Ataque de nostalgia
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La Jornada San Luis da el salto digital
21 abril, 2017

Seguiremos incomodando

Jaime Nava

El periodismo es una pistola. Sólo lleva una bala, pero si apuntas bien, no hace
falta más. Le puedes volar una rodilla al mundo” –
Spider Jerusalem, Transmetropolitan

Comencé a comprar La Jornada San Luis desde el primer año de preparatoria. A un lado de la parada del camión que se encuentra en la esquina de Venustiano Carranza y Benigno Arriaga todavía sobrevive el puesto de periódicos donde adquiría, por menos de cinco pesos, la edición impresa. En una época de colores, la ausencia de los mismos en la portada y páginas de La Jornada San Luis me parecían un acto de resistencia frente a la lógica comercial moderna y, aunque quizá esa no era la razón, en aquellos años fue la historia que decidí contarme para empatar mi propia rebeldía con el periódico que había elegido para hacer más agradable el camino a casa.

Desde entonces noté que La Jornada San Luis era distinta a otros: la manera de abordar, cabecear o analizar los temas locales no se parecía a la oferta de otros medios de comunicación. A lo largo de sus 19 años de existencia, la edición impresa cobró especial relevancia cuando movimientos sociales, grupos minoritarios, activistas y opositores a los negocios que se construyen desde el poder necesitaron que su voz se hiciera tinta para informar al resto de lo que a diario ocurre en el estado.

Hoy es la última vez que la edición impresa de La Jornada San Luis circulará en las calles de San Luis Potosí. Los voceadores cargarán con menos ejemplares durante sus jornadas laborales y a los kioscos les hará falta un periódico que prefiera preguntar: “¿Quién es Sandra Sánchez Ruiz?” en lugar de regalar la portada y sus lectores al mejor postor. “¡Qué pinche tristeza!”, me dijo un buen amigo cuando le comenté que a partir de este día La Jornada San Luis se dejaría de estampar en papel y, por supuesto, tiene razón.

Ni cuando cursaba el bachillerato ni en ningún otro momento me imaginé que pasaría de lector a columnista/reportero de este medio. De acuerdo con la tradición familiar yo tendría que haber estudiado medicina; y yo quería ser médico para ofrecer consultas gratuitas uno o dos días a la semana, pero, después me di cuenta de la responsabilidad que implica tener en mis manos la salud de muchas personas y, como me daba miedo cometer un error y perjudicar a alguien o causarle la muerte, opté por la carrera de derecho.

Una mañana, mientras escuchaba una de las últimas transmisiones del noticiero de Carmen Aristegui en MVS Radio, leí un tuit que publicó el director de La Jornada San Luis, Julio Hernández. Sin pensarlo demasiado y, porque no tenía otra cosa por hacer, le escribí para decirle que yo podría trabajar de eso que estaba buscando. Quedamos de vernos esa misma tarde en La Posada del Virrey. La charla puede resumirse en que Julio me dijo que no me iba a gustar el trabajo, pero que si estaba interesado podría escribir una columna semanal en el periódico.

Mi primer columna se publicó en febrero de 2015 y un par de meses después tuve la oportunidad de integrarme al equipo de trabajo de La Jornada San Luis. Dos años han transcurrido y aquí sigo, no por la remuneración económica, sino por el placer de incomodar a quienes utilizan el poder para hacer negocio y enriquecerse a costa de quienes les votaron; por el placer de escribir con absoluta libertad y por la posibilidad de decir la verdad; a pesar de que esto último implique jugarse un volado con algunos matones políticos.

La Jornada San Luis seguirá en Internet porque –aceptémoslo– desde hace unos años las computadoras, tabletas y celulares nos han hecho acostumbrarnos a obtener servicios, información y lo que se deje gratuitamente. Con la desaparición de la edición impresa perdemos la contundencia de la palabra sobre el papel a cambio de la viralidad que nos prometen las redes sociales para ampliar nuestro número de lectores. Por allá nos leemos.

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.