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No salimos del estancamiento

Carlos López Torres

D e la región del Bajío sólo San Luis Potosí ha padecido serios reveses en su crecimiento económico, mientras Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro han visto avanzar sus economías en buena medida.

No es casual por ello que los conflictos entre el comercio establecido y el informal adquieran en ciertos momentos un carácter conflictivo, en medio del cual se ha visto atrapado una y otra vez el ayuntamiento capitalino, mismo que sin una política definida no atina a mediar en la pugna que se perfila más contradictoria entre ambulantes y fijos, conforme avanza el calendario hacia el mes de diciembre.

Al reconocer que hay gente que necesita ganar dinero, Gerardo Chevaile Ramos asegura entender que la economía no está muy boyante, aunque para los políticos que gobiernan la entidad, especialmente la capital, esta se distingue por su mayor número de empleo, inversiones y competitividad, no obstante el creciente desempleo y falta de oportunidades para los profesionistas.

Más aún, según el volumen físico de datos de la producción minero metalúrgica (que se refiere a las actividades de extracción, beneficio, fundición y afinación de minerales metálicos y no metálicos) proporcionados por el Inegi, nuestra entidad viene cotizando bajo, pues hay una disminución en la producción de plomo, plata, oro, zinc, coque, azufre y fluorita, entre otros.

La construcción y algunos sectores primarios de la agricultura no logran repuntar, y por si fuera poco, la gente ocupada o empleada a medias carece de capacidad para el ahorro; sobrevive en condiciones de pobreza en la entidad.

La tragedia en el sector educativo reconocida finalmente por el gobernador Fernando Toranzo hace sólo unos días, cuya duración data de hace varios sexenios, aunque dicho sector siga siendo caja chica de los sucesivos gobiernos y proveedor de apoyo político para los gobernantes y suspirantes a cargos de elección popular, debido a la crisis tan prolongada que no interesa atender a la clase política potosina, no juega ni jugará su rol como factor o palanca para el desarrollo económico y contra el atraso social, mientras se le use, como es el caso de la SEGE, como trampolín político de precandidatos de paso que usan recursos y personal sólo para crecer políticamente.

Estamos frente a un estancamiento real de nuestra economía, con impactos severos en lo social y a corto plazo en lo político electoral; en los prolegómenos de los comicios de 2015 donde efectivamente los partidos tradicionales con registro poco tienen que ofrecer frente al desastre económico, la inseguridad cotidiana, la violencia presente y las instituciones sumamente debilitadas, permeadas por la delincuencia.

El descrédito es tal, que pensar que con la promesa de buscar candidatos ética y políticamente confiables, independientemente de que en los partidos políticos existan a cuentagotas, es un acto desesperado en medio de la crisis del sistema político mexicano, donde los que están arriba ya no pueden estar como estaban y los de abajo, es decir, la inmensa mayoría, tampoco están dispuestos a seguir como hasta ahora.

JSL
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