empapan de sangre./ Los pobres están siendo torturados./ Los que atizan la guerra gesticulan.// (…) El hombre es mercenario, la mujer prostituta./ Entre sus corazones y el mío no habrá diálogo./ Sus amistades también están infladas/ y temo por mi vida/ que es todo cuanto tengo./ Mi mente, precavida, piensa en esto./ Y cuando el globo herido ya está helado/ el amor de mi pecho y mi Flora arderán.// Una hermosa muchacha, sabia, procrearemos,/ y también un varón inteligente y bravo./ Ellos heredarán un girón de nosotros/ como la vía láctea guarda la luz del sol. Y cuando el mismo sol ya sólo parpadee,/ mientras charlan, confiados, volarán nuestros hijos/ a bordo de máquinas buenas/ en pos de las estrellas laborables.