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Indignación de los dignos

Ignacio Betancourt

L a poesía no habita sólo en los versos, toda acción creativa es poesía, como lo sería el caso de la indignación de los dignos, las acciones de los jóvenes mexicanos de hoy  cuando entienden que el futuro se construye desde ahora. (Viva el 132 y todos los que actúan).

La confrontación entre la burocracia autoritaria de la Secult y los grupos artísticos y colectivos, usuarios habituales del Centro Cultural Mariano Jiménez; el reclamo inevitable y por supuesto necesario de un grupo de ciudadanos que además son artistas o académicos, frente a la barbarie convertida en burocracia cultural. En este periplo tan lleno de pequeñas y grandes acciones, el pasado miércoles el Colectivo de Colectivos y la Secult acordaron (a propuesta de los colectivos) constituir un “comité (el término es cortesía de Gobernación, que ha fungido como mediadora en este reclamo) integrado por tres personas del Colectivo de Colectivos y tres personas de la Secretaría de Cultura (…) y encontrar las mejores soluciones en beneficio de usuarios y comunidad” (minuta firmada la tarde del miércoles).

Van datos para contextualizar la bronca: a la Secult se le indigesta el Centro Cultural Mariano Jiménez porque es su instancia más inclusiva y plural, acostumbrados como están a hacer lo que se les antoja, tan ineptos funcionarios se sienten insultados cuando se les exhibe como lo que son: una prescindible excrecencia de la impunidad, que durante años ha obtenido sus presupuestos del dinero público para entre otras cosas ignorar y ofender a infinidad de artistas, intelectuales y público en general.

Molestos por los horrores, que según ellos, ocurren en el Mariano, decidieron “modernizarlo” y de pasada resolver un problema interno: necesitaban sacar del Centro de las Artes a un grupo de empleados sindicalizados (integrados en el CANTE) y lo mejor que se les pudo ocurrir fue invadir el Centro Cultural con quince nuevos trabajadores, escritorios e infraestructura para un supuesto proyecto titulado pomposamente “Centro Cultural de Artes y Nuevas Tecnologías y Centro de Información Mariano Jiménez” (¡chíngale!).

Durante los diez y siete días que el Colectivo de Colectivos lleva tomado el centro, se han acercado muchos ciudadanos a hacer denuncias anónimas (el terror administrativo impuesto por la Secult ha vuelto medrosa a buena parte de los involucrados) respecto a multitud de ofensas y arbitrariedades, también llegó alguien a decir que la nueva infraestructura tecnológica para  el proyecto de la Secult, la proporciona una empresa propiedad de Sinuhé Rodríguez Gutiérrez (es el autor del proyecto de una “biblioteca digital” para el Mariano, documentación que entregó la propia secretaría a los representantes de los colectivos), quien se sabe es un gran cuate del director de Organismos (el que por cierto, ha intentado con mayor encono llenar de escritorios y computadoras el centro).

La mañana de ayer jueves apareció por la calle de 5 de Mayo un gigantesco títere (creación del genial Jaime Limón) avanzando tras una manta que integrantes de los colectivos portaban rumbo al Congreso del Estado, en donde hicieron entrega de una solicitud para que el gobernador Fernando Toranzo comparezca ante la diputación estatal, y explique por qué ha sido omiso en convocar a la elaboración del reglamento de la Ley Estatal de Cultura, situación que le permite a la perversa burocracia cultural del estado elaborar coartadas para justificar su lamentable prepotencia. El enorme títere causaba admiración a niños y adultos cuando agitaba con las enormes manos su cartel de reclamo.

El próximo lunes dará inicio a las once de la mañana, en el Centro Cultural Mariano Jiménez, el diálogo entre tres y tres y en tanto no se llegue a una solución razonable, la Secult no podrá concretar sus negras intenciones; como muestra de buena voluntad, los colectivos concluirán la toma del inmueble en donde suelen deambular los fantasmas de Mariano Jiménez y del cura Hidalgo muy tomado del brazo de la hermana de Mariano (ya se prepara el estreno mundial de una obra de títeres que podría titularse “Los fantasmas patriotas también se ocupan del presente”).

Se inicia una nueva etapa en donde un grupo de ciudadanos organizados está comprobando cómo es posible defender sus derechos y de pasada evidenciar las artimañas de quienes pagados con nuestros impuestos para propiciar las actividades culturales entre la población, son los primeros en atentar contra ellas; mucha cautela habrán de tener los representantes de los colectivos pues las marrullerías de la banda de Mr. Sueño Profundo parecen inagotables, aunque para tales truculencias afortunadamente existen amuletos y exorcismos, se llaman dignidad, imaginación, coraje. Ahora no es momento de miedos en la ciudadanía, hoy los que deberían temer son quienes suponen que pueden espantar a los jodidos durante todos los sexenios del mundo.

Desde esta columna va la solidaridad con los ciudadanos que integran el Comité Salvemos al jardín Colón, hombres y mujeres de todas las edades quienes cansados de soportar las imposiciones urbanas del Municipio decidieron poner un alto al deplorable intento de arrancar decenas de árboles parar llenar de cemento uno de los lugares más entrañables de la ciudad.

Va el poema Los hijos de Dios no tienen techo, de la poeta nicaragüense María Teresa Sánchez (1918-1991) Los hijos de Dios No tienen Techo,/ y hambrientos, deambulan como espectros;/ y tienen sed, y no hallan sombra para su sol./ Sobre ellos se ensaña la soberbia/ de pequeños, humanos dioses despóticos,/ que con sus estrépitos rompen la armonía/ del viento./ Sembrad, pues de trigo los desiertos,/ endulzad el agua de los mares;/ aplacad la ira de Dios:/ Aquel que ha construido el mundo,/ puede destruirlo.