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Julio Hernández López

La advertencia es puntual y reiterada: si se cancela el proyecto aeroportuario de Texcoco habrá una señal mala, tirando a pésima, para los inversionistas nacionales y extranjeros, lo cual significaría un mal inicio para la administración obradorista y una desconfianza de los capitalistas a lo largo del próximo sexenio. Así hablan y argumentan, con preocupada sincronía, diversos comentaristas, dirigentes empresariales e incluso funcionarios públicos (el secretario de turismo, Enrique de la Madrid Cordero, uno de ellos).

Y, sin embargo, la Consulta (O lo que sea: COSea), va. Su condición procesal no ganaría premios a la seguridad comicial. Al contrario. Es una especie de auscultación consagrada a la buena fe: hay que confiar en que todo se haga bien y los resultados no sean afectados por voluntad(es) superior(es). El andamiaje de Morena está volcado a favor de la triple opción (aeropuerto actual, Toluca y Santa Lucía): líderes y bases partidistas, futuros altos funcionarios y el propio López Obrador (una semana antes del inicio de la COSea, el presidente electo dijo en Saltillo: “No quiero dejar de ser imparcial, pero si me lo permiten, nada más por esta vez: si se hacen las dos pistas en Santa Lucía hay un ahorro de más de 100 mil millones”,  https://goo.gl/oqRWf6 ).

Famosa es la anécdota atribuida a Adolfo Ruiz Cortines, un maestro en el arte del terso engaño político, cuando un compadre suyo insistía en ser candidato a gobernador. “¡Perdimos, compadre!”, le dijo el jefe máximo del aparato político que incluía, desde luego, al Partido Revolucionario Institucional, a la hora de notificarle que no sería el abanderado y, en aquellos tiempos de la aplanadora tricolor, seguro ocupante del gobierno estatal buscado.

¿Está todo preparado para que se declare triunfadora la opción preferida por las bases obradoristas y grupos ecologistas y políticos diversos? ¿La Consulta-O lo que sea es un mero trámite para legitimar una decisión superior ya tomada, contra el proyecto de Texcoco? ¿El presidente electo “decepcionará” a los grandes empresarios y correrá el riesgo de desajustes o abiertas represalias del gran capital? ¿Slim y compañía apechugarán el cambio de jugada? ¿La forma de legitimar futuras encuestas pasaría por “perder” la primera? ¿”Perdimos, compadre”? (los enigmas subsistentes, ha de decirse, no provienen de una virtuosa circunstancia democrática, es decir, de la natural “inseguridad” respecto a resultados aceptables, sino de un manejo muy reservado, y sin candados confiables, de una experimentación cuyo desenlace podría quedar fuera del rango de la aceptación convencida).

Donald Trump aceptó que no tiene pruebas de que en la caravana de migrantes que ha entrado a México haya “personas del Medio Oriente”, pero insistió en que eso “podría ser, o no necesariamente tienen que estar en ese grupo”. Y se aferró: “no los voy a dejar entrar, no van a entrar, no van a entrar”. El grupo salido de Centroamérica, en tanto, descansó ayer en Huixtla y hoy reanudan su marcha, rumbo a Mapastepec, todavía en territorio chiapaneco.

Elba Esther Gordillo Morales apareció en escena con la tea sindical encendida. El lunes, por la noche, se difundieron videos en que se le ve y escucha en una reunión con profesores a los que dirigió un discurso de tonos vehementes, retadora, enérgica, como en sus momentos de más fuerza política.

Habló de sí misma en tercera persona y dejó clara la peculiar tesis de que su reloj sindical es inmutable, virtualmente vitalicio: “que nadie esté pensando en que va a regresar. No se fue, estuvo detenida porque no tuvieron las agallas para defender en el espacio que se debía, la razón de una ley infame, opresiva y humillante a los trabajadores de la educación”.

La farragosa alocución de Gordillo, agitando el micrófono, paseando por el escenario, con el brazo derecho como émbolo, rindió homenaje a esa mítica persona, de la que Elba Esther habla como si fuera otra, y confirmó que está puesta para seguir en el sacrificio intemporal de defensa del gremio magisterial. Los asistentes a esa reunión corearon “¡presidenta, presidenta!”, pero no se crea que en competencia (no solo de género) con la denominación que los seguidores de AMLO le adjudicaban en sus actos de tercera campaña presidencial.

Se referían, los emocionados elbistas, a la exigencia de que Gordillo reasuma la presidencia del comité nacional del (SNTE), luego que ella dijo: “yo sigo siendo la presidenta del comité ejecutivo nacional; lo que tiene Juan Díaz es la chequera de los maestros sometidos. Lo que tengo yo es el liderazgo de los profesores. Esa es la diferencia”.

El menú elbista ha incluido, en este primer tiempo, una demanda penal contra el citado Juan Díaz de la Torre (el subordinado de Elba Esther, que la sustituyó cuando fue aprehendida) y miembros de su grupo, un mitin de martes frente al Senado de la República y la espera de la resolución de la autoridad laboral respecto a la demanda elbista de reponerla en la presidencia del SNTE.

Además de la iniciativa presentada por Lorena Villavicencio, diputada federal de Morena, el presidente de la mesa directiva de San Lázaro, Porfirio Muñoz Ledo, ha presentado una iniciativa de reformas a la Constitución y a las leyes secundarias correspondientes, para que se permita la interrupción voluntaria del embarazo en todo el país. “Autonomía reproductiva”, plantea el longevo político pluripartidista.

Sujetas a la dictaminación en comisiones y a la eventual presentación en el pleno legislativo, esas iniciativas potenciarán la resistencia conservadora que organismos de influencia clerical están organizando a título de “Ola Celeste”. El Frente Nacional por la Familia, y otras agrupaciones planean, como ya se había mencionado en esta columna, una manifestación nacional, a realizarse el mismo día en las principales ciudades del país, “en defensa de la vida”. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.