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Doble bloqueo
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Recordatorios

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Azuara y su padrino
Coalición desdeñada
Convocatoria pro Ayotzinapa

Ricarlos I

CampanaL as precampañas están encima y los recordatorios sobre su origen le tocaron esta vez a Xavier Azuara, quien busca la candidatura del PAN por la alcaldía capitalina. Desde la madrugada de este lunes aparecieron en diversos puntos de la capital carteles y volantes con acusaciones de corrupción y descalificaciones contra el diputado federal y quien en su momento fungiera como su “padrino político”, Marcelo de los Santos.

Cabe recordar que Xavier Azuara prácticamente comenzó su carrera política con la administración marcelista, cuando obtuvo sus primeros puestos de alta responsabilidad a una edad relativamente corta, además de ser sobrino de Joel Azuara, el secretario de Finanzas de ese gobierno y quien se pasó varias semanas en La Pila por bemoles encontrados en su gestión.

Por ello no es de sorprender que cuando comenzó el movimiento al interior del PAN por la candidatura para gobernador, Marcelo de los Santos casi obligara a Azuara a competir, cuando la única pretensión del diputado federal era aspirar a la bandera albiazul por el ayuntamiento de la capital.

Esta presión marcelista se dio principalmente por el gran distanciamiento que tuvo con varios de los actores políticos con suficiente presencia, como Octavio Pedroza, Sonia Mendoza o Alejandro Zapata, quienes en ese momento encabezaban las preferencias, además de la posibilidad de poner a competir a un “joven” contra otro “joven”, ante la probabilidad de que Ricardo Gallardo Cardona participe por la gubernatura por parte del PRD.

A pesar de contar con el apoyo del ex gobernador, al final Azuara prefirió declinar dadas las condiciones imperantes en el partido a nivel estatal, apostando por lo seguro, y causando que otros aspirantes también se retiraran aprovechando el ruido, aunque uno de ellos sólo lo hizo de manera momentánea. En su registro como contendiente a la candidatura por el ayuntamiento, incluso consiguió que De los Santos y Zapata volvieran a posar juntos en una foto.

Hoy el aspirante a alcalde identifica a sus agresores como “el crimen”, “la delincuencia que se quiere apoderar de San Luis”, evitando hacer señalamientos directos contra otros candidatos, señalando sólo a las asociaciones que se tomaron el crédito por los volantes y carteles.

Y es que en el PAN no todos están muy convencidos de la alianza que las dirigencias albiazules y amarillas están tratando de forjar, y que de darse en los términos que la familia Gallardo ha propuesto, de entregarles la candidatura capitalina a cambio de la de gobernador del estado, convertiría todo este proceso y su desgaste resultante en algo inútil y hasta peligrosamente cismático, dado el tono en que esta primera “campaña sucia” se ha dado.

Sobre el tema de la alianza con la izquierda, más de un albiazul se ha pronunciado en contra, desde funcionarios hasta diputados federales, e incluso líderes “morales” del PAN nacional. Algunos lo han hecho alegando que tienen suficientes cuadros propios para competir contra la maquinaria electoral priísta, como Enrique Flores Flores, o Carlos Medina Plascencia, quien en una reunión con empresarios y haciendo gala de su coloquial lenguaje, mostró su apoyo a Mario Leal y al mismo Azuara, desdeñando la posibilidad de una coalición con la izquierda.

Otros lo han hecho por el mal nombre que ha caído sobre el partido del sol azteca, hoy dominado en San Luis por la familia Gallardo, a raíz del caso del alcalde de Iguala y su esposa, ambos hoy arraigados y bajo investigación por asesinato, desaparición forzada y delincuencia organizada, elegidos exactamente por una coalición nacida no por concordancias políticas, sino sólo por querer derrotar al PRI.

CampanaY mientras los políticos mueven sus piezas en el tablero, la ciudadanía se organiza para protestar por lo que en la Asamblea Popular sigue llamándose “Estado fallido”. La siguiente gran convocatoria será para el lunes primero de diciembre, cuando Enrique Peña Nieto cumplirá dos años de haber ascendido al poder, tras una campaña llena de irregularidades y tropiezos en la que su confrontación con cualquier voz crítica fue patente, como fue el caso de su presencia en la Universidad Iberoamericana, donde tuvo que salir protegido por guardias y simpatizantes ajenos al colegio, y que también se vio puesto en duda por el reparto de tarjetas de monedero electrónico bajo la sospecha de usarse para promover el voto.

A nivel nacional la exigencia se ha radicalizado, exigiéndose su renuncia por el caso de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala y a quienes el gobierno federal ya casi da por muertos, a pesar de no haber ninguna prueba científica para esa eventual declaración, salvo los dichos de varios delincuentes que se habrían encargado de su ejecución e incineración.

Este tema ha dividido algunas opiniones que ya han denunciado los organismos de Derechos Humanos como discriminatorias contra los ciudadanos que han decidido protestar, e incluso se ha caído en intimidaciones, como de las que han sido víctimas algunos estudiantes del Colegio de Bachilleres, quienes quisieron unirse a las protestas en pro de los 43 desaparecidos con mantas, que rápidamente fueron retiradas por agentes de seguridad pública, quienes sin asunto alguno estuvieron rondando al interior de uno de los planteles, causando temor entre los estudiantes que quisieron manifestarse.

Cabe recordar que hasta hace un año y algunos meses, los Cobach fueron dominados por el priísta Helios Barragán Farfán, quien hoy funge como director del Instituto Estatal de Educación para los Adultos, a pesar de los señalamientos de corrupción de que fue objeto por parte del personal académico de diversos colegios de bachilleres, quienes lo acusan de aún ejercer su poder al interior del sistema a través de su sucesor, Mónico Jimenez Medina, de quien dicen los mismos inconformes, no hay ni siquiera cédula o título que avale su capacidad para dirigir a los Cobach potosinos.

 

JSL
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