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Reelección: ¿continuidad o profesionalización?

Israel López Monsivais

La reelección será uno de los temas más controvertidos del presente proceso electoral. Los representantes federales se podrían reelegir en 2021 (diputados) y 2024 (senadores). Al respecto conviene decir que en San Luis Potosí los diputados locales y presidentes municipales ya pueden ejercer este derecho constitucional. Vale la pena reflexionar si la reforma político-electoral de 2013 fue un acierto o un error.

Benito Juárez comenzó la restauración de la República en 1867, los liberales que lo acompañaron en la defensa del territorio nacional cuestionaron su legitimidad en la presidencia al no ser electo. En consecuencia, Juárez llamó a elecciones ganándole a su único adversario, Porfirio Díaz. Se volvieron a enfrentar en 1871 con el mismo resultado. Díaz se levantó en armas, proclamaría el Plan de la Noria:Sufragio efectivo, no reelección”. Al fallecer Juárez asumiría la presidencia Sebastián Lerdo de Tejada.

Porfirio Díaz en 1876 impulsó la revolución de Tuxtepec para derrocar a Lerdo de Tejada. Su primer periodo presidencial abarcó de 1876-1880. Posterior, designaría a su compadre, que gobernaría de 1880 a 1884. Se modificó la Constitución de 1857 permitiendo la reelección indefinida. Díaz volvería a la silla presidencial en 1884 perpetuándose hasta 1910, convirtiéndose en un dictador, traicionando los principios democráticos.

En la famosa entrevista a James Creelman (1908) Díaz hablo sobre las elecciones: “Creo que ese día ha llegado. Cualquiera que sea el sentir o la opinión de mis amigos o partidarios, estoy dispuesto a retirarme cuando termine mi periodo actual, y no volveré a aceptar mi reelección”. Efectivamente, levantó el fervor democrático en las clases medias. Francisco I. Madero publicó su libro La sucesión presidencial, describiendo las condiciones del país. Los hermanos Flores Magón hacían lo propio con su semanario Regeneración. La esperanza democrática se esparcía.

El demócrata se atrevió enfrentar al dictador, Díaz encerró a Madero, el fraude electoral se consumaría. El apóstol de la democracia escaparía de prisión, publicaría el Plan de San Luis, llamó al pueblo a levantarse en armas. Cierto es que un postulado quedaría grabado en el colectivo del mexicano: “Sufragio efectivo, no reelección”. Avanzando en el tiempo, encontramos que Madero ejercería el poder democráticamente, se convocaría a elecciones, respetaría las libertades en su breve presidencia.

Victoriano Huerta traicionó a Madero, dio inicio la revolución popular. Zapata, Villa, Carranza y los generales sonorenses derrotaron a Huerta. Un nuevo pacto social nació con la Constitución de 1917, los constituyentes terminarían con la reelección e incorporaron los derechos sociales. Al margen de la ley la tradición caudillista continuaría. En 1928 Álvaro Obregón realizó su propia interpretación de los artículos 82 y 83 de la Constitución para presentarse a las elecciones.

Obregón gobernó de 1924 a 1928, él consideraba que para ser candidato a la presidencia no se señalaba la necesidad de no haber sido presidente recientemente. Ganó la elección, sin embargo, sus aspiraciones por el poder quedaron zanjadas por el disparo de un fanático religioso. Plutarco Elías Calles fundó el PNR para darle orden a las sucesiones. Con la llegada de Lázaro Cárdenas del Río se darían dos modificaciones fundamentales para el sistema político mexicano: el periodo presidencial pasó de cuatro a seis años y se bloquearía la reelección. El poder sería heredado entre los miembros de la familia revolucionaria.

Adviértase, pues, que con estos antecedentes la mayoría de los mexicanos se oponen a la reelección inmediata por razones históricas. Además, la decadencia de la clase política ha llevado a un desencanto del electorado. A nuestros legisladores les pareció oportuno modificar la Constitución para permitir que senadores, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales puedan reelegirse. Argumentos a favor y en contra se pueden exponer.

La reforma político-electoral fue una negociación entre el partido en el gobierno y Acción Nacional. En diciembre de 2013 el PRI necesitaba los votos del PAN para aprobar la reforma energética, los panistas intercambiaron sus votos a cambio de la reelección y otras exigencias. En resumidas cuentas la 60 Legislatura de SLP modificó la Constitución local y la 61 Legislatura realizó los trabajos de la ley secundaria.

Entonces, los parlamentarios potosinos (listillos) agregaron la reelección a partir del presente proceso electoral. Por vergüenza ninguno debería estar en las boletas. Es así como ninguno de los diputados de representación se presentara. Por otro lado, varios legisladores plurinominales manifestaron sus intenciones de reelegirse. En específico, Manuel Barrera Guillén (PVEM), Óscar Vera (Conciencia Popular), Jesús Cardona Mireles (Morena) y José Belmares (PT).

Entendemos que las listas plurinominales corresponden a la auto organización y procesos internos de los partidos políticos. Barrera Guillén y Vera manejan su propia franquicia. En el caso de Cardona Mireles, el legislador no respeta los procedimientos al interior de su partido, la famosa tómbola. En contraste, el PRI (sí, el Revolucionario Institucional) acordó en su ultima asamblea que los legisladores plurinominales no podrían reelegirse.

Desde una perspectiva técnica, la reelección es un mecanismo para que nuestros políticos se profesionalicen. Del mismo modo se le podría dar continuidad a los gobiernos locales que lo merezcan. En definitiva, aportaría a la vida democrática. Exactamente, los políticos tienen la oportunidad de realizar un buen trabajo, volver a presentarse, que el ciudadano los evalué en las urnas. En definitiva, se deben elegir mejores perfiles y realizar procesos democráticos al interior de los partidos políticos.

Aguijón: Una reflexión sobre la #7de7 que presentó José Antonio Meade: Enrique Krauze, historiador e intelectual, en su Biografía del poder explica que Adolfo Ruiz Cortines al asumir la presidencia (1952-1958) publicó una lista de sus bienes patrimoniales. Es significativo que le pidió a todos los empleados públicos realizaran lo mismo. Advirtiendo que esas declaraciones patrimoniales serían revisadas.

Ruiz Cortines fue un presidente virtuoso y austero. Encuentro una semejanza entre el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952) y Enrique Peña Nieto (2012-2018). En ambas administraciones prevaleció la corrupción. Alemán designó a Ruiz Cortines por su honorabilidad y decencia. Peña Nieto habilitó a Meade por su honestidad en la función pública, su principal activo de campaña. La diferencia es que en 1952 el PRI era una maquinaria electoral, no existía la competencia y pluralidad. Los priístas se encuentran en su peor momento histórico, si pierden la presidencia y el poder es por los excesos del sexenio.

@francotiradort1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP.