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Separación de Iglesia y Estado

María Elena Yrízar Arias

Los ideales que profesó el presidente de la República Benito Juárez García me parece que es muy necesario que los recordemos en este momento, ya que en el periodo histórico conocido como La Reforma, Juárez luchó para separar las cuestiones religiosas de las civiles y regular los órganos de justicia. Las leyes de Reforma que el propuso fueron proclamadas en 1855, principalmente entre otros aspectos destaca el hecho de que   suprimía los fueros del clero y del ejército y declaraba a todos los ciudadanos como iguales ante la ley.

Además, Benito Juárez luchó por los derechos humanos, por la libertad en muchas formas, por un país más justo, por una población educada. Sus ideales fueron progresistas y visionarios, de tal forma que, actualmente, muchas de las libertades que gozamos tienen su vigencia desde esa época.

Sobre el aspecto de la libertad de culto, Juárez propuso que toda persona puede practicar de forma libre la religión o creencia que deseara –tal como consigna el artículo 24 de la Constitución Federal actual–. Recordemos que el principal triunfo de Benito Juárez fue lograr la separación de Iglesia y Estado. Prohibió la recaudación de fondos económicos por parte de la Iglesia y el hecho de que tuvieran bienes materiales. Así, de ser un país dominado por la religión, dio Juárez el paso necesario para lograr un país de ciudadanos y gentes libres, que podía profesar la religión que así quisiera. Sus iniciativas y movimientos permanecen hasta nuestros días, aunque con algunas modificaciones. Si bien su lucha fue un tanto difícil por las condiciones en que se encontraba el país, sus ideas fueron liberales, progresistas y visionarias, y muchas de las libertades que gozamos en la actualidad son gracias a sus Leyes de Reforma.

El tema anterior lo refiero porque existen posiciones retrógradas de algunos políticos que son partidarios de ideas o instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados. Para muestra de lo anterior, anteayer ante el pleno del Congreso de los Diputados, Érick Flores, dirigente del Partido Encuentro Social, dijo que “fue muy mala idea sacar a Dios de la vida pública de nuestro país”. En otras palabras, su postura está en contra del reconocimiento histórico de lo eficaz que resultó hacer la separación de la Iglesia y del Estado en la época juarista. Y si nos remontamos al año 33 de nuestra era, Jesús de Nazaret, quien estableció claramente sobre el dilema de los fariseos: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Con lo anterior, Jesús había diferenciado lo que era el Estado, como una  situación de hecho, representado por el emperador romano César y el reino de Dios. Véase Mateos 22, 15-21 en el Nuevo Testamento. Entonces ¿no les ha quedado claro que Dios y Estado son entidades diferentes en el ejercicio del poder? Digo, Juárez separó estas entidades. Sería error grave permitirnos que a estas alturas del desarrollo del pensamiento liberal, alguien pretenda echar reversa al avance que ha tenido la nación mexicana y que ha costado tantas vidas y guerras. El triunfo de la razón debe estar encima de posturas retrógradas. Si quieren meter a Dios, tienen libertad de hacerlo en sus cultos, templos e ideas religiosas siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Dios debe estar fuera del discurso político. Somos un país laico, independiente de cualquier organización o confesión religiosa.

En el congreso potosino, la legisladora Lucila Nava Piña, del partido Movimiento Ciudadano, hizo un llamado a sus compañeros legisladores para utilizar la tribuna únicamente para temas legislativos y no posicionamientos personales que no favorecen el bienestar de los potosinos. Durante su intervención en la sesión del 13 de noviembre pasado, la legisladora recordó a sus compañeros: “La tribuna de este recinto debe ser utilizada por cualquiera de los 27 legisladores para estos supuestos: presentar las iniciativas mediante la lectura, exponer posicionamiento ya sea en pro o en contra respecto a los proyectos de dictamen legislativos o temas que se desarrollen durante la sesión, expresar el voto particular respecto a un dictamen, contestar alusiones a su persona”. Además agregó que “es tiempo de reflexionar y evitar nuestra presencia en esta tribuna con participaciones que no están previstas en las leyes orgánicas”. Afirmó que los legisladores han manifestado en diversas ocasiones que les interesa el respeto de los potosinos, sin embargo pocas veces los diputados lo otorgan.

Lo anterior es una clara muestra de que los diputados están rectificando el rumbo de sus actuaciones. De ser verdad que el exhorto de la diputada Nava fuera eficaz, tendremos el resultado de la concientización de la necesidad de cambiar la actitud dentro del mismo Congreso, lo que desde luego sería una clara muestra de que existe congruencia en los legisladores.

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