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Rotundo rechazo al delegado priísta Luzanilla Contreras

María Elena Yrízar Arias

El anterior delegado nacional del CEN del PRI en San Luis Potosí, Jorge Schiaffino Isunza, murió el 11 de diciembre pasado en la ciudad de México por un infarto agudo al miocardio, lo que desde luego causó consternación en los priístas de la entidad. Desde esa fecha, pareciera que el CEN del PRI no le dio la importancia que significaba tener un operador político en la entidad como delegado nacional, la prueba de ello fue que no se ocupó de suplir esta deficiencia política y el proceso de designación de candidatos a los múltiples puestos de elección popular, que fueron desde candidatos al Senado, diputados federales, diputados locales, presidentes municipales con sus respectivas planillas de síndicos y regidores, se dio sin que designara la dirigencia nacional a su representante en la entidad después de que prácticamente concluyeron los procesos internos del tricolor local, cuando la lógica más elemental supone que era indispensable tener un interlocutor, pero no lo hubo. Así que esto dificultó la tarea partidista del PRI en la entidad y decepcionó a muchos priístas.

Siendo así la situación que se vivió en el PRI sin delegado, al presidente nacional Enrique Ochoa Reza se le ocurrió publicar en su cuenta oficial de Twitter lo siguiente: “Nombré a Julián Luzanilla Contreras como Delegado del CEN de @PRI Nacional en el estado de San Luis Potosí. Consolidaremos la política de inclusión como vía para fortalecer la unidad partidista”. Muchos dijeron: ¿qué dice, apoco es una broma? ¿Con ese señor vamos a unirnos?

Al anuncio mencionado, hubo varias reacciones, que se hicieron públicas en algunos medios de comunicación nacional (como el artículo “Da PRI cargo a ex funcionario de Duarte”, léase en www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=1338742) y local, ya que varios periodistas señalaron a Luzanilla Contreras como cercano colaborador del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, ampliamente conocido como un corrupto, quien se encuentra prófugo de la justicia y sobre quien recaen 12 causas penales y 8 solicitudes de extradición a Estados Unidos acusado de gastarse miles de millones de pesos de los dineros  públicos, y desviar parte de este recurso a su bolsa y también a las campañas políticas del PRI.

Aquí en San Luis, la percepción de la última parte del anuncio de que, según Ochoa Reza dijo que con ese delegado Luzanilla “consolidaremos la política de inclusión como vía para fortalecer la unidad partidista”, no le pareció correcta ni a la misma dirigencia estatal que preside del profesor Martín Juárez, quien mostró su rechazo a ese delegado, que tiene toda una estela de pertenecer al grupo político de César Duarte, como muy cercano colaborador. Así pues, el PRI estatal no requiere de ese tipo de enemigos políticos, que en lugar de venir a ayudar y honrar al partido, vendrían a apestar el trabajo político en la entidad, ya que, como dicen por allí, “dime con quién andas y te diré quién eres”. Así que si se revisa el curriculum vitae del duartista Luzanilla, vemos que su relación con el prófugo César Duarte inicia cuando Luzanilla fue designado como delegado del CEN en Chihuahua, en octubre del 2011, dos años después se quedó como encargado del despacho de la presidencia del CDE del tricolor en Chihuahua y a finales de 2015 lo nombró Duarte representante de su gobierno en la Ciudad de México. En ese entonces, según notas periodísticas, Luzanilla “agradeció al gobernador César Duarte la invitación y dijo en esa ocasión –Luzanilla– que se sumaba al esfuerzo que hace la presente administración estatal para generar mejores condiciones de vida para todos los chihuahuenses, al frente de un equipo de trabajo muy profesional y muy eficaz”… que finalmente resultó un equipo de trabajo de un gran bandido, pues ningún ex gobernador en la historia del país había acumulado más órdenes de aprehensión que César Duarte Jáquez, y ante el escándalo del presunto desvío de recursos públicos del erario chihuahuense que, de acuerdo con Alejandro Gutiérrez, ex secretario general adjunto del tricolor –ahora interno en la cárcel de Chihuahua–, fue triangulado en 2016 por él mismo, por el gobernador de Chihuahua y por Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien entonces fungía como presidente nacional de ese instituto político. Es obvio que con estos señalamientos, ¿quién va a querer a un duartista como delegado? Pareciera entonces que no tienen muy claro en el CEN del PRI a quién pretendieron mandar a San Luis.

Afortunadamente para los potosinos priístas, el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, reconsideró su postura y rectificó, retirando la propuesta del inaceptable colaborador de César Duarte. Ayer, Fernando Chávez Méndez, coordinador estatal de la campaña política del candidato a la presidencia de la republica José Antonio Meade, declaró que ningún nombramiento sobre el nuevo delegado del partido en San Luis Potosí está confirmado y que sostuvo una plática con Martín Juárez, presidente estatal, quien le comentó que está platicando con el presidente nacional para que le envíe como delegado al mejor perfil que pudiera venir a San Luis.

Entonces, una vez que ha sido rechazado este individuo, lo mejor que puede hacer el CEN del PRI es, cuando menos, designar a un buen delegado nacional, –que debe de haber entre los priístas buenas personas, honorables cuando menos–. De lo contrario, pobre del PRI estatal con esos enemigos, chance y les va a ir mejor solos que con un delegado como el que se pretendió imponerles.

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