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Se agradece la ausencia

Jaime Nava

San Luis Potosí se ha convertido en el mejor lugar para vivir de todo el país. Los políticos que ganaron las elecciones en 2015 han logrado transformar por completo la imagen del estado y, especialmente, de la capital en poco más de un año. “Ningún presidente se despierta pensando cómo joder a México”, dijo con una inusitada sinceridad Enrique Peña Nieto y yo le creí, así como también pienso que ningún político potosino se despierta pensado cómo joder a San Luis.

Convencido estoy de que, por lo menos quienes habitan la capital del estado, tampoco dudan de las buenas intenciones que tienen las personas que, por ahora, deciden cómo y en qué es mejor que se gasten los recursos que todos aportamos de maneras diversas para el desarrollo del lugar donde habitamos. Contamos con la mejor generación de políticos y los resultados son incuestionables. Por esa razón, sin importar cuánto se esfuerce uno por abrir los ojos, las calles se encuentran libres de ciudadanos inconformes con sus autoridades.

Lo único que logró encabronar a los potosinos fueron los incrementos a los precios de las gasolinas. Y bueno, un poquito, pero muy poquito, el hecho de que una quinceañera desconocida se volviera tan famosa que logró distraer al gobernador de la ardua tarea como decorador de bienes naturales e inmobiliarios para atraer empresas trasnacionales con beneficios millonarios para amigos y compadres.

No hay motivos locales para protestar. ¿Quién en su sano juicio saldría a las calles a manifestar su descontento contra la administración municipal? Con harta gallardía, el ayuntamiento se dio a la tarea de romper con la mafia de proveedores que desde hace años sangraban las cuentas municipales y gracias a esas acciones los potosinos nos hemos familiarizado con nombres de contratistas desconocidos como Sandra Sánchez Ruiz a quien un grupo de ciudadanillos ha intentado difamar injustamente gracias a los increíbles precios de sus medicamentos.

Cuándo se había visto en San Luis Potosí que un presidente municipal destinara las sobras de pintura de calles y banquetas para enchular las casas de los potosinos. Desde hace unas semanas el ayuntamiento ha enviado cuadrillas equipadas con cubetas amarillas en mano a decorar las casas necesitadas de un brochazo. Obviamente algunos desinformados han intentado hacer creer a la gente que ese color es idéntico al del Partido de la Revolución Democrática, mentira vil, el amarillo perredista es levemente más luminoso, mientras que el amarillo gallardista es opaco.

Los recursos públicos están siendo administrados tan eficientemente que a pesar de estar en quiebra se regalan despensas, garrafones, tortillas, uniformes, al mismo tiempo que se pavimentan calles y se organizan festivales pagados en parte por generosísimos y modestos empresarios cuya identidad se reservan las autoridades para evitar el acoso de una ciudadanía agradecida. Al alcalde le preocupa demasiado el manejo de los recursos, por esa razón y para que a nadie le quepa duda de su impecable manejo, ya se las arregló para que la Auditoría Superior del Estado contratara a un empleado confiable y capaz.

Apuesto mi quincena a que las auditorías que le practiquen a las cuentas municipales saldrán casi tan limpias como las calles del municipio que gobierna. Apuesto también que no serán capaces de adivinar qué político potosino vacacionó en Europa junto a su familia y de recuerdo pidió que le enviaran directamente a su granja, por lo menos, cuatro caballos. De esos que son baratos, de esos que se pagan en miles de euros y que son asequibles con el modesto sueldo de funcionario. ¡Esos potrillos no los tiene ni Vicente Fernández!

Si usted sabe la respuesta, no la diga. Manténgase en silencio como hasta ahora. Agradezca que tenemos políticos de gran nivel y demuestre, con su ausencia en las calles, que se encuentra conforme con el desarrollo de San Luis Potosí.

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.