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Repensar y consultar sobre la política de gestión de basura en la ciudad

capital

La gestión de basura en la ciudad es un problema complejo. Lo es porque una serie de actores; gobierno municipal, la empresa privada Red Ambiental, y los liderazgos de pepenadores, conforman una interesante red de intereses y negociaciones políticas en torno a la basura que se produce a diario en la capital del Estado.

Considerando la complejidad del problema y los actores presentes en el mismo. La basura y su gestión en la ciudad, parece ser un asunto que como el juego de la papa caliente ha pasado de mano en mano a lo largo de muchas administraciones municipales. Con esto hago referencia a que las autoridades municipales, más que pensar en el diseño de una política pública de largo aliento y con un enfoque ecológico sustentable en relación con el manejo de los desechos de la ciudad, han preferido darle la vuelta a un problema que a lo largo del tiempo se ha hecho más complicado de atender.

En este sentido, no es difícil en primer lugar comprender por qué, este problema ha escalado a una crisis entre los actores confrontados en estos días. Y a pesar de que numerosas notas y artículos de opinión en los medios locales, culpen por el caos a uno u otro actor involucrado en la gestión de basura y con ello describan y revelen una situación de evidente crisis. Este caos es un momento de oportunidad para repensar las cosas en cuanto a la política de manejo de la basura en nuestra ciudad.

No se pretende con ello emitir una mera sugerencia vacua o idealista que de manera probable nadie escuche. Porque se entiende que el problema de la basura es también un problema político. Es decir, dónde existe un conflicto entre los actores citados y en el cual existe siempre una lógica de obtener el apoyo de los actores con veto para que este sea rentable en votos al  partido en el gobierno en turno para los siguientes comicios.

Una vez más la lógica electoral indirecta, en vez de la lógica de la gestión de los problemas públicos parece ser una de las posibles explicaciones por las cuales la ciudad vive esta crisis de desechos. En este caso es útil tener memoria política para comprender el dilema que enfrenta la ciudad ante un servicio casi paralizado de recolección de basura. Pues fue la administración de Jorge Lozano Armengol la que abrió la puerta a la privatización de este servicio público, y clausuró, pues fue una de sus promesas de campaña, el necesario tiradero de Santa Rita[1], tiradero que a pesar de ser necesario fue mal planeado al afectar zonas urbanas aledañas, las cuales sin embargo significaron votos necesarios para Lozano y su campaña en la contienda electoral municipal de 2006.

Es entonces en la administración de Lozano donde observamos como el tema de la basura se trataba de deslindar de las obligaciones municipales. Lógica de privatización de servicios que contempla a los habitantes de la ciudad de SLP como clientes potenciales que harán para la empresa privada un negocio muy rentable, y no como ciudadanos con derecho a tener una ciudad limpia y un medio ambiente no contaminado. El punto en lo que aquí escribo, es que la lógica política del problema sumada a la lógica utilitarista o privatizadora del manejo de la basura es lo que hace que los habitantes de SLP tengamos que padecer una política pública de manejo de basura disfuncional que es urgente replantear.

Este momento crítico, es oportuno primero para negociar que no caiga el servicio en su totalidad en la ciudad. Y luego, para consultar de forma democrática a través de un plebiscito a los ciudadanos de SLP, si es prudente o no que el manejo de la basura siga en manos principales del interés privado. Ya que como casi siempre sucede en nuestra política local, nunca se ha consultado a los ciudadanos potosinos sobre este tipo de temas relevantes, y en consecuencia se padecen desastrosos panoramas de contaminación ambiental. Ahí está el hueco de lo que alguna vez fue el cerro de San Pedro, el tiradero contaminante de Guadalcazar y las intenciones de abrir otro criminal tiradero toxico en Santo Domingo.

En razón de lo anterior, la propuesta de lo que aquí se escribe es que por vez primera, los políticos locales vean más allá de sus narices y sus potenciales negocios. Con esto no se pretende insultar a nadie. Pero bien harían en tomar en cuenta a la ciudadanía a través de este tipo de mecanismos democráticos participativos y directos contemplados en nuestra constitución local. Además este es el momento para diseñar de manera participativa y cooperativa con los ciudadanos de la capital una política pública de control y manejo de desechos que tenga como objetivo un servicio de gestión de basura eficiente y que controle con éxito las externalidades negativas que resultan de tal gestión de residuos.

En suma: si el problema es que los pocos actores en torno al dilema de la gestión de la basura no se pueden poner de acuerdo entre ellos y sus decisiones generan desutilidad social, y además afectan a miles de habitantes de la ciudad. Entonces es legítimo, prudente y justo que se pregunte a los ciudadanos de la capital cómo se debe manejar la basura. Y que se involucre a la sociedad, y a los especialistas en este tema sobre el diseño, implantación y evaluación de una política de largo alcance sobre el manejo de la basura de nuestra ciudad.

Aunque lo anterior parezca lejos de alcanzar, su posible puesta en marcha, sería una muestra de coherencia política, y una práctica democrática que por primera vez en nuestra historia política reciente, haría que los ciudadanos del municipio de SLP participaran de forma directa en una notable toma de decisión. Y donde de manera necesaria se tratara el problema del manejo de basura como un asunto serio y más allá de la rentabilidad política o económica, con impactos en el futuro en el crecimiento y sustentabilidad de nuestra ciudad.

Concluyo reflexionando sobre que este tipo de problemas públicos locales, son demasiado delicados como para solo dejarlos a la negociación entre pocos actores políticos. Al contrario, son momentos donde se requiere de un ciudadano participativo y alerta del tipo de decisiones que se tomen porque nos afectan a todos. Y si bien los ciudadanos de la capital se encuentran por ahora en un estado pasivo, es un buen momento para convocar a su movilización democrática y decidir en directo sobre los problemas que se han mantenido opacos durante mucho tiempo. Su inclusión es una buena coyuntura para activar a la ciudadanía y construir entre todos una mejor ciudad. Pasar de ser meros clientes políticos cada tres años a decisores y constructores de un mejor espacio público.

[1] Recomiendo leer este artículo académico sobre la problemática del manejo de la basura en SLP para comprender el contexto y el proceso político al respecto: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0188-45572012000100009&script=sci_arttext

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.