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Ruido, teatro y encuestas

Carlos López Torres

D ice el filósofo de Güémez que los políticos son como las carretas… cuanto más vacías, más ruido hacen. Las campañas de los tres institutos mayores en la entidad así lo confirman.

El ruido prematuro generado desde los procesos internos de la selección de candidatos, con el consabido agandalle de posiciones, la exclusión de aspirantes y los dedazos centralistas terminaron por deslizar hacia el alboroto politiquero a los descompuestos partidos punteros.

Como si el pragmatismo no fuera una conducta recurrente entre los desacreditados políticos de los diversos partidos, especialmente de aquellos que se han venido alternando en los diferentes espacios de gobierno, todavía hay dirigentes que públicamente se desgarran las vestiduras ante los cambios de camiseta de algunos que, como “Calolo Ciudadano”, merecieron hilarante señalamiento del presidente nacional del instituto tricolor, cuando en Rioverde señaló a Fernando Pérez Espinosa como quien “le pagó mal al partido que confió en él, pero la ciudadanía y los votos lo van a poner en su lugar”, sentenció Camacho Quiroz.

La teatralidad de quienes aspiran a ocupar espacios que les permitan vivir en la comodidad, con cargo a los impuestos y/o las carencias de la mayoría no tiene límites, menos aún en tiempos electoreros como los actuales, en que las terribles realidades que nos rodean se hacen invisibles para aparentar una supuesta “normalidad democrática” que se llama a mantener mediante el voto.

Para sostener el supuesto interés de la ciudadanía por la competencia electoral, cada partido o candidato se manda hacer un traje a la medida con la infaltable encuesta que da cuenta de su ventaja irreversible, sobre el resto de los contendientes en desventaja, lejos, muy lejos, del remunerador que cuenta con más recursos.

En su afán por tapar la podredumbre política a la que ha llegado San Luis, algunos legisladores que se dicen traicionados por el ex jefe policiaco José Luis Urban, en lugar de llamar a cuentas al gobernador que lo designó y lo mantuvo a pesar de sus deficiencias, solicitan el retiro del reconocimiento irreflexivo del defenestrado gendarme, mientras la diputada Rosa María Huerta sale en defensa del ahorcado recaudador de cuotas extraordinarias a cambio de información, silencio o asesoría político-electoral, que la legisladora llama “supuesto involucramiento en cuestiones electorales con un partido político, para lo cual existe una investigación que no ha concluido…”. O sea, lo mismo que dice Osorio Chong respecto a la masacre de Apatzingán, que se investigará. ¡Vaya estilo el de los priístas!

El enturbiamiento de las campañas es un hecho, como lo es la ausencia de análisis de los verdaderos problemas que mantienen al estado estancado. Las propuestas siguen siendo rutinarias y carentes de imaginación, pero la ciudadanía y los votos los van a poner en su lugar. Al tiempo.