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Salud y educación rezagadas

Carlos López Torres

Hace sólo unos días, el improvisado titular de la SEGE, el ingeniero Joel Ramírez, presumía sobre el buen comportamiento observado por los maestros potosinos, aunque en los últimos meses diversas manifestaciones de profes, especialmente de telesecundaria y jubilados, mantienen su decisión de luchar porque les entreguen adeudos de prestaciones a que tienen derecho y bonos suspendidos por los recortes.

Sin embargo, ante el impacto de la incesante lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, contra la mal llamada reforma educativa y su puesta en práctica de manera arbitraria con una serie de medidas administrativas que lesionan la relación laboral, miles de maestros en todo el país han tomado la decisión de incorporarse a la lucha nacional encabezada por la CNTE, obligando al sindicalismo oficial a gestionar ante la SEP gran parte de todo lo que han dejado pasar y hacer a su patrón, con tal de seguir conservando el menguado control sindical.

En ese marco, la presencia de Enrique Peña Nieto en territorio huasteco, primero en Ciudad Valles y después en Axtla de Terrazas, donde inauguró una autopista y el hospital IMSS-Prospera, respectivamente, reavivó la protesta magisterial ante la impotencia del secretario de Educación que no logró convencer a los trabajadores de la educación de que desistieran de su movilización en ambos eventos.

Y es que ante el rezago en la educación y la salud de nuestra entidad, las perspectivas de mejoría laboral y el cumplimiento de compromisos por parte de la autoridad no sólo se encuentran acotados, sino que se deslizan por la pendiente de la precariedad y el despido como resultado de los recortes y la tendencia a la privatización de ambos rubros. Así lo confirman los más de 500 trabajadores de la salud subcontratados desplazados en la entidad hasta el momento y los miles maestros despedidos nacionalmente.

Los despidos y la precariedad en las instituciones de salud pública así lo confirman. Por ejemplo, en el Hospital General de Soledad y Valles se habla de 60 despedidos en cada institución, entre enfermeras, técnicos y médicos, más los empleados que han dejado de trabajar por la rebaja de sueldo a que fueron sometidos.

Igual ocurre en el Hospital Central y el Hospital del Niño y la mujer, con la consecuente carga de trabajo a quienes siguen laborando. Los pasantes de enfermería señalan que, no obstante lo establecido en el reglamento que aplica para ellos, en el sentido de que no deben tener exceso de pacientes, dado que reciben 200 pesos por quincena, se les ha cargado demasiado el trabajo.

El impacto de los recortes ha traído otras afectaciones en el abasto de medicamentos como antibióticos y material de todo tipo, así como la disminución de cirugías, consultas dentales y siquiátricas, como resultado de los cientos de millones de pesos recortados.

Como se verá, los trabajadores de la salud y los de la educación tienen motivos de sobra para manifestarse e incorporarse a la lucha nacional. La privatización de ambos servicios, que desaparecerá los derechos adquiridos de maestros, médicos, enfermeras y trabajadores en general, además de precarizar dichos sectores en detrimento de la población debemos enfrentarla con la lucha cotidiana desde nuestros centros de trabajo.