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Sensualidad teórica

Luis Ricardo Guerrero Romero

Son demasiadas, pensaba en mi interior mientras su figura atractiva me seducía, cómo lograré grabarme cada una de ellas para complacer a esta mujer. Era raro, entre todos los hombres que ella conocía me miró sólo por mi inteligencia y métodos de aprendizaje. Supuestamente todos los del salón hacían referencia a mi como un perdedor que jamás podría conquistar a una mujer hermosa, y ahora aquí sigo en la biblioteca de la facultad a su lado, nada nos puede separar, nos quedan horas y días juntos para poder compartir, lo sé, porque así me lo aseguró Dalia, pues mientras ella no se grabara toda la información de algunas teorías, continuaría junto a mí. Ella deseaba que su promedio fuera igual de firme y llamativo que sus nalgas, y que las demás chicas la vieran como un ejemplo de estudio y no sólo como un icono de actividad sexual. Yo, en mis pensamientos, sabía que algo de mi le gustaba, no estaba allí tan sólo por mi erudición, eso de pedirme estar a mi lado hasta memorizar algunas teorías, era algo analógico al señuelo de: “hasta que la muerte los separe”. Dalia, no tenía el mínimo de idea sobre el conductismo, confundía las teorías del constructivismo y cognitivismo, además empleaba con vacilo las propuestas del conectivismo. Los postulados y nombres de: Piaget, Vygotsky, Ausubel, Bruner, para ella eran tan ajenos como para mí lo son: Maluma, Arcángel y Bad Bunny, Nadia Rose. Algo entendía del big bang y la teoría inflacionaria, pero sobre el estado estacionario y el universo oscilante no tenía ninguna vaga idea. Cuando íbamos a estudiar teorías sobre la vida poco entendía de la: creacionista, biogénesis, abiogénesis y quimio-sintética; tenía nulidad sobre la vida y obra de Madison Morris, Virchow, Aristóteles, Oparin. Pensé que en el área de economía nos iría mejor al revisar las teorías: keynesiana, marxista, liberal, monetarista, neoliberal, capitalista, pero a Dalia le aborrecía la economía que no le diera libertad financiera en sus bolsillos, y gustaba de activos, pero sin apostar un solo pasivo. El último punto del temario que debíamos estudiar trataba sobre la lingüística teórica y lingüística del texto y pragmática, un par de teorías más actuales que el resto de las mencionadas, sin embargo, mucho más complejas para el entendimiento de mi sensual Dalia. Aunque eran bastantes teorías por estudiar y memorizar Dalia no se daba por vencida y sugirió avanzar un poco el fin de semana por la tarde. Al cabo de una semana, un sábado de agosto, Dalia llegó a mi casa con libros, apuntes, marcadores y una falda pequeña, su figura estaba coronada con un escote sugerente. Al abrir la puerta me dijo: –hoy veremos la sensualidad como teoría, así que podrás ver y explorar, sacar tus conclusiones y si elaboras una buena teoría sobre mí, quizá hagamos un examen. Y así fue, sábado y domingo tuve que estudiar su cuerpo y sus movimientos para tener una sensual teoría de Dalia, la mujer más admirada en mis relatos ficticios que aún no escribo.

Las teorías, que tanto bien le han hecho a la humanidad y tantas cosas han descubierto, por ejemplo, en el personaje narrador de la sensual teoría, a éste le ayudó a sacar de sí, sus deseos ceñidos por una mujer de nombre Dalia. Bástenos decir que las teorías pueden definirse de tal modo, especulaciones u observaciones que se hacen con base en un fenómeno o un comportamiento, ya sea educativo, económico, religioso, del origen de la vida y un largo y muy extenso etcétera en donde entra el cuerpo de Dalia. Decimos que esta clase de definición es adecuada a la teoría puesto que en su origen heleno encontramos la voz: θεωρεω (theoreo: mirar). El ejercicio de mirar (theoreo), era exclusivo para los oráculos los que iban de espectadores. De allí la palabra θεωρια (theoria> teoría) especulación de la mente ante lo que se ve. Esta idea paralela está en la palabra teatro, compuesta por la misma raíz thea, que implica ver, especular algo que está de frente. Así, pues, todo aquel que se haga llamar teórico o busque teorizar algo, debe estar de frente expectante ante el suceso, fenómeno o persona. Las teorías del conocimiento son puntos de vista. Hacer una sensual teoría de Dalia, implica centrarse en algunos puntos de su cuerpo.