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Israel López Monsivais

Concluidas las precampañas de las distintas alianzas queda un malestar por la simulación democrática de los partidos políticos en la selección de sus candidatos. Es un hecho. El mexicano está desencantado con su democracia e instituciones políticas. A partir de la ratificación de los candidatos presidenciales y la publicación de las listas de los representantes plurinominales la falsedad escaló a un nivel mayor.

La denominada precampaña fue una burla para los ciudadanos y militantes. Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade ya tenían la nominación en la bolsa. Supongo que este periodo electoral fue diseñado con la idea de promover el debate doméstico en los partidos políticos, unas elecciones primarias. Si no hubo elección interna en ningún partido no debieron acceder a los recursos públicos en este lapso; es pertinente una reforma en este sentido.

Tzvi Medin, autor de El minimato presidencial: Historia política del maximato (1928-1935), explica que el objetivo del Partido Nacional Revolucionario era ser un instrumento de imposición política sobre el presidente para hacer posible el poder del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles. En cambio, el Partido de la Revolución Mexicana y el Revolucionario Institucional (PRI) son herramientas de unificación, organización, control, manipulación e imposición política en manos presidenciales. Presidencialismo funcional hasta la nominación de Luis Donaldo Colosio (1994). Enrique Peña Nieto entregó una nueva versión con el destape de Meade.

En cierto sentido Acción Nacional (PAN) nació como respuesta al cardenismo (1934-1940); con valores democráticos, conservadores y orígenes sinarquistas. Justo es decir que el Partido de la Revolución Democrática es el resultado de las luchas de la izquierda electoral y la Corriente Democrática. No cabe duda que el Movimiento de Regeneración Nacional es el vehículo para la tercera candidatura de López Obrador, partido vertical en las decisiones importantes; por ejemplo, inclusión del sindicalismo charro.

Para empezar es entendible la ausencia democrática al interior del PRI, la militancia es disciplinada a las decisiones del Gran Elector, su mantra es la unidad partidaria. Pienso, por eso, que Acción Nacional es el que más dilapidó sus valores democráticos con la “ratificación” de Anaya. No comparto el ideario conservador del PAN, sin embargo, reconocía su espíritu democrático al interior, debate y elecciones memorables para la selección de candidatos y presidentes del partido. Los militantes panistas históricamente eran los más democráticos del sistema político mexicano.

Anaya utilizó el partido para sus intereses personales, se promovió, aniquiló y negoció con sus adversarios. La coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC) está avalando sucesiones familiares en Morelos (el gobernador impulsa a su hijo), Veracruz (Yunes), Puebla (Moreno Valle pactó la candidatura de su esposa) y San Luis Potosí (los Gallardo, padre e hijo a la boleta electoral).

La simulación democrática en SLP es igual o peor. Los Gallardo monopolizan las siglas del PRD para sus fines familiares, la gallardía. Manuel Barrera Guillén, decide en su franquicia verde (PVEM) y mercantiliza votos con las distintas fuerzas locales. Juan Manuel Carreras López, gobernador constitucional, primer priísta del estado, palomea candidatos impresentables (José Luis Romero Calzada, Rebeca Terán, por citar un par) e impone ciudadanos haciendo a un lado a militantes que trabajaron la candidatura.

Sorprende comprobar que el panismo potosino apoyará la candidatura de Ricardo Gallardo Cardona, cediendo espacios (senado o diputado) a quienes han denunciado. Xavier Azuara Zúñiga, dirigente estatal del PAN, se disciplinó a los dictados de Ricardo Anaya, los candidatos serán elegidos por dedazo desde la Ciudad de México.

La simulación: Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno, que simpatizaba con el PRD se adhiere (o no) a los valores conservadores de Acción Nacional al ser incluido en las listas de representación proporcional; independientes que no son tan independientes; Morena aplaude a la máxima (única) autoridad; después de la trifulca los militantes del sol azteca aprueban la candidatura de Anaya; Dante Delgado, propietario del partido atrapa todo, Movimiento Ciudadano, se garantiza seis años en la cámara alta; ex calderonistas son ahora aliados de ya sabes quién; la disputa por el voto corporativo y las encuestas a modo.

La simulación en SLP: dirigentes de partido con posiciones seguras; Xavier Nava Palacios, ex gallardista, breve suspirante independiente y contendiente “ciudadano” por la candidatura del PAN a la alcaldía; dueños de franquicias partidarias que aseguraran su curul; dirigente (vitalicio) del Partido del Trabajo buscará seguir dentro del presupuesto y una lista de indecentes que harán campaña.

Oigo ya venir la objeción de los militantes y simpatizantes de las distintas fuerzas políticas. No se engañen. En este periodo electoral ningún partido fue un ejemplo democrático al interior, la selección de candidatos es una impostura. La democracia es una forma de vida. Como mexicanos aparentamos procesos democráticos en los sindicatos, federaciones de estudiantes, partidos políticos, etcétera. Habrá sus honrosas excepciones que deberían replicarse.

Aguijón: sólo un proceso considero que cumplió con los mínimos democráticos, la tómbola. Método riesgoso en la selección de los perfiles. Los griegos implementaron mecanismos similares en su precaria democracia. En el siguiente artículo se explican las razones del sorteo: https://www.nexos.com.mx/?p=24566

Twitter: @francotiradort1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP.