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Recelos y negociaciones

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Ideología, a segundo término
Zancadillas a nivel municipal

Ricarlos I

H an iniciado las campañas por las presidencias municipales y las diputaciones, y ahora buena parte del Centro Histórico y algunas de las principales vías de la capital potosina, cuentan con la presencia de jóvenes volanteando y cuadrillas en las colonias populares promoviendo el voto a favor de sus candidatos.

Los cuales, por cierto, gracias al modo tan curioso en que se hace la política mexicana, ahora deberán repartirse a los “candidatos insignia”, como son los aspirantes a diputaciones tanto federales como locales, y claro, el candidato del partido a la gubernatura del estado.

Y esto no incluye sólo a la imagen de los candidatos, sino también sus carteras políticas y financieras.

Quienes han tenido la oportunidad de trabajar en una campaña política dentro de alguno de esos partidos que suelen subsistir de alianzas y coaliciones, sabrán de las confrontaciones, recelos y negociaciones que se suelen manejar en los niveles municipales. El hecho de que, por ejemplo, un candidato sea postulado a nivel estatal o distrital por su partido en alianza con otro, no significa que se aliarán con sus contrapartes municipales.

En estos temas, la filiación o la ideología que dice manejar el partido, pasa a segundo plano, y se pueden ver casos como el de Villa de Arriaga, en el que sí se logró una suerte de “coalición anti PRI”, en la cual sólo se dejó fuera a los partidos de nueva creación, Morena, Encuentro Social y Humanista.

Pero esto a la larga también es parte de la falta de confianza que hoy sufren los partidos políticos en general, pues a nivel municipal, que son los puestos que más directamente interactúan con el pueblo llano, se pueden ver situaciones en las que un partido en alianza estatal le mete el pie en el nivel municipal a su aliado, como hoy está ocurriendo con, sólo por poner un ejemplo, Jaén Castilla Jonguitud, quien tras haber sido dejado fuera de la candidatura por la presidencia municipal capitalina, decidió tomar la bandera del partido magisterial, Nueva Alianza, siguiendo la tradición familiar de mantener el “voto duro” del profesorado a su favor.

Esto lleva a situaciones curiosas, como la ocurrida en días pasados, en que Juan Manuel Carreras, candidato a la gubernatura por el PRI, el Panal y el Verde, acudió al registro del diputado como candidato a la alcaldía de la capital para luego, apenas el domingo en la madrugada, estar también presente en el arranque de campaña de Manuel Lozano, el candidato al mismo puesto, pero por el Revolucionario institucional.

Si bien en una situación semejante, parece simple el brindar apoyo a los dos candidatos considerando su pertenencia a la alianza, el asunto se complica en el resto de los ayuntamientos, por ejemplo en Ahualulco, donde el PAN va con Movimiento Ciudadano, mientras que el mismo Nueva Alianza se unió a los dos izquierdistas PRD y PT.

Aquismón, Catorce, Mexquitic, Villa de Zaragoza, Villa Hidalgo, Ciudad Fernández, Cerro de San Pedro, y varios municipios más están en condiciones semejantes, en las que se lograron alianzas entre partidos que son rivales a nivel estatal o distrital.

Como se dijo antes, esto complica las cosas a los militantes, porque en muchas ocasiones los partidos a nivel municipal dependen de lo que los candidatos “superiores” les proporcionan en cuestión tanto material como financiera.

Además, esta división llega a ser utilizada en “venganzas” políticas, como por ejemplo, el mismo Jaén Castilla, quien al haber sido desdeñado por el tricolor, busca la alcaldía por Nueva Alianza, lo que sin duda, aún teniendo pocas probabilidades de ganar, le restará votos a Manuel Lozano, o como Rafael Martínez Sánchez, ex dirigente priísta rioverdense, que hoy competirá por el Partido Verde Ecologista, por una situación semejante, e incluso le “quitó” al PRI el edificio de su propiedad que utilizaron en los últimos años como sede municipal.

Badajazos

Terminó la Semana Mayor y dejó a los comerciantes del Centro Histórico con un mal sabor de boca, toda vez que el primer cuadro de la ciudad se vio inundado de ambulantes. Casi cada plaza del centro, andador y calle peatonal, salvo muy contadas excepciones, quedó ocupada por informales. Esto afectó incluso a los artesanos de San Francisco, quienes a pesar de la gran cantidad de clientes potenciales, no tuvieron el repunte esperado en sus ventas, toda vez que la mayoría de los paseantes evitaban el callejón debido a la gran cantidad de puestos de antojitos, electrónicos y ropa que se dejaron ver en el lugar, pese a no estar cumpliendo con el giro permitido. Muchos prefirieron incluso levantar sus puestos temprano, ya que la excesiva afluencia los hizo víctimas fáciles del robo hormiga.

JSL
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