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Reclamos ante la emergencia

Guillermo Luévano Bustamante

La prensa local hace recuentos de los asesinatos cometidos por estos días y de la crueldad de los feminicidios. La comunidad responde en parte con profunda indiferencia y apatía, pero otra parte con náusea, irritación, miedo, desesperanza, rabia. El fin de semana pasado fue especialmente alarmante, la entidad padeció ataques certeros, ejecuciones y desmembramientos. ¿En qué se convirtió San Luis Potosí? ¿Qué es lo que ha originado el inusitado incremento de los actos violentos en el territorio potosino?

Vuelve a destacar la displicencia gubernamental para responder, ya no digamos oportunamente, a la crisis de inseguridad que padecemos en San Luis; la pachorra de las autoridades para tratar de explicar, al menos, el escenario actual; y con más razón, se echa en falta la articulación de una estrategia real y eficaz que contenga de una vez los feminicidios y el resto de los delitos violentos que se vienen cometiendo impunemente.

Ni el gobernador ni las autoridades de Seguridad Pública han presentado cuando menos un diagnóstico puntual de la situación actual, ni una explicación, ni una respuesta ante la oleada de homicidios violentos, ni, menos que menos, una planeación de política criminal preventiva o sancionadora. No se ha presentado a ningún líder de cártel criminal, no se ha explicado el origen de este vendaval de asesinatos, secuestros, desapariciones, feminicidios, ni sus posibles remediaciones o contenciones. Y ya que han sido incapaces de presentar todo eso, tendrían que presentar entonces algunas cuantas renuncias.

Circulan en redes, y luego los recoge la prensa, los videos de atracos, “levantones” a plena luz del día, y asaltos con violencia, por la ciudad de San Luis y otros municipios del estado, pero la Procuraduría, la Secretaría de Seguridad Pública, sus titulares, parecen no enterarse de ese mal que nos acecha y que parece mandarnos a encerrar a la casa, a resguardarnos, por su impericia, su incapacidad o su complicidad en la degradación de nuestra comunidad.

He dicho antes que la inacción de las autoridades se presenta como un incentivo para la perpetuación de los delitos. La impunidad alienta la delincuencia. Frente al caos imperante y la ausencia de ius imperium opera el poder de agentes particulares anti sociales que establecen sus condiciones y limitan las libertades de todas las personas que habitamos esta ciudad asolada, pero especialmente que están privando de derechos a sus víctimas.

¿Hasta cuándo va a reaccionar la administración estatal? ¿Para cuándo las respuestas contundentes de quienes se encargan, o deberían encargarse, de la seguridad pública y la procuración de justicia? De pretextos hemos tenido suficiente, con la dilación de la declaratoria de alerta por violencia de género, con el ocultamiento de cifras e información precisa, con las evasivas ante la necesidad de respuestas y medidas urgentes.

Twitter: @GuillerLuevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.