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Ignacio Betancourt

C on la intermediación de la Secretaría de Gobernación (el subsecretario Elpidio Salinas y Josué Alonso) el pasado martes 14 sacaron de su encierro y su indiferencia al Secretario de Cultura (fueron abundantes y ridículas las contradicciones en las que cayó), y lo llevaron a dialogar con los representantes del Colectivo de Colectivos en defensa del Centro Cultural Mariano Jiménez (no en defensa de ningún funcionario); reunión en donde los colectivos volvieron a reiterar se dé a conocer un supuesto proyecto que la Secult llama “de arte y tecnología”, pero que nadie conoce (ni ellos mismos, en la minuta de la reunión del martes le volvieron a cambiar el nombre, ahora le llamaron “proyecto de modernización”, cuando los únicos que deberían modernizarse son ellos), sin embargo, con tan arbitraria justificación intentan desaparecer el Centro Cultural que alberga desde hace años a un conjunto de grupos artísticos (música, teatro, pintura, títeres, literatura, etcétera) y a cuatro colectivos de la sociedad civil, quienes perderían los espacios en donde actúan diariamente en beneficio del movimiento artístico y cultural de la ciudad y de cientos de asistentes que ya no podrán disfrutar de los eventos creativos ni de las conferencias y mesas redondas que frecuentemente se realizan en dicho lugar.

En realidad la autoritaria terquedad de Torres Arpi, secretario de Cultura (quien en un momento dice una cosa y al siguiente minuto dice otra distinta sin el menor empacho), consiste en su ocurrencia de que a como dé lugar ha decidido acabar con esta opción ciudadana, la más incluyente y plural de la Secult. La presente andanada de agresiones, para lo cual utiliza principalmente a sus disfuncionales esbirros, Juan Carlos Díaz y Mauricio Gómez, quienes intimidan o pretenden cooptar a algunos de quienes iniciaron este reclamo (muy pocos en comparación de la mayoría que se mantiene dignamente pese a todo, en el momento oportuno se darán a conocer sus nombres), y además utilizando a buena parte de la prensa escrita (excepciones honrosas hasta hoy La Jornada San Luis y El Heraldo), la radio y la televisión, quienes omiten informar sobre la situación real y sólo dan a conocer las opiniones y las francas mentiras de tan desvergonzados empleado públicos (¡Viva el chayote!).

Luego de la reunión del martes, la vigilancia (explícita y encubierta) sobre el Mariano Jiménez se ha incrementado, también los intentos de personas desconocidas que intentan introducirse al local subrepticiamente, lo mismo que las provocaciones de supuestos afectados por la toma del local, toma que tuvo que realizarse porque los burócratas dizque culturales encargados de propiciar las actividades culturales (sic), se niegan a dar una justificación para tan descabellado intento de suprimir una instancia efectivamente vinculada con la ciudadanía, lo cual entre diversos ejemplos se demuestra con la entusiasta participación de familiares y amigos de los artistas y los académicos que participan en la defensa  de su lugar de trabajo, quienes asisten a las guardias acompañados de nietos y abuelos, hijos y sobrinas, hombres y mujeres de las más diversas edades y condiciones sociales (y la participación excepcional de la longeva maestra de música: Martha Villalpando) quienes han comprendido lo abusivo del capricho del secretario.

Ahora mismo la Secult le niega a algunos de los grupos reclamantes todo tipo de apoyos, como ocurre con el Grupo de Títeres Camaleón, además, se intensifican los más diversos rumores (puro petate del muerto) respecto a que quienes tomaron el local del centro pueden ser acusados de daño en propiedad ajena entre otros diversos delitos que pretenden atribuir a quienes con absoluto respeto al lugar y a lo que en él se encuentra, la maledicencia oficial intenta convertir en vándalos. Ahora resulta que los justos reclamos ciudadanos se criminalizan mientras los verdaderos delincuentes de cuello blanco gozan de absoluta impunidad e incrementan sus ataques, seguramente intentando debilitar a los colectivos y los grupos artísticos, para que a la segunda reunión que se llevará a cabo en Palacio de Gobierno hoy viernes por la mañana con el secretario de Cultura (y su pandilla), los funcionarios de Gobernación y los representantes del Colectivo de Colectivos (David Madrigal, la estudiante Adacelia Alvarado del Centro de Música Integral y Carlos López Torres, entre otros), no le vaya tan mal a la Secult como en la primero reunión.

Los grupos y los colectivos hacen un llamado a la ciudadanía para que se mantenga pendiente del desarrollo de esta confrontación ciudadana ante lo más nefasto de la burocracia cultural, la que por cierto ya no siente lo duro sino lo tupido. En el Centro de las Artes y en el IPBA se avecinan tormentas, mientras Laura Elena González y su marido David Ojeda hacen y deshacen con todo lo relacionado a las actividades literarias del estado; su más reciente adquisición es el X Festival Internacional de Letras en San Luis, en donde buena parte de sus cómplices y protegidos locales se dan gusto con los dineros públicos. Esperemos que tanta corruptela no afecte la intervención de algunos notables participantes traídos de otros lugares, para taparle el ojo al macho (e intentar seducirlos).

Del poeta guatemalteco Otto René Castillo (1936-1967) va su poema De los de siempre, que ahora se publica en homenaje a los colectivos de la sociedad civil y a los grupos artísticos, que para la defensa del centro lo han tomado desde hace diez días: Usted,/ Compañero,/ es de los de siempre./ De los que nunca/ se rajaron,/ ¡carajo!/ De los que nunca/ incrustaron su cobardía/ en la carne del pueblo./ De los que se aguantaron/ contra palo y cárcel,/ exilio y sombra.// Usted,/ compañero,/ es de los de siempre.// Y yo lo quiero mucho,/ por su actitud honrada,/ milenaria, por su resistencia/ de mole sensitiva,/ por su fe,/ más grande/ y más heroica/ que los gólgotas/ juntos/ de todas las religiones.// Pero, ¿sabe?/ los siglos/ venideros/ se pararán de puntillas/ sobre los hombros/ del planeta,/ para intentar/ tocar/ su dignidad,/ que arderá/ de coraje,/ todavía./ Usted,/ compañero,/ que no traicionó a su clase,/ ni con torturas,/ ni con cárceles,/ ni con puercos billetes,/ usted,/ astro de ternura,/ tendrá edad de orgullo,/ para las multitudes/ delirantes/ que saldrán/ del fondo de la historia/ a glorificarlo,/ a usted,/ al humano y modesto,/ al sencillo proletario,/ al de los de siempre,/ al inquebrantable,/ acero del pueblo.